Cultura

El III Premio Internacional de Poesía Gonzalo de Berceo exige a los postulantes una declaración jurada contra el uso de inteligencia artificial

Los postulantes al III Premio Internacional de Poesía Gonzalo de Berceo, convocado por la Fundación San Millán de la Cogolla y el Gobierno de La Rioja, deberán suscribir una declaración responsable en la que afirmen, bajo su propia responsabilidad, que no han utilizado inteligencia artificial (IA) de ninguna manera para generar la obra presentada. La medida, anunciada por el consejero de Cultura del Gobierno riojano, José Luis Pérez Pastor, representa uno de los primeros casos en el ámbito de los certámenes poéticos internacionales en los que se establece una barrera explícita y documentada contra el uso de herramientas generativas.

La decisión no es menor. En un ecosistema literario donde la IA generativa —desde modelos de lenguaje de gran escala hasta asistentes de escritura automatizada— ha penetrado de forma acelerada, la poesía se presenta como un campo particularmente sensible. El género lírico, históricamente asociado a la subjetividad, la metáfora y la experiencia humana irreductible, enfrenta hoy una pregunta incómoda: ¿puede una máquina producir un poema? Y, más relevante aún para las instituciones culturales: ¿cómo distinguir entre lo humano y lo sintético en un texto presentado a concurso?

La respuesta de la Fundación San Millán ha sido la inclusión de una cláusula de declaración responsable. Los autores que deseen participar deberán firmar un documento donde certifican que la inteligencia artificial no fue empleada «de ninguna manera» en la creación del poemario. La medida se inscribe en un movimiento más amplio que comienza a observarse en certámenes literarios de distintos países, donde las bases incorporan cada vez con mayor frecuencia restricciones explícitas al uso de IA. Sin embargo, el Premio Gonzalo de Berceo se distingue por la contundencia de su formulación: no se trata de una recomendación ni de una cláusula ambigua, sino de una declaración jurada con implicaciones formales.

El contexto del certamen aporta capas adicionales de significado. El premio homenajea a Gonzalo de Berceo (c. 1196-1264), considerado el primer poeta de nombre conocido en lengua castellana. Monje del monasterio de San Millán de la Cogolla, Berceo perteneció al mester de clerecía y fue autor de obras fundamentales como los «Milagros de Nuestra Señora», la «Vida de San Millán de la Cogolla» y la «Vida de Santo Domingo de Silos». Su figura no solo representa el origen de la poesía en español, sino también la reivindicación de la autoría individual en una época donde la creación literaria era predominantemente anónima. En sus propios versos, Berceo dejó constancia de su nombre: «Si queredes saber quién fizo esti dictado, / Gonçalvo de Berceo es por nombre clamado». Esa reivindicación de la voz propia es la que el consejero Pérez Pastor invocó al justificar la cláusula: «Queremos dar valor a la creatividad humana y reconocer el trabajo de los autores igual que hizo Gonzalo de Berceo al reivindicar su propia voz y su propia autoría en sus versos», argumentó.

La segunda edición del premio, fallada en 2025, recibió cerca de 1.800 originales provenientes de 39 países de los cinco continentes. El ganador fue el escritor español Gabriel Insausti, quien se alzó con el galardón por su poemario «Casa en venta». La primera edición, correspondiente a 2024, fue concedida a la poeta jienense Mónica Doña por «Soles de medianoche». Ambos poemarios fueron publicados por la editorial Renacimiento dentro de su colección «Calle del aire», consolidando así una línea editorial que busca proyectar la poesía contemporánea en español. La dotación económica del premio asciende a 6.000 euros para el ganador, y la publicación de la obra corre por cuenta de la organización.

El plazo de presentación de originales para la tercera edición permanecerá abierto hasta el 4 de diciembre de 2026. La fecha no es casual: ese mismo día, pero de 1997, los monasterios de Suso y Yuso de San Millán de la Cogolla fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El vínculo simbólico es profundo: en el scriptorium del monasterio de Suso, un monje anónimo escribió durante los siglos IX y X las Glosas Emilianenses, anotaciones marginales en castellano y vasco sobre un texto en latín que constituyen la primera evidencia escrita conocida de la lengua española. Allí, en ese mismo enclave, Gonzalo de Berceo compuso su obra poética en el siglo XIII. La lengua, la poesía y la autoría humana están ancladas a ese territorio de forma indisociable.

La decisión de la Fundación San Millán de la Cogolla de exigir una declaración expresa contra el uso de IA no se produce en el vacío. En los últimos dos años, diversas instituciones culturales y editoriales han comenzado a debatir la necesidad de establecer mecanismos de verificación de autoría. El auge de modelos como ChatGPT, Claude o Gemini ha demostrado que los sistemas de IA pueden generar textos con una calidad formal cada vez más cercana a la producción humana. En el campo específico de la poesía, se han documentado casos de obras generadas por IA que han superado filtros de selección en concursos menores, lo que ha encendido las alarmas en el sector.

Sin embargo, la cláusula del Premio Gonzalo de Berceo plantea interrogantes que van más allá de su enunciado. ¿Cómo verificará la organización el cumplimiento de la declaración? Las bases no detallan mecanismos de detección tecnológica, por lo que la medida descansa, al menos en esta edición, en la buena fe del postulante. Esto abre un debate sobre la eficacia real de las declaraciones juradas frente a una tecnología que evoluciona más rápido que los marcos normativos. Algunos certámenes han comenzado a utilizar software de detección de texto generado por IA, aunque estas herramientas presentan todavía tasas significativas de falsos positivos y negativos. En el ámbito legal, la Unión Europea aprobó en 2024 el Reglamento de Inteligencia Artificial (AI Act), que establece obligaciones de transparencia para los sistemas generativos, pero aún no existe una normativa específica que regule el uso de IA en concursos literarios.

El fallo del jurado del III Premio Internacional de Poesía Gonzalo de Berceo está previsto para finales del primer trimestre de 2027 y se hará público el 23 de abril de 2027, coincidiendo con la celebración del Día del Libro. Hasta entonces, los poetas que decidan postularse deberán enfrentarse a una disyuntiva que sus antecesores jamás imaginaron: firmar que su obra es exclusivamente humana o quedar fuera de la contienda. En un gesto que remite a los orígenes mismos de la literatura en español, las bases del certamen intentan preservar lo que Gonzálo de Berceo defendió hace ocho siglos: que la poesía tiene un autor, y que ese autor tiene nombre, voz y, sobre todo, conciencia.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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