En un contexto político marcado por la incertidumbre económica y la reorganización de fuerzas de cara a los comicios de 2027, el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, ratificó su apoyo a la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Lo hizo luego de acompañar al presidente Javier Milei en su viaje a París para la denominada ‘Argentina Week’, una gira que buscó estrechar lazos diplomáticos y comerciales con Francia y que, según analistas, también sirvió como plataforma para consolidar alianzas políticas internas. En declaraciones a radio Splendid, Frigerio sostuvo que ‘no están las condiciones dadas como para que la ciudadanía vaya 5 veces 5 domingos del 2027 a votar, sobre todo porque en las últimas elecciones votó poco más del 60% en una’. Sus afirmaciones se producen en un momento en que el oficialismo nacional, a través de La Libertad Avanza (LLA), impulsa una reforma electoral que busca suprimir las primarias obligatorias, y mientras un número creciente de provincias opta por desdoblar sus elecciones locales de las nacionales.
El debate sobre la eliminación de las PASO no es nuevo en Argentina. Las primarias fueron introducidas en 2009 mediante la Ley 26.571, con el objetivo de democratizar la selección de candidatos dentro de los partidos y reducir la fragmentación electoral. Sin embargo, desde su implementación, han sido objeto de críticas recurrentes: altos costos económicos, baja participación ciudadana en algunos distritos y la percepción de que se utilizan como una encuesta nacional anticipada más que como un mecanismo de selección partidaria. En las elecciones primarias de 2023, la concurrencia fue del 70,8% a nivel nacional, pero en comicios intermedios como los de 2021, la participación cayó al 66%. En algunas provincias, como Entre Ríos, el porcentaje ha sido aún menor. Frigerio, al mencionar que ‘en las últimas elecciones votó poco más del 60%’, se refiere probablemente a los comicios provinciales de 2023, donde la participación fue del 63,5%, según datos de la Cámara Nacional Electoral.
El gobernador entrerriano, quien asumió en diciembre de 2023 tras ganar por estrecho margen, ha mantenido una relación ambivalente con el gobierno nacional. Aunque pertenece al PRO, espacio liderado por Mauricio Macri, ha respaldado varias iniciativas de Milei, especialmente aquellas vinculadas a la reducción del gasto público y la desregulación económica. Su viaje a París junto al presidente no pasó desapercibido: fuentes oficiales indicaron que la comitiva incluyó a gobernadores de distintas extracciones políticas, en un gesto de unidad que contrasta con la tensión que persiste en otras áreas. Según trascendió, durante la gira se abordaron temas de inversión extranjera en infraestructura y energía, y Frigerio habría aprovechado para gestionar financiamiento para obras en su provincia.
En cuanto al proyecto para eliminar las PASO, Frigerio reveló que viene dialogando con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y con los delegados de la secretaría General de la Presidencia, Eduardo ‘Lule’ Menem y Martín Menem, quienes responden a Karina Milei. ‘Tuve la oportunidad de hablarlo con el Jefe de Gabinete desde el punto de vista personal. Yo creo que hay chances de avanzar en una discusión de la ley electoral en un contexto complejo para la Argentina, pero sobre todo también para la política’, afirmó. Estas conversaciones se enmarcan en una estrategia más amplia del oficialismo por modificar el sistema electoral antes de los comicios de 2027, cuando se renovarán la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado, además de elegirse presidente y vicepresidente.
El respaldo de Frigerio no es aislado. Otros gobernadores, como el radical Alfredo Cornejo (Mendoza) y el peronista no kirchnerista Gustavo Sáenz (Salta), han manifestado posturas similares, aunque con matices. Cornejo ha señalado que las PASO ‘deben ser revisadas’ porque ‘no cumplen la función para la que fueron creadas’, mientras que Sáenz ha sido más cauto y pidió ‘un debate amplio’. La eliminación de las primarias requiere una reforma legal que debe ser aprobada por el Congreso, donde LLA no tiene mayoría propia. Por ello, el oficialismo busca sumar voluntades de gobernadores y legisladores provinciales que, como Frigerio, ven con buenos ojos la medida.
Un aspecto central del debate es el desdoblamiento de elecciones provinciales. Según datos recabados hasta octubre de 2026, 20 provincias ya ratificaron que desdoblarán sus comicios de los nacionales en 2027. Entre ellas se encuentra Entre Ríos, que votará para gobernador y legisladores provinciales en una fecha distinta a la nacional. Este fenómeno, que comenzó a fines de la década de 1990 y se aceleró en los últimos años, responde a lógicas políticas locales: los gobernadores buscan evitar el ‘efecto arrastre’ de la elección presidencial y preservar sus propios armados. ‘Hay otras cuestiones que se empiezan lentamente a discutir en algunas provincias respecto a cómo van a ir en la elección del año que viene, si en acuerdo o no con el gobierno. Así que yo creo que también eso forma parte de una discusión y me parece que se van a ir destrabando ambas cosas a la vez. Es una suposición’, sostuvo Frigerio.
