Hay momentos en que la vida gira sin previo aviso. Para la escritora y periodista Andrea Ferrari, ese instante llegó hace 23 años, cuando sus vacaciones en la costa argentina fueron interrumpidas por un correo electrónico procedente de Madrid. Su novela juvenil El complot de Las Flores había sido seleccionada como finalista del concurso internacional Barco de Vapor, uno de los galardones más prestigiosos de la literatura infantil y juvenil en el mundo de habla hispana. El libro ganó y Ferrari emprendió un camino que la llevaría a dejar progresivamente su labor como editora en el diario Página/12 para consagrarse por completo a la narrativa destinada a niños y adolescentes.
Dos décadas después, las huellas de aquella vida anterior como periodista persisten en su obra. Se manifiestan en las preguntas que plantea, en el humor que tiñe las aventuras de sus personajes y en la construcción de protagonistas auténticamente humanos, con virtudes y flaquezas. Pero también perviven las marcas de la niña que fue y de las lecturas que la acompañaron en sus primeros años. Cuando se le pide que elija un libro para regalarle a aquella versión infantil de sí misma, Ferrari no duda: «Le regalaría un libro que me hizo muy feliz a los cinco o seis años: Dailan Kifki de María Elena Walsh. Volví a experimentar esa felicidad al leérselo a mi hija y ahora también a mi nieta. Siempre lo encuentro divertido, atrapante, disparatado, tierno. Un librazo para los más pequeños».
La elección no es casual y abre una ventana a los principios que sostienen su propia producción literaria. Publicado originalmente en 1966 por Fariña Editores, Dailan Kifki es una de las obras más emblemáticas de María Elena Walsh, una novela que narra las desventuras de una familia que debe aprender a convivir con un elefante que aparece un buen día sin explicación. La obra, que ha sido reeditada en innumerables ocasiones y traducida a idiomas como francés, inglés, finés, danés, italiano, chino, turco y ruso, representa un hito en la literatura infantil argentina por su combinación de fantasía desbordante, humor absurdo y un uso del lenguaje que oscila entre lo coloquial y lo poético. Nunca antes un texto infantil argentino se había permitido tanta libertad creativa.
A lo largo de su trayectoria, Ferrari ha defendido una literatura que no subestima a los lectores jóvenes y que privilegia la complejidad de los personajes por encima de los estereotipos. «Intento retratar chicos y adolescentes reales, con su manera particular de mirar el mundo, sus relaciones, sus miedos, sus amores y sus intereses», explicó en una entrevista. Ese compromiso con la autenticidad se refleja en novelas como El complot de Las Flores —la obra que cambió su vida—, donde la protagonista Mara debe enfrentar situaciones que ponen a prueba su ingenio y su capacidad de adaptación; También las estatuas tienen miedo, donde Florencia busca un trabajo siendo todavía una niña; El camino de Sherlock, con Francisco como protagonista de una investigación que remite al universo del detective de Conan Doyle; y Los chimpancés miran a los ojos, donde Ema lidia con las heridas emocionales dejadas por una tragedia.
El proceso creativo de Ferrari conserva una fuerte impronta periodística. Buena parte de sus novelas nacen de una investigación previa que incluye entrevistas, lecturas y observación directa de la realidad, material que luego transforma en ficción. «Muchas veces mis libros surgieron a partir de algo que leí, de una noticia o de una entrevista. Me gusta mucho investigar porque siento que eso me da elementos y me dispara ideas para la ficción», ha señalado. Ese interés por comprender otras experiencias también atraviesa sus historias: para construir personajes, consulta con personas que han vivido situaciones similares y escucha atentamente sus relatos. «Ese proceso entre periodístico e investigativo me resulta muy estimulante», asegura.
La obra de Ferrari ha cosechado reconocimientos nacionales e internacionales que la consolidan como una de las voces más relevantes de la literatura infantil y juvenil argentina. En 2007 obtuvo el Premio Jaén de Narrativa Juvenil por El camino de Sherlock. Tres de sus libros fueron incluidos en la selección White Ravens de la Biblioteca Internacional de la Juventud de Múnich, y otros forman parte de Los Destacados de la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de Argentina (ALIJA) y de los Premios Cuatrogatos. Sus novelas han sido traducidas al portugués, francés, coreano, búlgaro, ruso e italiano. En 2022 y 2023 fue nominada por ALIJA como candidata al Astrid Lindgren Memorial Award (ALMA), el mayor premio mundial de literatura infantil y juvenil, que se otorga en Suecia. Ese mismo año publicó su primera novela para adultos, 24 fotos, y en 2024 recibió el Premio Konex a las Letras en la disciplina Literatura Juvenil.
En un contexto donde la oferta de entretenimiento digital compite cada vez más por la atención de los niños y adolescentes, Ferrari se mantiene firme en su convicción sobre el lugar insustituible de la literatura en la infancia. La autora sostiene que los libros ofrecen algo que ningún algoritmo puede garantizar: la posibilidad de abrirse a otros mundos, empatizar con personajes distintos a uno mismo, conocer lo que se desconocía y, al mismo tiempo, percibir la musicalidad del lenguaje. Esa experiencia, que combina el descubrimiento del mundo exterior con la exploración del mundo interior, es precisamente la que transmiten obras como Dailan Kifki y las propias novelas de Ferrari.
El caso de Andrea Ferrari ilustra cómo la literatura infantil y juvenil argentina ha logrado posicionarse en el escenario internacional con propuestas que no renuncian a la calidad estética ni a la profundidad temática. Desde la publicación de El complot de Las Flores hasta su reciente reconocimiento con el Konex, su trayectoria demuestra que escribir para los más jóvenes no implica simplificar ni concesiones vacuías, sino, por el contrario, asumir el desafío de contar historias que resuenen con la complejidad de la experiencia infantil y adolescente. La recomendación de Dailan Kifki funciona así como un espejo: así como María Elena Walsh revolucionó la literatura infantil argentina con su humor y su poesía, Ferrari continúa ese legado con una obra que busca, antes que nada, no traicionar la inteligencia de sus lectores.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
