Arquitectura

Entre Horizontes: Un centro de interpretación del paisaje en la barranca de Puerto Gaboto, Santa Fe

Puerto Gaboto, en el sur de la provincia de Santa Fe, se asienta sobre una barranca que domina la confluencia de los ríos Carcarañá y Paraná, un punto geográfico de singular importancia. Este lugar, que ya era un hito para las poblaciones originarias, fue el sitio donde Sebastián Gaboto fundó el fuerte Sancti Spiritu en 1527, la primera instalación europea en el actual territorio argentino. Hoy, esa misma geografía inspira un proyecto arquitectónico que busca no alterar el paisaje, sino interpretarlo y convivir con él.

La propuesta ‘Entre Horizontes’, desarrollada por Victoria Berta y Agustina Carrara, estudiantes de la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño (FAPyD) de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), bajo la dirección de la docente María Victoria Barrale, se presentó en el marco de la cátedra Taller Barrale (Proyecto Arquitectónico 1, 2024). El proyecto no solo responde a un programa funcional, sino que se estructura a partir de una lectura atenta del territorio: una barranca que separa dos niveles, el cota alta donde se sitúa la población y la cota baja ocupada por el humedal y la dinámica fluvial. La decisión central del diseño es respetar esa topografía y elevando la estructura sobre pilotes, minimizando el contacto con el suelo y asegurando la reversibilidad de la intervención.

La trama de pilotes sobre los que se asienta el conjunto permite que el edificio ‘flote’ sobre el terreno, reduciendo el impacto ambiental y adaptándose a las variaciones del nivel del agua, un fenómeno recurrente en la zona. Esta solución es consecuente con la lógica constructiva de las edificaciones de ribera en el Litoral, que históricamente han empleado la madera para elevarse sobre el suelo húmedo. La elección de materiales de bajo impacto ambiental, como la madera en la estructura portante y en las cubiertas, refuerza esta conexión con las construcciones tradicionales del lugar.

El proyecto se organiza a partir de un eje simbólico: una cruz preexistente en el sitio, que según algunas tradiciones orales podría estar vinculada a los primeros asentamientos europeos en la zona. Esta cruz ordena el recorrido peatonal, que se desarrolla en paralelo al circuito vehicular. A partir de allí, se despliegan tres núcleos arquitectónicos diferenciados. El primero, destinado a administración y servicios, agrupa las áreas de gestión y alojamiento del personal. El segundo, el centro de interpretación propiamente dicho, contiene la sala expositiva, sala de reuniones, oficinas y depósito. El tercero es un espacio flexible, diseñado para ferias, talleres y actividades comunitarias.

Cada núcleo funciona de manera autónoma, lo que permite que el centro pueda recibir visitantes ocasionales sin interrumpir la vida cotidiana de quienes residen o trabajan allí. Esta sectorización responde a una lógica de flexibilidad programática que es habitual en la arquitectura contemporánea, pero que en este caso se pone al servicio de la dinámica social y cultural de Puerto Gaboto, una localidad de aproximadamente 3.000 habitantes (según el Censo 2010, último dato oficial del INDEC).

La conexión entre los núcleos se resuelve mediante plataformas que siguen la topografía natural, reduciendo el movimiento de tierras y creando puntos de observación hacia el humedal. Estas pasarelas, además de garantizar la accesibilidad universal, configuran una secuencia espacial que invita al recorrido y a la contemplación del paisaje. La transición entre los espacios cerrados y los abiertos es gradual, lo que favorece la apropiación colectiva del lugar, un aspecto clave en un proyecto que busca integrarse a la vida comunitaria.

El bajo impacto ambiental de la construcción es una de las premisas fundamentales. La utilización de sistemas modulares y desmontables no solo facilita el ensamblaje en obra, sino que también permitiría un eventual traslado o ampliación, reduciendo la huella ecológica en un área de humedal, considerada de alta fragilidad. Este tipo de intervenciones se enmarca en un debate más amplio sobre cómo conciliar el desarrollo turístico y cultural con la preservación del patrimonio natural.

Aunque el proyecto es una iniciativa académica, se inscribe en un contexto de creciente interés por parte de organismos locales y provinciales en poner en valor el patrimonio histórico de Puerto Gaboto. En los últimos años, la comuna local, junto con la provincia de Santa Fe, ha impulsado investigaciones arqueológicas en el sitio del Fuerte Sancti Spiritu y ha promovido el turismo cultural como vector de desarrollo. La existencia de un centro de interpretación del paisaje podría complementar estas iniciativas, ofreciendo un espacio para la educación y difusión del entorno natural y su historia.

En síntesis, el proyecto de Berta y Carrara se destaca por su coherencia entre las decisiones arquitectónicas y las condiciones específicas del lugar. Al situar el edificio sobre pilotes, respetar la topografía y utilizar materiales locales, los autores logran una intervención que no compite con el paisaje, sino que lo realza, ofreciendo una experiencia que combina arquitectura, naturaleza e historia. Este tipo de diseños, surgidos del ámbito académico, plantean modelos de construcción sostenible que pueden ser referentes para futuras intervenciones en zonas de borde o humedales en el país.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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