Arquitectura

Arquitectura bioclimática: Silvia de Schiller y John Martin Evans explican cómo el diseño pasivo define la resiliencia frente al cambio climático

En un contexto global donde el cambio climático impone nuevos desafíos a la construcción, la arquitectura bioclimática emerge como una respuesta necesaria. Silvia de Schiller y John Martin Evans, referentes argentinos con más de seis décadas de trayectoria, defienden una premisa fundamental: la sustentabilidad no se agrega al final, sino que se diseña desde el origen. Su reciente participación en el congreso internacional PLEA 2026 (Passive and Low Energy Architecture) en San José, Costa Rica, y el Premio Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes (2023) respaldan una carrera dedicada a integrar el conocimiento del clima y el territorio en el proceso proyectual.

La entrevista, publicada originalmente por Clarín, revela cómo estos arquitectos entienden la disciplina: comprender antes de diseñar. Para ellos, las condiciones climáticas, culturales, económicas y territoriales son el punto de partida. Esta visión contrasta con la práctica convencional que suele relegar la eficiencia energética a un segundo plano, resolviéndola con tecnología añadida. Evans y de Schiller sostienen que las soluciones tecnológicas complejas no reemplazan las decisiones de diseño bien fundamentadas.

Desarrollo: El caso del Aeropuerto Ecológico de Galápagos

Uno de los ejemplos más elocuentes que citan es el Aeropuerto Ecológico de Galápagos, un proyecto que se desarrolló en un sitio sin acceso a redes de agua potable ni electricidad. Frente a estas restricciones extremas, la estrategia central fue lograr el confort ambiental exclusivamente mediante el diseño arquitectónico. Este enfoque implicó optimizar la ventilación natural mediante ventilación cruzada y efecto chimenea, maximizar la iluminación natural y proteger los espacios de la radiación solar para evitar ganancias térmicas no deseadas.

El edificio, de 7.000 metros cuadrados, limita la climatización mecánica a áreas técnicas específicas. Los espacios públicos funcionan únicamente con iluminación y acondicionamiento naturales. Para lograrlo, se modificó la orientación original del edificio respecto de la pista de aterrizaje, buscando captar los vientos predominantes y así maximizar el enfriamiento pasivo. Este cambio de orientación, aparentemente simple, es un ejemplo de cómo las decisiones proyectuales tempranas pueden determinar el desempeño ambiental del edificio.

La sustentabilidad también se abordó desde los materiales. Se reutilizó cerca del 80% de los componentes del edificio preexistente, y se incorporaron elementos estructurales provenientes de tuberías recicladas de la industria petrolera. Esta estrategia redujo significativamente el consumo de energía incorporada y las emisiones asociadas a la fabricación de nuevos materiales. Para los arquitectos, este proyecto demuestra que la resiliencia ambiental no depende únicamente de tecnologías de alta complejidad, sino de la toma de decisiones conscientes desde las etapas iniciales.

El papel de la simulación ambiental y las perspectivas futuras

«Consideramos que las herramientas de simulación ambiental tendrán un papel cada vez más relevante, especialmente en proyectos que priorizan estrategias pasivas de acondicionamiento», afirmaron. En el caso de Galápagos, las simulaciones fueron esenciales para demostrar la viabilidad de un edificio naturalmente ventilado sin necesidad de sistemas mecánicos. Estas herramientas permiten predecir el comportamiento térmico, lumínico y de flujo de aire, optimizando las decisiones antes de la construcción.

Según fuentes consultadas, la formación en arquitectura bioclimática en Argentina ha tenido un desarrollo notable, especialmente desde la creación del Centro de Investigación Hábitat y Energía (CIHE) de la Universidad de Buenos Aires, donde ambos arquitectos han sido docentes e investigadores. Este centro ha formado a varias generaciones de profesionales que hoy aplican estos principios en todo el país.

Implicancias: Hacia una arquitectura resiliente y de baja huella

El enfoque de de Schiller y Evans tiene implicancias directas en la construcción de ciudades más sustentables. En un país como Argentina, con una matriz energética donde los combustibles fósiles aún pesan, la reducción de la demanda energética en edificios es un factor clave. La incorporación de estrategias pasivas no solo reduce emisiones, sino que también disminuye los costos operativos y mejora la resiliencia de los edificios frente a eventos climáticos extremos, como olas de calor o cortes de energía.

Además, el caso de Galápagos resalta la importancia de adaptar cada proyecto a su contexto específico, en lugar de aplicar soluciones genéricas. Esta visión es particularmente relevante en regiones con diversidad climática, como Argentina, donde un diseño eficiente en la Patagonia no será el mismo que en el norte subtropical.

Conclusión informativa

Silvia de Schiller y John Martin Evans representan una corriente que coloca al diseño en el centro de la sustentabilidad. Su trayectoria, reconocida tanto nacional como internacionalmente, subraya que el futuro de la arquitectura debe basarse en la comprensión del entorno natural y social. El Aeropuerto Ecológico de Galápagos se erige como un caso paradigmático de cómo la voluntad proyectual puede superar las limitaciones del entorno, ofreciendo una guía práctica para los próximos años. La pregunta que queda planteada es cómo trasladar estas lecciones a la práctica profesional masiva, un desafío que requerirá de un cambio cultural profundo en la industria de la construcción.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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