Cultura

El universo poliédrico de Xul Solar llega a la pantalla: el documental que desentraña la vida de un renacentista argentino

La figura de Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari, conocido por el mundo como Xul Solar, constituye uno de los fenómenos más singulares y menos comprendidos del arte argentino del siglo XX. A 63 años de su muerte, ocurrida en 1963 en su residencia de Villa La Ñata, en Tigre, provincia de Buenos Aires, el artista póstumamente alcanza la dimensión que en vida le fue esquiva: la de un creador total, un renacentista cuyas invenciones exceden los límites convencionales de la pintura para extenderse hacia la astrología, la lingüística, la música y la especulación cosmológica.

En este contexto, el cineasta Cristian Costantini presenta en el Malba el documental titulado simplemente ‘Xul’, una producción de 103 minutos que se adentra en la vida y el legado de un hombre que Jorge Luis Borges describió como un genio solitario y ‘un padre de lenguas, utopías y mitologías’. El film, estrenado durante agosto de 2026 en el auditorio del museo porteño, no se limita a un recorrido convencional por la obra pictórica, sino que aspira a reconstruir la totalidad de su universo mental a través de un archivo excepcional resguardado en la Fundación Pan Klub y Museo Xul Solar, bajo la dirección de Mariana Povarché, y en el Archivo General de la Nación.

El punto de partida del documental es una secuencia que condensa el espíritu de la propuesta: una mano hojea las páginas de ‘Ficciones’ mientras la voz de Borges, registrada en archivo, evoca a su amigo. Esa elección no es casual. La amistad entre ambos escritores y pensadores, forjada en el seno de la vanguardia porteña de los años veinte, se sustentaba en una afinidad profunda por la filosofía, el interés por las lenguas artificiales y la construcción de cosmovisiones alternativas. Ambas figuras compartieron un rasgo distintivo: la inagotable profusión de lecturas posibles que sus obras disparan.

El recorrido del documental comienza en el propio Museo Xul Solar, su sede de la calle Laprida en Buenos Aires, donde cuelgan las obras de la colección permanente. Allí se despliegan ante la cámara las acuarelas características del artista, el profuso archivo de investigaciones, el panajedrez creado por él, y fotografías que documentan su relación con Lita Cárdenas, su esposa, quien lo acompañó durante toda su vida y custodió su recuerdo después de su muerte.

La construcción de la identidad artística de Xul Solar es en sí misma un capítulo significativo. Cuando viajó a Europa en 1912, adoptó un nombre que condensara sus orígenes y su proyecto estético. ‘Xul’ surgió como traducción fonética de su apellido paterno Schulz, pero también como inversión de ‘lux’ (luz en latín); ‘Solar’ redujo el apellido materno Solari. El resultado, ‘Xul Solar’, puede leerse como ‘Luz solar’. Esta operación de autorrecreación lingüística anticipaba el proyecto central de su vida: la invención de lenguas que superaran la fragmentación humana.

Rafael Cippolini, uno de los entrevistados del documental, caracteriza al artista como alguien ‘que sabía que era un personaje’. Se refería a la sofisticación de sus observaciones y a su libertad absoluta para crear, corriendo los límites de la condición humana. En la misma línea, Luis Felipe ‘Yuyo’ Noé subraya en el film que Xul Solar fue marginal respecto al canon artístico argentino de su época, más conocido como ‘el amigo raro de Borges’ que como pintor. Sin embargo, esa marginalidad inicial se reveló paradójicamente como la llave de su actual vigencia.

El registro lingüístico del artista constituye uno de los ejes centrales del documental. Xul Solar inventó dos lenguas: la panlengua y el neocriollo. La primera fue concebida como un idioma universal monosilábico, de raíces básicas y unívocas, combinales a voluntad, sin excepciones y de fonética musical. El tablero de su panajedrez funcionaba como el diccionario de esa lengua. El propio artista declaró: ‘Soy el creador de un idioma universal, la panlengua, sobre bases numéricas y astrológicas, que contribuirá a que los pueblos se conozcan mejor’. El neocriollo, por su parte, se proponía como una lengua panamericana basada en raíces latinas y expresiones locales, respondiendo a las problemáticas de integración cultural de la región.

La dimensión especulativa de su obra se intensificó en las décadas posteriores. A partir de 1951, Xul Solar realizó una serie de pinturas vinculadas al estudio de la cábala y la astrología. En el ‘Pan-tree’, su versión del Árbol de la Vida, intentó adaptar los doce signos del zodíaco a la estructura cabalística, agregando dos sefirot a los diez tradicionales. El resultado, una representación del universo con doce cualidades conectadas por veintidós senderos que simbolizan las letras del alfabeto hebreo, condensa la ambición totalizadora de su proyecto intelectual.

La música fue otra de las dimensiones que atraviesan el documental de Costantini. La investigadora Cintia Cristiá, autora de ‘Xul Solar, un músico visual’, reconstruyó la importancia capital de la música en la vida del artista, un aspecto silenciado durante décadas. El pianista Leo Genovese fue convocado para musicalizar el film, estableciendo un diálogo entre el legado sonoro del artista y la sensibilidad contemporánea.

Las implicancias de esta revalorización se extienden más allá del ámbito local. La obra de Xul Solar es hoy requerida por museos e instituciones culturales de Europa y Estados Unidos por su contemporaneidad y su aporte a las vanguardias históricas. En 2026 se preparan préstamos internacionales de obras del acervo del Museo Xul Solar, entre las que se cuentan ‘Rua Ruini’, ‘Templos’ y ‘Muros y escaleras’, destinadas a exhibiciones sobre el surrealismo global. La Fundación Pan Klub y el Museo Xul Solar proyectan además un desembarco en Madrid, cuyo acuerdo se encuentran cerrando.

El documental se cierra con una aproximación a la casa de Villa La Ñata, en Tigre, donde el artista murió. En un acuerdo con el municipio de ese distrito, la Fundación Pan Klub y el Museo Xul Solar abren ese espacio al público los viernes y sábados como centro de información sobre la figura multifacética. La casa funciona como síntesis simbólica del proyecto: un espacio físico donde convergen las huellas de un hombre que intentó, como acertadamente diagnosticó Borges, darle nombre propio a sus propias utopías.

El documental reúne testimonios de primera línea disciplinar: Alejandra Eusebi Polich, Vilma Piñeyro, Jorge Schwartz, Daniel Nelson, Patricia Artundo (responsable del catálogo razonado del artista), Natalio Jorge Povarché (el marchand que lo catapultó como artista plástico), Mario Gradowczyk, Jorge López Anaya, Marco Naya, Martha Caprotti y el ya mencionado Leo Genovese. El guion y la dirección estuvieron a cargo de Costantini, con fotografía, cámara y montaje de Miguel de Zuviría, diseño sonoro de Gabriel Real y color de Jerónimo Prieto.

La presentación de ‘Xul’ en el Malba durante el mes de agosto de 2026 inscribe esta película en un ciclo más amplio de consagración internacional del artista. El hecho de que un museo de la envergadura del Malba y una cartelera artística global coincidan en reivindicar la figura de Xul Solar no es fortuito: el pensamiento de este creador, que transitó la pintura, la invención lingüística, el juego, la astrología y la música como una única tarea total, resuena con particular intensidad en un contexto cultural que vuelve a preguntarse por los límites de la creatividad humana y por las posibilidades de construir lenguajes y cosmovisiones alternativas. El documental de Costantini ofrece, en ese sentido, el mapa más completo hasta ahora disponible para recorrer ese territorio fascinante y aún en gran medida inexplorado.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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