Cultura

Joana Marcús y el fenómeno de la literatura juvenil: cuando la violencia psicológica se narra sin un brazo levantado

La escena resume una paradoja climatológica que funciona como metáfora del encuentro: Joana Marcús aterrizó en Buenos Aires desde Madrid, ciudad que en esos días registraba más de 40 grados, y se encontró con una ola polar que había congelado la capital argentina. «Estoy feliz de poder abrigarme y tener frío», dijo en el hotel porteño, en su segunda visita a la Argentina, adonde llegó para presentar Los ecos de Jude (Montena-Penguin Random House), su novela más reciente. El contraste entre el calor madrileño y el frío bonaerense resultó, con todo, una puerta de entrada adecuada para una conversación sobre temperaturas emocionales: la de una escritura dirigida a millones de adolescentes que transitan relaciones afectivas en las que el maltrato no siempre llega con un golpe.

Joana Marcús Sastre nació en Mallorca el 30 de junio de 2000. Escribe y lee desde que tiene memoria, y su trayecto convierte su biografía en un caso de estudio del ecosistema literario contemporáneo: a los trece años comenzó a publicar en Wattpad, la plataforma digital de lectura y escritura que funciona como una suerte de Spotify gratuito de libros. Allí, bajo el nombre de usuario juju1255, acumuló más de 23 libros publicados en línea y se convirtió en la única escritora española en ingresar al top mundial de la plataforma. Ganó los premios Wattys en dos ocasiones: en 2016 por Irresistible propuesta y en 2019 por Ciudades de humo. Su paso a papel la consolidó como una de las autoras más vendidas del ámbito iberoamericano: en 2022, según datos de la industria, solo fue superada en ventas por J.K. Rowling, la creadora de la saga de Harry Potter.

En Los ecos de Jude, su apuesta más reciente, la protagonista aprendió a hacerse invisible para sobrevivir. Jude Portman es hija de Penny Lane, una estrella musical que se silenció con su nacimiento, y creció bajo la sombra de una leyenda rota y bajo las miradas de un pueblo que la convenció de que traía mala suerte. La novela, que transita el romance contemporáneo con elementos de dark romance y el esquema de enemigos a amantes, encuentra su punto de inflexión con la llegada de Isaac, un chico que veía la vida en colores y que convirtió el mundo gris de Jude en un lugar habitable. Pero la historia es también, y de manera explícita, el relato de una relación violenta: sus páginas se abren con una advertencia dirigida al lector, una declaración que rompe con las convenciones narrativas del género.

«Este libro incluye un personaje que atraviesa una fase depresiva, una escena de consumo de drogas y trata el tema de las dinámicas abusivas. Si alguna vez sufres o has sufrido violencia de género, pide ayuda. Llama al 144. No estás sola», se lee en las primeras páginas. La decisión de advertir al lector sobre el contenido responde, según la propia Marcús, a una intención de cuidado que maduró con la experiencia. La autora explica que durante años le gustó anticipar a la gente lo que iba a encontrar en un libro porque a ella misma le sucedió alguna vez abrir una novela sin saber la temática, ver una portada rosa y bonita, pensar que sería tranquila y llevarse un susto inesperado. «A mí no me importaba ese susto, pero imagínate que eres una persona que ha pasado por una situación parecida a la de Jude, que ha tenido una relación similar. ¿No sería mejor que desde el principio ya lo sepas y, si es un tema con el que no te sientes cómoda, puedas cerrar el libro y buscar otro?», plantea. La advertencia funciona, además, como una herramienta de comunicación con los progenitores: saber de antemano qué leerán sus hijos les permite acompañar la lectura.

La cuestión de fondo que atraviesa la novela y la entrevista es una definición ampliada de la violencia de género que la propia autora resumió en una frase: «No toda la violencia se ejerce con un golpe». Las dinámicas abusivas que narra Los ecos de Jude no se reducen al maltrato físico, sino que se concentran en los mecanismos psicológicos de control, desvalorización y aislamiento. En este punto, la obra conversa con un corpus creciente de literatura juvenil que, en los últimos años, ha incorporado el abordaje de la violencia de género como eje narrativo. Títulos como Las durmientes, de Nando López, o El cementerio de barcos, de Francisco Castro Veloso, forman parte de una tendencia editorial que busca dotar a los adolescentes de herramientas para identificar relaciones basadas en la desigualdad y el respeto antes de que el daño sea irreversible.

La construcción del personaje de Jude, cuyo recorrido se sigue desde su nacimiento hasta su adolescencia, responde a una inquietud personal de la autora. Marcús confiesa que en su propia vida, al responder quién era en las entrevistas, su respuesta estaba basada en quién dice la gente que es: «Soy un intento de escritora porque la gente dice que no soy una escritora de verdad, soy una escritora romántica, aunque yo me considero una escritora juvenil». Esa tensión entre la identidad autoimpuesta y los nombres que asigna el entorno es el motor narrativo que permite que Jude deje de ser la villana en la historia de otros para convertirse en protagonista de la suya. La editorial condensó ese gesto en la frase de contratapa: «Esta no es la historia de su madre. Tampoco de su pueblo. Ni siquiera de Isaac. Por primera vez, esta es la historia de Jude».

La trayectoria de Marcús no ha estado exenta de episodios que matizan el relato de éxito. A raíz del reconocimiento que obtuvo en Wattpad, la autora fue víctima de acoso escolar, circunstancia que la llevó a alejarse durante dos años de la plataforma y de las redes sociales. Ese capítulo, que la propia escritora recupera en entrevistas, explicita la dimensión de vulnerabilidad que subyace al fenómeno del éxito juvenil mediado por plataformas digitales. Su relación con los lectores, no obstante, se mantiene como uno de los pilares de su producción: la comunicación constante en redes sociales condiciona incluso los desenlaces de sus historias, un rasgo distintivo de la narrativa nacida en Wattpad.

Las implicancias de una obra como Los ecos de Jude exceden el campo literario. Su aparición se inscribe en un relevante debate sobre el rol de la ficción juvenil frente a problemáticas de salud mental y seguridad emocional. Publicar advertencias de contenido, incluir líneas de ayuda como la 144 argentina o la referencia a recursos de asistencia, y sostener personajes que atraviesan depresiones o dinámicas abusivas constituye, para un sector del ámbito académico y editorial, una práctica de responsabilidad social. La difusión de estos recursos en los propios libros, además, alcanza a un público que, en muchos casos, no encuentra en su entorno familiar o escolar información suficiente sobre dónde pedir ayuda.

La visita de Marcús a Buenos Aires confirma el peso que la literatura juvenil en español ha adquirido en el mercado internacional. Autores nacidos a partir del año 2000, formados en plataformas digitales y consolidados como superventas, redefinen las reglas de la industria editorial y de la mediación cultural. La pregunta que la entrevista deja flotando es de qué manera la industria acompañará esa expansión hacia contenidos que ya no esquivan las zonas grises de la afectividad adolescente. La respuesta, por ahora, está en las manos de millones de lectoras que, como Jude, buscan en los libros un espejo donde reconocer sus propias historias y, tal vez, la fuerza para contarlas. Marcús, mientras tanto, volverá a Madrid con la certeza de haber probado el frío que tanto deseaba, y con una convicción que no admite matices: la violencia no golpea solo cuando hay un puño de por medio, y la literatura tiene algo que decir al respecto.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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