Cultura

Gloria Peirano y los libros que marcaron su infancia: memoria, lectura y el vínculo entre generaciones

La relación entre un lector y un libro no es solo cuestión de títulos, sino de lo que ocurre en el encuentro entre la letra impresa y quien la descubre por primera vez. Así lo plantea Gloria Peirano, narradora, docente y académica, quien sostiene que «el recorrido de lectura es muy personal».\n\nCuando se le pregunta qué libro le regalaría a la niña que ella fue, su respuesta no se limita a un solo título: menciona los mismos que leyó en su infancia, aunque reconoce que el recorrido lector de cada persona es intransferible. «Le regalaría los que leí, que fueron distintos de los que leyeron mis hijas. Les regalaría los mismos porque creo que el recorrido de lectura es muy personal», afirma.\n\nPeirano pertenece a una generación de lectoras que creció con la colección Robin Hood y con las novelas de Louisa May Alcott, autora de clásicos como «Mujercitas», «Hombrecitos», «Una guirnalda de flores» y «Jack y Jill». Esos libros no fueron para ella un mero pasatiempo, sino una puerta de entrada a un universo más vasto. «Estoy muy agradecida con el recorrido de lecturas que hice. Esos libros que leí de chica me marcaron muchísimo para seguir buscando en la literatura la multiplicidad de mundos», sostiene la escritora.\n\nA esa biblioteca de la memoria se suman títulos como «La isla del tesoro» de Robert Louis Stevenson, «David Copperfield» de Charles Dickens y «Corazón» de Edmondo De Amicis. Sin embargo, Peirano reconoce que estos dos últimos no fueron parte de las lecturas que compartió con sus hijas cuando eran pequeñas. La razón, explica, tiene que ver con los cambios en los enfoques pedagógicos del presente. No obstante, asegura que hoy volvería a regalárselos a la niña que ella fue.\n\nGloria Peirano no solo es escritora, sino también docente de Morfología y Sintaxis en la carrera de Licenciatura en Artes de la Escritura de la Universidad Nacional de las Artes (UNA). Su obra literaria, que incluye novelas como «La ruta de los hospitales» y «Miramar», explora con sutileza los recuerdos, los afectos y las experiencias familiares. Además, ha trabajado en el cine como coguionista de las películas «El día nuevo» (2016), «El estanque» (2017) y «La deuda» (2019), dirigidas por Gustavo Fontán, y como codirectora de «El piso del viento» (2022), también junto a Fontán.\n\nEn un contexto dominado por pantallas, juegos digitales y estímulos tecnológicos constantes, Peirano defiende la vigencia del libro como experiencia insustituible. «Absolutamente nada reemplaza a un libro, a la lectura, de la misma manera que nada puede reemplazar a un juego, a una realidad virtual», afirma. Y profundiza: «Todas las capacidades cognitivas y, por lo tanto, lingüísticas que se desarrollan en la lectura no pueden ser reemplazadas por series, juegos ni realidad virtual».\n\nLa postura de Peirano se inscribe en un debate más amplio sobre el impacto de la tecnología en los procesos de aprendizaje y desarrollo infantil. Diversos estudios en neurociencia cognitiva señalan que la lectura en formato impreso favorece la concentración sostenida, la comprensión profunda y la retención de información, en contraste con la lectura en pantalla, que tiende a fomentar un abordaje más fragmentario y superficial. La académica sugiere que, frente a la aceleración digital, el libro sigue siendo un espacio de resistencia y de construcción de sentido.\n\nEl recorrido de lectura propuesto por Peirano no es una simple selección de títulos, sino una cartografía emocional que vincula generaciones. Lo que ella leyó de niña no fue idéntico a lo que leyeron sus hijas, y eso no es una falla, sino una prueba de que la literatura se transforma con cada lector. «El recorrido de lectura es muy personal», insiste. En esa frase se condensa una idea central: los libros no tienen un significado fijo; lo adquieren en la experiencia única de quien los lee.\n\nLa obra de Peirano, que entrelaza memoria, infancia y escritura, se convierte así en un espejo de su propia biografía lectora. Sus relatos indagan en los pliegues del recuerdo, en la forma en que las experiencias tempranas configuran la mirada adulta. En «Miramar» y «La ruta de los hospitales», la autora reconstruye paisajes familiares y hospitalarios que funcionan como territorios simbólicos donde el pasado y el presente se encuentran.\n\nEn definitiva, Gloria Peirano propone una reflexión que va más allá de la recomendación literaria: invita a pensar la lectura como un acto de construcción personal y colectiva, donde los libros no son solo objetos, sino vehículos de memoria, afecto y conocimiento. En un momento en que la atención es un bien cada vez más escaso, su testimonio reivindica el valor de la lentitud, la profundidad y la singularidad del encuentro con un libro.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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