Cultura

Claudia Piñeiro publica ‘El canto invisible’: una novela sobre el duelo, la amistad y los secretos imposibles en la Argentina actual

Hay un gesto mínimo que funciona como puerta de entrada a esta historia: una escritora apunta su celular hacia los árboles del rincón más verde de Palermo, graba unos segundos de trinos y deja que una aplicación —Merlin Bird ID, desarrollada por el Cornell Lab de la Universidad de Cornell— le revele qué especie canta, cuál es su hábitat, si se trata de un ejemplar local, un visitante o una rareza ornitológica. De ese ademán cotidiano, casi doméstico, nace ‘El canto invisible’ (Alfaguara), la nueva novela de Claudia Piñeiro (Burzaco, 1960), que llegó a las librerías en octubre de 2026 y cuya presentación oficial tuvo lugar el 4 de octubre en la 16.ª edición de la Feria del Libro de Santiago del Estero.

La trama pone en escena a Julia Muntaner, una editora de 64 años que acaba de perder a Marina Martinelli, su amiga desde los tiempos universitarios en La Plata. Marina era una bióloga especializada en aves y una de las científicas más relevantes del país. Su muerte es abrupta y doblemente significativa: es atropellada a la salida de una manifestación contra los recortes presupuestarios en el Hospital Garrahan, inmediatamente después de una discusión que quedó sin resolverse. Ese cruce entre lo íntimo y lo colectivo —una amistad rota por un accidente que ocurre en el marco de una protesta por el desfinanciamiento de la salud pública— constituye el núcleo estructural del libro.

Julia, entonces, hereda dos responsabilidades que se entrelazan: la casaquinta que Marina le legó y el manuscrito inconcluso que la bióloga escribía antes de morir. Se trata de un libro sobre el canto de los pájaros y sus vínculos con el cine, la música, la literatura y el arte. Comienza ahí un diálogo fuera de cuadro entre las dos mujeres: Julia edita, da forma, ordena y descubre verdades que estaban ocultas. La novela instala, de este modo, una pregunta de fondo: ¿qué significa editar un libro? La respuesta que propone Piñeiro excede lo técnico. La construcción del mejor texto posible es un trabajo de a dos, incluso cuando solo una de las partes sea la autora. El oficio editorial aparece así como un ejercicio de escucha, un contrapunto entre silencios.

Cabe señalar un dato que Piñeiro ha mencionado en entrevistas: en el nombre de la protagonista hay un homenaje cifrado a las editoras que la acompañan desde el inicio de su carrera —Julia Saltzmann y Julieta Obedman, además de Ana Laura Pérez, Gabriela Franco y Magalí Etchebarne—. La elección no es azarosa: tematiza, desde el propio texto, la condición invisible de un trabajo que resulta determinante en la vida de los libros y que rara vez aparece en el relato público de la literatura.

El texto funciona también como una conversación de la propia Piñeiro con autores que, en algún punto de sus trayectorias, decidieron escapar. Agatha Christie, Harper Lee y J.D. Salinger desfilan entre los papeles de Julia, ampliando el universo de la narradora y estableciendo una línea de continuidad entre el retiro voluntario, la fama y el silencio elegido como forma de protección.

El título de la nota encuentra su respaldo textual en la afirmación de la autora según la cual todas las personas tienen derecho a tener un secreto. La novela somete ese principio a tensión: existe un secreto oculto, una muerte que no debió ser y un presente nacional desconcertante. Marina guardó durante toda su vida una información que, al salir a la luz, reordena la historia completa de la amistad. La estructura del libro sostiene el suspenso sin abandonar el registro conmovedor.

Piñeiro no es una autora de paso. Nacida en Burzaco en 1960, contadora egresada de la Universidad de Buenos Aires en 1983 —profesión que ejerció durante una década antes de dedicarse a la escritura—, construyó una obra que combina el suspenso, el thriller psicológico y la novela de ideas con una atención sostenida hacia el conflicto social. Su novela ‘Las viudas de los jueves’ obtuvo el Premio Clarín de Novela 2005 y fue llevada al cine por Marcelo Piñeyro. ‘Elena sabe’ recibió el LiBeraturpreis en 2010 y, en 2022, quedó finalista del International Booker Prize en la traducción de Frances Riddle para Charco Press, que la publicó como ‘Elena Knows’. ‘Las grietas de Jara’ ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 2010. Su bibliografía incluye, además, ‘Tuya’, ‘Betibú’, ‘Un comunista en calzoncillos’, ‘Una suerte pequeña’, ‘Las maldiciones’ y ‘Catedrales’, distinguida con el Premio Dashiell Hammett en la Semana Negra de Gijón. La prensa argentina la ubica entre los autores nacionales más traducidos, por detrás de Jorge Luis Borges y Julio Cortázar según relevamientos difundidos por La Nación. Varias de sus novelas fueron adaptadas al cine; ‘Elena sabe’ llegó a Netflix en 2023.

El año 2026 ha sido intenso en su producción. Además de ‘El canto invisible’, Piñeiro volvió a su primer público con ‘Mi miedo xixi’ (Siglo XXI), un libro ilustrado con toques autobiográficos sobre episodios de su infancia. También adaptó para el teatro, junto al director Marcelo Moncarz, la novela ‘Como bestias’ de la francesa Violaine Bérot, obra que pasó por Buenos Aires durante la Feria de Editores; y trabajó en tándem con Moncarz en la puesta de ‘Maldición eterna a quien lea estas páginas’, de Manuel Puig, cuya cartelera se extendió hasta noviembre y cuyo elenco incluyó a Luis Campos y Mateo Chiarino.

La novela dialoga explícitamente con el presente argentino. La protesta frente al Hospital Garrahan, los recortes presupuestarios y las tensiones generacionales operan como telón de fondo de un conflicto que nunca deja de ser personal. La metáfora ornitológica sostiene buena parte del andamiaje simbólico: así como cada especie tiene un canto específico que requiere ser escuchado con atención para ser identificado, las personas emiten señales que exigen un oído entrenado. La dificultad de escuchar al otro —en una sociedad fracturada por la grieta ideológica y por la vejez como condición crecientemente invisibilizada— es el eje que la autora despliega a lo largo de las 288 páginas del volumen.

El dispositivo técnico que abre la nota —la aplicación de identificación de aves— no es un detalle decorativo. Funciona como figura del método narrativo: para reconocer algo hay que detenerse, registrar, comparar patrones y aceptar que aquello que se busca puede ser una rareza o puede ser algo que estuvo siempre allí, a la vista, sin ser advertido.

El libro fue publicado por Alfaguara y presentado formalmente en Santiago del Estero, en el marco de una gira promocional que lo llevó también a espacios culturales de Buenos Aires. Se trata del regreso de Piñeiro a la ficción novelística tras ‘Catedrales’ y de una obra que continúa su exploración de los vínculos entre lo privado y lo público, entre la culpa individual y las responsabilidades colectivas. La novela reúne el duelo, la amistad, el secreto y el presente político de un país sin resolver esas tensiones: no las clausura, las pone en escena y las deja resonando en el lector, igual que un canto que se oye pero no siempre se identifica.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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