La Confederación General del Trabajo (CGT) encabezará este jueves una nueva protesta contra el gobierno de Javier Milei, en defensa de la industria nacional y en rechazo al modelo económico implementado por el Ejecutivo. Bajo la consigna «Por una Argentina con desarrollo productivo», las columnas sindicales se concentrarán a las 15 horas en Diagonal Sur y Perú, para luego marchar hacia la sede del ex Ministerio de Industria, en el centro porteño.
La convocatoria, difundida por la central obrera, expresa: «Con nuestra ropa de trabajo, nuestros cascos, nuestras herramientas, volvemos a colmar las calles para decir basta a este modelo que destruye el trabajo, nuestra industria y la soberanía productiva». La protesta es organizada por el triunvirato que conduce la CGT, integrado por Jorge Sola (Seguros), Octavio Argüello (Camioneros) y Cristian Jerónimo (Vidrio).
Esta movilización se suma a una serie de acciones previstas para octubre, un mes que se anticipa con alta conflictividad social y política. El jueves próximo, los gremios marcharán al Congreso mientras en la Cámara de Diputados la oposición intentará rechazar el DNU 70/23, un decreto de necesidad y urgencia que introdujo una amplia desregulación económica. Ese mismo día, se realizará una nueva Marcha Federal Universitaria, convocada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la Federación Universitaria Argentina (FUA) y los gremios docentes y no docentes. Esta será la quinta protesta universitaria, y se llevará a cabo pocos días después de que la Justicia federal avalara el reclamo de las universidades contra el Gobierno y ordenara la inmediata aplicación de la Ley de Presupuesto Universitario.
La industria nacional ha sido uno de los sectores más golpeados por las políticas de ajuste y desregulación implementadas desde diciembre de 2023. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la actividad manufacturera acumuló una caída del 12,5% en los primeros ocho meses de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior. La producción automotriz, uno de los pilares del sector, descendió un 18% en igual lapso, mientras que la industria textil y la metalúrgica registraron retrocesos del 15% y 11%, respectivamente. Estos números reflejan un proceso de desindustrialización que, según analistas económicos, se profundizó con la apertura importadora y la eliminación de aranceles a productos terminados.
El empleo industrial también muestra una tendencia negativa. De acuerdo con la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) del Ministerio de Trabajo, entre diciembre de 2023 y agosto de 2026 se perdieron aproximadamente 85.000 puestos de trabajo en el sector manufacturero. Las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba concentran el mayor número de despidos y suspensiones, con casos emblemáticos en las industrias textil, calzado y línea blanca. Los sindicatos denuncian que muchas empresas optaron por cerrar plantas o reducir turnos ante la imposibilidad de competir con productos importados de menor costo.
En este contexto, la CGT ha intensificado su agenda de protestas. La marcha de este jueves no es un hecho aislado: se inscribe en un plan de lucha que incluye movilizaciones sectoriales, paros parciales y acciones judiciales contra el DNU 70/23. La central obrera argumenta que el decreto, vigente desde enero de 2024, vulnera derechos laborales adquiridos y facilita la precarización del empleo. Además, reclama la reapertura de paritarias libres y una recomposición salarial que compense la pérdida de poder adquisitivo frente a una inflación que, aunque desaceleró respecto de los picos de 2024, aún se mantiene en niveles elevados.
El impacto de la política económica del gobierno de Milei trasciende lo industrial. La pobreza, según el INDEC, afecta al 38,7% de la población al cierre del primer semestre de 2026, con un 8,2% en situación de indigencia. La desigualdad, medida por el coeficiente de Gini, se incrementó de 0,435 a 0,451 en el mismo período. Estos indicadores sociales explican, en parte, el creciente malestar que se expresa en las calles y que ha llevado a que la imagen positiva del presidente caiga a un 35% en las encuestas de septiembre, según relevamientos de consultoras privadas.
La movilización de la CGT también tiene un componente político. La central obrera busca posicionarse como un actor clave de la oposición al gobierno libertario, en un contexto de fragmentación del arco opositor. Aunque la CGT mantiene un perfil institucional y ha evitado hasta ahora adoptar una estrategia de confrontación total, la presión de las bases y de los sindicatos más combativos, como la CTA y los gremios estatales, la impulsa a endurecer su postura. La marcha al ex Ministerio de Industria simboliza la disputa por un modelo de país: mientras el gobierno apuesta a la desregulación y la apertura, la CGT reivindica la protección de la producción nacional y el empleo formal.
En el plano judicial, la semana próxima será crucial. La oposición en Diputados intentará rechazar el DNU 70/23, aunque para ello necesita una mayoría especial que, en principio, no tiene asegurada. Paralelamente, la Justicia federal ya falló a favor de las universidades en su reclamo por el presupuesto, lo que representa un revés para el Ejecutivo y un precedente para otros sectores que litigan contra las medidas de ajuste. La Marcha Federal Universitaria del jueves próximo anticipa una nueva jornada de protesta que podría confluir con la movilización sindical, aunque ambas mantienen agendas separadas.
El gobierno, por su parte, minimiza el impacto de las protestas. Fuentes oficiales señalan que las marchas son «expresiones minoritarias» y que no modificarán el rumbo económico. Sin embargo, la acumulación de conflictos en un mismo mes sugiere un escenario de creciente tensión. La industria nacional, eje de la convocatoria de la CGT, se encuentra en una encrucijada: mientras algunos sectores logran adaptarse a la nueva realidad de mercado, otros enfrentan una crisis terminal. La definición de este proceso tendrá consecuencias profundas no solo económicas, sino también sociales y políticas, en la antesala de un año electoral.
La marcha de este jueves será, entonces, una muestra de fuerza de la CGT y un termómetro del descontento social. Con la consigna «Por una Argentina con desarrollo productivo», los trabajadores buscarán visibilizar su rechazo a un modelo que, según sostienen, prioriza la especulación financiera sobre la producción y el trabajo. El desenlace de esta jornada y de las que le seguirán en octubre marcará el pulso de la relación entre el gobierno de Milei y los sectores organizados de la sociedad.
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