Arquitectura

Entre Horizontes: así es el centro de interpretación del paisaje que proyectan sobre la barranca de Puerto Gaboto

En Puerto Gaboto, Santa Fe, el territorio se quiebra en una barranca que domina la confluencia de los ríos Coronda y Carcarañá. Esa condición geográfica e hidráulica, única en la región, ordena la decisión central del proyecto Entre Horizontes: situar a los habitantes en la cota alta y dejar el agua en la cota baja. El diseño, realizado por las estudiantes Victoria Berta y Agustina Carrara en el marco del Taller Barrale de la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), se presentó como una propuesta que no sólo responde a un programa funcional, sino que establece un diálogo profundo con el paisaje y su historia.

El proyecto parte de un eje simbólico: una cruz preexistente en el sitio, que ordena el recorrido peatonal en paralelo al vehicular. Desde ese hito, el conjunto se despliega en tres núcleos que funcionan de manera autónoma pero conectados por plataformas que siguen la topografía natural. El primer núcleo, de carácter administrativo y de servicio, reúne habitaciones, cocina y sanitarios. El segundo, destinado a la interpretación del paisaje, incluye sala expositiva, sala de reuniones, oficina y depósito. El tercero, pensado como un espacio flexible, alberga ferias, talleres y actividades comunitarias.

La estructura se eleva sobre el suelo mediante una trama de pilotes que toca el terreno de manera puntual y reversible. Esta decisión técnica no es menor: evita la modificación del humedal y permite que el centro reciba visitas ocasionales sin interrumpir la vida cotidiana de quienes se alojen allí. La construcción es liviana, desmontable y modular, con materiales de bajo impacto ambiental, como la madera presente en cubiertas y estructura portante, que asocia el conjunto con las construcciones de ribera de la zona.

El contexto histórico de Puerto Gaboto refuerza la pertinencia del proyecto. Fundado en 1527 por Sebastián Caboto como Sancti Spiritus, fue el primer asentamiento europeo en el actual territorio argentino. A lo largo de los siglos, el pueblo vivió ciclos de crecimiento y abandono, ligados a las crecidas del río y a los cambios en las rutas comerciales. Hoy, con poco más de 500 habitantes, busca potenciar su patrimonio histórico y natural como motor de desarrollo local. En ese marco, iniciativas como la que proponen Berta y Carrara se inscriben en una tendencia más amplia de revalorización de la ribera santafesina, donde el turismo sostenible y la conservación ambiental aparecen como ejes estratégicos.

La planta se fragmenta en volúmenes que giran levemente entre sí, de modo que cada pieza encuentra su orientación y su grado de exposición al entorno. Esa fragmentación no responde a un capricho formal, sino a la necesidad de adaptarse a las condiciones del sitio: la luz, el viento y las visuales hacia el humedal. Las plataformas que conectan los núcleos no sólo reducen el impacto sobre el terreno, sino que abren puntos de observación hacia el humedal, creando una secuencia continua que transita de espacios cerrados y protegidos a espacios abiertos que invitan al encuentro y a la apropiación colectiva.

Las implicancias de esta propuesta trascienden lo puramente arquitectónico. En primer lugar, plantea un modelo de intervención en territorios de alta fragilidad ecológica, donde la construcción convencional suele generar daños irreversibles. Al elevarse sobre pilotes y utilizar materiales desmontables, el proyecto demuestra que es posible habitar el humedal sin imponerse sobre él. En segundo lugar, recupera una lógica de construcción en madera que remite a las tradiciones ribereñas de la región, fortaleciendo la identidad constructiva local. En tercer lugar, al incluir un espacio flexible para ferias y talleres, se convierte en un posible motor de dinamización social y económica para una localidad que no siempre logra retener a sus habitantes.

La elección del sitio no es casual. La barranca de Puerto Gaboto es un accidente geográfico que marcó la historia del lugar: desde allí se divisa la unión de los ríos Coronda y Carcarañá, un punto estratégico que en el pasado fue clave para la navegación y el comercio. El proyecto asume esa herencia y la reinterpreta a la luz de las necesidades contemporáneas, ofreciendo un espacio de interpretación que permita a vecinos y visitantes comprender la dinámica del paisaje y su evolución.

Si bien se trata de un ejercicio académico, la propuesta dialoga con discusiones reales que atraviesan a las comunidades ribereñas de la provincia. La gestión del agua, la preservación de los humedales y el desarrollo turístico sustentable son temas que ocupan un lugar central en las agendas públicas y ciudadanas. En ese sentido, el trabajo de las estudiantes no sólo demuestra destreza técnica, sino sensibilidad para leer el territorio y proponer soluciones que integran pasado, presente y futuro.

En conclusión, Entre Horizontes se presenta como un ejemplo de arquitectura contextual, pensada desde la especificidad del lugar y no desde esquemas prefabricados. La propuesta, que aún está en fase de proyecto, invita a reflexionar sobre cómo intervenir en entornos naturales sin destruirlos, y cómo la arquitectura puede contribuir a la memoria y al desarrollo de comunidades pequeñas. Mientras tanto, la barranca de Puerto Gaboto sigue mirando el agua, esperando tal vez que un día estas ideas se conviertan en realidad.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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