El impacto económico de las PASO es otro argumento esgrimido por quienes impulsan su eliminación. Según estimaciones de la Cámara Nacional Electoral, la organización de las primarias de 2023 costó al Estado nacional alrededor de 25.000 millones de pesos (unos 70 millones de dólares al tipo de cambio de entonces). A esto se suman los gastos de las provincias que adhieren al sistema. En un contexto de ajuste fiscal y alta inflación, eliminar una instancia electoral representaría un ahorro significativo, aunque expertos advierten que el costo de la democracia no debería medirse únicamente en términos monetarios. La politóloga María Esperanza Casullo, de la Universidad Nacional de Río Negro, señaló en un reciente artículo que ‘las PASO han permitido que la ciudadanía conozca y evalúe a los precandidatos, y su eliminación podría favorecer a las estructuras partidarias más aceitadas, en detrimento de los espacios emergentes’.
En el plano político, la postura de Frigerio refuerza la estrategia de Milei de tejer alianzas con gobernadores de peso. El presidente ha buscado mostrar una imagen de gobernabilidad y diálogo con las provincias, especialmente después de los conflictos por la coparticipación y la ley ómnibus. La gira a París, que incluyó reuniones con empresarios franceses y una visita a la sede de la UNESCO, fue presentada como un éxito en materia de atracción de inversiones. Sin embargo, analistas económicos advierten que los anuncios concretos aún son escasos y que la situación macroeconómica argentina sigue siendo frágil, con una inflación que, aunque en descenso, se mantiene en niveles altos y un riesgo país que limita el acceso a los mercados internacionales.
La eliminación de las PASO también afectaría la dinámica interna de los partidos. Sin primarias obligatorias, las agrupaciones políticas podrían definir sus candidatos a través de elecciones internas cerradas o de acuerdos entre cúpulas, lo que reduciría la participación de los afiliados y simpatizantes. Para los partidos pequeños, las PASO representan una oportunidad para visibilizar sus propuestas y medir su caudal electoral con financiamiento estatal. Su supresión podría profundizar la brecha entre las fuerzas mayoritarias y las minoritarias. En este sentido, la Coalición Cívica y el Frente de Izquierda ya manifestaron su rechazo a la iniciativa. ‘Eliminar las PASO es un retroceso democrático y una forma de blindar a los candidatos que ya tienen estructuras consolidadas’, afirmó la diputada Mónica Fein, del Partido Socialista.
El calendario electoral de 2027 se presenta complejo. Si las PASO se mantienen, los argentinos deberán concurrir a las urnas en cinco ocasiones: primarias provinciales (en aquellas provincias que no las eliminen), primarias nacionales, elecciones provinciales, elecciones nacionales y eventuales balotajes. La propuesta de LLA apunta a reducir esa cifra a tres o incluso dos instancias. Frigerio, al señalar que ‘es una exageración obligar a la ciudadanía a votar cinco veces el próximo año’, se alinea con ese objetivo. No obstante, la eliminación de las PASO no implica automáticamente la supresión de las elecciones provinciales desdobladas, que son facultad de cada distrito.
En términos geopolíticos, la posición de Frigerio y su viaje con Milei a París pueden leerse como un intento de mostrar sintonía con el gobierno nacional en un tema clave para la gobernabilidad futura. Argentina atraviesa un momento de reconfiguración del sistema de partidos: el PRO, al que pertenece Frigerio, ha perdido protagonismo frente a LLA, y los gobernadores buscan posicionarse como actores de peso en la eventual transición. La reforma electoral es, en ese sentido, una pieza más en el tablero de la negociación política.
La discusión sobre la eliminación de las PASO continuará en los próximos meses. El oficialismo espera tratar el proyecto en el Congreso antes de fin de año, aunque el temario legislativo está dominado por la ley de presupuesto 2027 y la reforma tributaria. Frigerio, por su parte, ha dejado en claro que su apoyo está condicionado a que se garantice un debate amplio. ‘Si podemos evitar que la gente vote 5 veces en un año y que los partidos políticos resuelvan por lo menos en esta vez de manera autónoma qué candidatos van a presentar, es algo que amerita poner arriba de la mesa por lo menos’, concluyó. Sus palabras resumen la tensión entre la eficiencia electoral y la calidad democrática, un dilema que Argentina deberá resolver en los próximos años.
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