Cultura

Fundación Proa en su trigésimo aniversario: el nacimiento del Instituto Proa y un programa de becas junto a la UNSAM que redefine la investigación en arte contemporáneo

En un año en que varias instituciones culturales argentinas conmemoran aniversarios decisivos, Fundación Proa se suma a esa lista con una efeméride que no pasa desapercibida: sus treinta años de actividad ininterrumpida en el barrio de La Boca. Lejos de limitarse a una celebración protocolar, la institución que dirige Adriana Rosenberg ha optado por un movimiento estratégico que mira hacia el futuro: la creación del Instituto Proa, una nueva plataforma dedicada a la investigación, la formación y la producción de conocimiento en torno al arte contemporáneo. Como primer gesto concreto de esta tercera etapa, se lanzó el Programa de Becas de Investigación, desarrollado en conjunto con la Escuela de Arte y Patrimonio de la Universidad Nacional de General San Martín (EAyP-UNSAM), una alianza que promete poner en valor el vasto archivo documental acumulado por la fundación a lo largo de tres décadas.

Los orígenes de Proa se remontan a 1996, cuando la institución abrió sus puertas en su primera sede sobre la Avenida Pedro de Mendoza, en un contexto en que el barrio portuario apenas comenzaba a insinuar el perfil cultural que hoy lo caracteriza. La primera exposición, dedicada a Dan Flavin, generó escepticismo inicial: «La gente decía que sus obras eran solo luces y que las podía hacer cualquiera», recordó Rosenberg durante la presentación del programa de becas. Sin embargo, a lo largo de los meses, dos mil personas visitaron aquella muestra, un número que para la época y el lugar resultó significativo. A partir de allí, la institución atravesó múltiples transformaciones, incluyendo una ampliación edilicia que incorporó un auditorio multimedial, una librería especializada y un café con terraza panorámica, consolidando un perfil de centro cultural integral. Hasta la fecha, Proa ha exhibido el trabajo de 2.060 artistas, una cifra que da cuenta de la densidad de su programación.

Paralelamente, el crecimiento de Proa fue de la mano de la transformación del barrio de La Boca como polo cultural. A su alrededor se instalaron otras instituciones como la Fundación Andreani, la Fundación Larivière y Colón Fábrica, además de la apertura en 2018 de Proa 21, un espacio de experimentación artística que resultó clave durante la pandemia al permitir ampliar la producción expositiva e incorporar voces de una nueva generación de creadores. Este entramado institucional convirtió a La Boca en uno de los circuitos más relevantes de la Ciudad de Buenos Aires, con una oferta que combina galerías comerciales, museos y centros culturales de diversa escala.

En 2026, la programación de Proa incluyó hitos como la exposición «Penumbra: Dia Art Foundation», que reunió por primera vez en Argentina obras de artistas fundamentales del arte contemporáneo como Agnes Martin, Andy Warhol, Felix Gonzalez-Torres, James Turrell, Richard Serra, Robert Irwin, Walter De Maria, John Chamberlain y Tehching Hsieh, en una muestra curada por Humberto Moro y Ella den Elzen. La exhibición fue posible gracias al respaldo de Tenaris-Ternium, auspiciante histórico de la fundación, y marcó el inicio de un calendario expositivo que incluyó también muestras de Kara Walker, el Prix Pictet y propuestas de artistas emergentes en Proa 21.

Frente a la pregunta de cómo celebrar el trigésimo aniversario, Rosenberg optó por una respuesta institucional que trascendiera lo meramente conmemorativo: la creación del Instituto Proa. Este nuevo espacio nace con la vocación de sistematizar y poner a disposición de investigadores, docentes, estudiantes y curadores el archivo documental construido por la fundación durante tres décadas, que incluye catálogos, publicaciones, entrevistas, registros audiovisuales y documentos de todas las exhibiciones realizadas. La primera iniciativa concreta del Instituto es el Programa de Becas de Investigación, desarrollado en colaboración con la Escuela de Arte y Patrimonio de la UNSAM.

La convocatoria está dirigida a docentes, no docentes, investigadores, becarios y graduados de la UNSAM que hayan obtenido su título dentro de los últimos tres años al momento del cierre de la convocatoria. El programa se estructura en seis meses de trabajo, durante los cuales los becados participarán de seminarios, tutorías y encuentros con especialistas, al mismo tiempo que desarrollarán sus proyectos de investigación con acceso directo al archivo institucional. El ciclo culminará en marzo de 2027 con una presentación pública de los resultados y la publicación digital de los seis trabajos seleccionados en un libro electrónico editado conjuntamente por Fundación Proa y la UNSAM.

Silvia Dolinko, decana de la Escuela de Arte y Patrimonio de la UNSAM, explicó que la selección de los tópicos de investigación fue el resultado de un largo proceso de debate. «Si bien los tópicos sugeridos han sido profundamente analizados en el pasado, sentimos que todavía queda mucho por conocer», afirmó. Dolinko, historiadora del arte e investigadora independiente del CONICET, fue electa decana en mayo de 2025 con respaldo unánime de los claustros de la escuela, y su trayectoria en la investigación del grabado argentino y las prácticas artísticas latinoamericanas aporta una perspectiva académica sólida al programa. «Con el paso de los años, en especial desde la década del 90, han surgido aperturas y redefiniciones que consolidaron los procesos de investigación en el campo del conocimiento. Esto permite que podamos debatir si estamos parados frente a una nueva historia del arte», agregó.

El programa de becas se inscribe en un acuerdo marco suscripto entre Proa y la UNSAM, y busca tender un puente entre la perspectiva institucional y la académica. La puesta a disposición de materiales inéditos del archivo —incluyendo registros de las más de doscientas exhibiciones realizadas— constituye un insumo de valor para la producción de nuevas interpretaciones sobre el arte contemporáneo argentino e internacional. Desde la fundación, Rosenberg subrayó que «contar con el reconocimiento de la Unsam es una garantía que demuestra el recorrido que hemos tenido con instituciones educativas a lo largo del tiempo».

Las implicancias de esta iniciativa trascienden el ámbito estrictamente académico. En un contexto donde los archivos institucionales suelen permanecer inaccesibles para la comunidad investigadora, la apertura del fondo documental de Proa representa un precedente significativo para la historiografía del arte en Argentina. La posibilidad de que seis investigadores puedan acceder de manera sistemática a materiales que documentan tres décadas de programación expositiva —desde las primeras muestras de la década del 90 hasta las producciones más contemporáneas— abre una ventana para la revisión crítica de categorías, narrativas y periodizaciones que hasta ahora se daban por establecidas. El hecho de que el programa esté co-diseñado con una universidad pública como la UNSAM, y que contemple la publicación digital de los resultados, lo inscribe además en una lógica de acceso abierto al conocimiento.

La Fundación Proa llega a sus treinta años con un edificio que triplicó su superficie original, un programa expositivo que la ubica en el circuito internacional de centros de arte, una colección de publicaciones que constituye un fondo editorial de referencia y, ahora, un instituto de investigación que busca sistematizar y poner en valor todo ese capital acumulado. La primera edición del Programa de Becas de Investigación se lanzó formalmente el jueves 16 de julio de 2026 en el auditorio de la fundación, con acceso libre y sin inscripción previa. El período de postulación se extendió hasta el 17 de agosto, con comunicación de resultados prevista para el 27 de agosto. Resta ver qué lecturas y reinterpretaciones surgirán de este cruce entre archivo y academia, y si el Instituto Proa logrará consolidarse como un espacio de producción de conocimiento capaz de renovar la comprensión del arte contemporáneo en la región.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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