Cultura

Cuentos completos de Edgar Allan Poe: la edición definitiva que renueva la traducción y suma 67 voces contemporáneas

Cuando se habla de Edgar Allan Poe en el ámbito hispanohablante, la conversación ha estado atravesada durante casi siete décadas por un nombre propio: Julio Cortázar. La traducción que el autor argentino realizó en 1956, publicada por la Universidad de Puerto Rico en colaboración con la Revista de Occidente, se convirtió en la puerta de entrada canónica a la obra del escritor de Boston para generaciones enteras de lectores. Su prestigio, alimentado por décadas de reediciones y por el respaldo de figuras como Carlos Fuentes, quien la calificó como la insuperable versión castellana, parecía haber fijado un texto prácticamente inamovible.

Sin embargo, Páginas de Espuma acaba de publicar una nueva edición de los Cuentos completos que se propone, sin negar la vigencia de aquel legado, abrir una conversación distinta. El volumen, de 1.184 páginas, fue concebido para conmemorar dos efemérides simultáneas: los 175 años de la muerte del autor, ocurrida el 7 de octubre de 1849, y los 25 años de la propia editorial madrileña, especializada en el relato breve. La apuesta editorial, dirigida por Fernando Iwasaki y Jorge Volpi, no se limita a una reimpresión de lujo: incorpora una nueva traducción firmada por Rafael Accorinti Gorillo, dos prólogos inéditos de Mariana Enríquez y Patricia Esteban Erlés, y comentarios de 67 narradores contemporáneos que acompañan cada uno de los cuentos.

La decisión de encargar una versión actualizada no fue trivial. Fernando Iwasaki, coeditor del volumen, rechazó la idea de que los clásicos deban retraducirse por simple rutina. En sus declaraciones ha defendido la existencia de traducciones de autor cuyo valor reside precisamente en el prestigio literario del traductor, un linaje en el que ubica a Borges, Cabrera Infante o Javier Marías, y en el que incluye sin fisuras la versión de Baudelaire en francés y la de Cortázar en castellano. La nueva versión, según aclaró, respondió a razones extraliterarias, y encontró en Accorinti a un traductor capaz de asumir el desafío con solvencia técnica.

El editor de Páginas de Espuma, Juan Casamayor, ha explicado que todo autor clásico merece una edición contemporánea, y que un traductor del siglo XXI puede dialogar con más fuentes que sus antecesores. En ese punto radica parte del interés filológico: las nuevas versiones prescindieron de pasajes que Cortázar había decidido no traducir y, en sentido inverso, eliminaron interpolaciones que el propio traductor había añadido de su mano. La edición, además, restaura el orden cronológico original de publicación de los 67 cuentos, con Metzengerstein (1832) abriendo el recorrido y La cabaña de Landor (1849) cerrándolo.

Esta faceta de Poe periodista, más pendiente de los cierres de edición que del pedestal al que lo subiría la historia de la literatura, ha cobrado nuevo relieve en los textos introductorios. El autor, que publicaba cuentos, poemas y críticas mientras dependía de cada colaboración para sobrevivir en ciudades como Baltimore, Filadelfia y Nueva York, pasaba horas leyendo novedades editoriales y escribiendo reseñas. Iwasaki admite que el trabajo con esos materiales modificó incluso su propia lectura: ya le resulta imposible releer algunos cuentos y poemas de Poe sin pensar en los libros que reseñó mientras los escribía.

Las implicancias de esta publicación exceden lo puramente bibliográfico. La estructura de la edición convierte al volumen en una suerte de mapa del estado actual de la narrativa breve en español: los 67 comentaristas incluyen nombres como Manuel Vilas, Alejandro Zambra o María Fasce, y funcionan como una constelación generacional de quienes reconocen en Poe una filiación directa. Mariana Enríquez, en su prólogo, condensa esa relación en términos que han circulado ampliamente: la obsesión por la muerte, el cuerpo y la crueldad es todo Poe, y los escritores de terror, de policiales, de cuentos, de periodismo y de poesía son sus hijos.

La editorial ha destacado También que los comentarios fueron actualizados respecto de una recopilación similar que Volpi e Iwasaki coordinaron en 2008, lo que permite observar cómo ha cambiado la recepción crítica del autor en menos de dos décadas. El volumen incluye, además, las ilustraciones de Arturo Garrido, que traducen en imágenes los paisajes tenebrosos del autor y que fueron presentadas como un complemento goyesco de la obra.

En términos editoriales, la apuesta de Páginas de Espuma representa un gesto de continuidad y ruptura a la vez. La editorial, considerada la casa del relato breve en español, construyó buena parte de su catálogo sobre la base de clásicos del género. Con esta edición, reclama para sí una posición renovada en la disputa por la interpretación de Poe en lengua castellana, sin desconocer el peso de una tradición que durante décadas se identificó por completo con la voz de Cortázar.

La nueva edición no pretende cancelar el legado anterior, sino sumar una capa de lectura. La supervivencia de Poe, sin embargo, no depende únicamente de las editoriales. Sus relatos han transitado del papel al cine, de la televisión a los cómics, y su imaginario ha permeado géneros tan diversos como el terror contemporáneo, la ciencia ficción y hasta los formatos seriales actuales. La actualización de la traducción y la suma de nuevas voces críticas constituyen un paso más en un proceso de canonización que, lejos de agotarse, se renueva con cada generación de lectores. Publicado en febrero de 2025 con ISBN 978-84-8393-365-7, el volumen confirma que la pregunta por el lugar de Poe en la literatura hispánica sigue siendo, paradójicamente, una pregunta profundamente contemporánea.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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