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Milei invoca a los Nobel Woodford y Hall para defender su política económica y descarta merecer el premio

En una entrevista radial con Mitre, el presidente Javier Milei se refirió este lunes al Premio Nobel de Economía otorgado a los estadounidenses Michael Woodford y Robert Hall, y sostuvo que la obra de ambos fue clave para el diseño de su programa de estabilización. La conversación tuvo lugar horas después de que la Real Academia Sueca de Ciencias anunciara en Estocolmo la distinción por sus estudios sobre «los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica».

Milei calificó a los galardonados como «neokeynesianos» y explicó que, a diferencia de un keynesiano clásico, estos incorporan restricciones presupuestarias y fallos de mercado en sus modelos. «La contribución de Woodford como verá fue importante en dos mecanismos decisorios que tuvimos para equilibrio fiscal para limpiar el balance del Banco Central y bajar la inflación de largo plazo», afirmó el mandatario. En ese sentido, destacó especialmente el libro de Woodford «Precios e interés. Los fundamentos de la teoría monetaria», y aseguró que utilizó sus desarrollos teóricos para dos momentos críticos de su gestión: primero, para consolidar el equilibrio fiscal mediante lo que denominó «licuación» de determinados elementos, y segundo, para sanear el balance del Banco Central antes de la salida del cepo cambiario.

El anuncio del Nobel, realizado en Estocolmo, reconoció a Woodford y Hall por haber contribuido a «suavizar los picos y valles de la economía», según la fundamentación del comité. Woodford, profesor de la Universidad de Columbia, es conocido por su trabajo sobre la teoría monetaria y la importancia de las expectativas en la política de tasas de interés. Hall, de la Universidad de Stanford, ha investigado profundamente el mercado laboral y los ciclos económicos. Ambos han sido asociados a la corriente neokeynesiana, que busca dotar de microfundamentos a los modelos macroeconómicos tradicionales.

La referencia de Milei a estos autores no es nueva. Durante su campaña presidencial y en los primeros meses de su gobierno, el presidente ha citado repetidamente a economistas como Milton Friedman, Murray Rothbard y Jesús Huerta de Soto, representantes de la escuela austríaca. Sin embargo, en esta ocasión optó por vincular su política con dos figuras más cercanas al consenso académico mainstream, lo que algunos analistas interpretan como un intento de ampliar su base de legitimidad técnica. «No es alguien con quien no se puede discutir», dijo Milei sobre Woodford, marcando una diferencia con su habitual retórica confrontativa hacia el keynesianismo.

Consultado sobre si aspiraba a recibir el Nobel de Economía, Milei respondió con ironía: «Creo que no lo merezco. Al menos por hoy». La frase fue interpretada como una señal de modestia calculada, aunque también como un reconocimiento implícito de que sus contribuciones teóricas distan de las de los galardonados. Cabe recordar que Milei ha sido crítico de la Academia Sueca en el pasado, e incluso ha cuestionado la validez de algunos premios Nobel otorgados a economistas keynesianos.

El timing de la entrevista no es casual. El gobierno argentino atraviesa un momento delicado en materia económica, con una inflación que, aunque ha descendido desde los picos de fines de 2023, aún se mantiene en niveles elevados. La salida del cepo cambiario, anunciada como objetivo para el mediano plazo, depende en gran medida de la acumulación de reservas y del equilibrio fiscal. Milei ha defendido que su plan se basa en un ancla fiscal y monetaria, y en ese marco la invocación a Woodford y Hall sirve para justificar la orientación de la política económica.

Sin embargo, la relación entre la teoría de Woodford y las medidas concretas del gobierno argentino es motivo de debate entre economistas locales. Algunos señalan que las condiciones de la economía argentina, con alta informalidad, restricciones cambiarias y una historia de default, difieren sustancialmente de los supuestos de los modelos neokeynesianos. Otros, en cambio, consideran que la aplicación de reglas de política monetaria basadas en expectativas puede ser útil para anclar la inflación, incluso en contextos de fragilidad institucional.

El Premio Nobel de Economía, oficialmente conocido como Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, se otorga desde 1969. En los últimos años ha recaído en figuras como Ben Bernanke, Douglas Diamond y Philip Dybvig (2022), y Claudia Goldin (2023). La edición 2026 reconoció a Woodford y Hall, ambos con largas trayectorias académicas y una influencia significativa en la política monetaria de bancos centrales como la Reserva Federal y el Banco Central Europeo.

En su entrevista, Milei también se refirió a la situación económica local. Sostuvo que su gobierno ha logrado «ordenar las cuentas públicas» y que eso permitirá una baja sostenida de la inflación. No obstante, evitó dar plazos concretos para la eliminación del cepo. «Estamos trabajando para que las condiciones estén dadas», señaló, sin brindar mayores detalles.

La mención de Milei a los Nobel ha generado reacciones encontradas. Desde el oficialismo, se destacó que el presidente demuestra una vez más su formación académica y su capacidad para fundamentar las políticas públicas en teoría económica de vanguardia. Desde la oposición, en cambio, se cuestionó que se atribuya a la influencia de Woodford decisiones que, en la práctica, han implicado un fuerte ajuste recesivo y una pérdida del poder adquisitivo de los salarios.

Más allá de la polémica, lo cierto es que la referencia a Woodford y Hall permite a Milei posicionarse como un líder que dialoga con la academia internacional, aun cuando sus raíces intelectuales se encuentren en la escuela austríaca. En un contexto de creciente escrutinio sobre la sostenibilidad de su plan económico, el respaldo teórico de dos flamantes Nobel puede ser un activo simbólico valioso.

La Real Academia Sueca de Ciencias destacó que los galardonados «nos han ayudado a suavizar los picos y valles de la economía», una frase que resuena en un país como Argentina, acostumbrado a ciclos de auge y crisis. Queda por ver si las ideas de Woodford y Hall logran, en la práctica, domar la volatilidad argentina, o si el presidente deberá seguir buscando en otros autores las herramientas para enfrentar los desafíos que se avecinan.

Por lo pronto, Milei ya dejó claro que no se considera acreedor al premio. «No lo merezco, al menos por hoy», dijo, dejando abierta la puerta a una futura aspiración. La frase, entre irónica y calculada, resume el estilo de un presidente que combina la provocación con la búsqueda de legitimidad académica.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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