Arquitectura

Graciela Silvestri: ‘El mapa de la Argentina está hecho de paisajes’

La reconocida ensayista, docente e investigadora Graciela Silvestri, arquitecta por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU-UBA), ha dedicado su carrera a estudiar el paisaje como construcción cultural e histórica. En una reciente entrevista, Silvestri abordó la distinción entre medioambiente y paisaje, un debate que cobra relevancia en el contexto actual de crisis climática y reflexión sobre el rol de los seres no humanos en el planeta.

Silvestri, quien junto a su esposo Adrián Gorelik, Fernando Aliata y Anahí Ballent formó parte de un grupo de investigación que realizó el doctorado en la UBA, desarrolló una obra que cruza la geografía, la historia, las ciencias naturales y la arquitectura. Su tesis doctoral, ‘El color del río. Historia cultural del paisaje del Riachuelo’, dirigida por Jorge ‘Pancho’ Liernur, marcó el inicio de una producción académica centrada en la cuenca del Plata y en la construcción de la identidad nacional a partir de las ideas sobre la naturaleza y el territorio.

En su libro ‘El lugar común. Una historia de las figuras de paisaje’, Silvestri analiza cómo la Argentina se representó a sí misma a través de la naturaleza, en un país donde ‘no tenemos historia’ pero ‘tenemos naturaleza’, según una frase recurrente del siglo XIX que ella recupera. Este enfoque pone de relieve que el paisaje no es solo un escenario físico, sino una construcción simbólica que define sentidos de pertenencia y modos de habitar.

Durante la entrevista, Silvestri explicó que el medioambiente no es exactamente lo mismo que el paisaje. Mientras que el medioambiente (del inglés ‘environment’) se asocia a un enfoque científico y funcional centrado en el ser humano, el paisaje integra dimensiones perceptivas como el movimiento, los olores y los sabores, así como la presencia de otros seres vivos. La investigadora citó al biólogo Jakob von Uexküll, quien en la década de 1920 demostró que la percepción del entorno varía entre especies: los pájaros, por ejemplo, perciben estímulos que los humanos no captan, y las hormigas organizan su comunidad de manera diferente.

Esta distinción es central en el pensamiento de Silvestri. En sus trabajos, tanto en ‘El lugar común’ como en colaboraciones con estudios de arquitectura y en seminarios internacionales, como el ‘Territorio Guaraní’ organizado con Jorge Silvetti en la Escuela de Graduados en Diseño de Harvard, la investigadora subraya que la dimensión física y la dimensión simbólica del paisaje son inseparables. Para Silvestri, el paisaje es un ‘lugar común’ en el sentido de que es compartido por todos, pero también es un campo de disputa de significados.

La investigadora, quien también se desempeñó como investigadora del Conicet y profesora invitada en universidades extranjeras, señaló que el cuidado del paisaje suele estar ausente del discurso ambientalista actual. En la Argentina, la diversidad de paisajes -desde la Pampa húmeda hasta la Patagonia, pasando por el Noroeste andino y el litoral rioplatense- ha sido históricamente un elemento central de la identidad nacional. Sin embargo, su preservación no ha recibido la misma atención que otras problemáticas ambientales.

Este debate se enmarca en un contexto más amplio, donde el cambio climático y la pérdida de biodiversidad han puesto en agenda la necesidad de repensar la relación entre los seres humanos y su entorno. Silvestri aporta una perspectiva histórica que muestra cómo las ideas sobre la naturaleza y el paisaje han evolucionado en Argentina desde el siglo XIX, cuando los intelectuales y artistas buscaron en el territorio una fuente de identidad nacional. Pintores como Horacio Butler, mencionado por Silvestri, plasmaron paisajes característicos -casitas, montañas, árboles y ombúes en La Pampa- que contribuyeron a fijar una imagen visual del país.

La trayectoria de Silvestri también incluye su rol como organizadora de seminarios y su colaboración con grandes estudios de arquitectura en proyectos urbanos. Su trabajo ha sido clave para entender cómo las representaciones del paisaje influyen en las políticas territoriales y en el diseño de espacios públicos. En un momento en que la urbanización avanza sobre áreas naturales, sus reflexiones adquieren una relevancia particular para arquitectos, urbanistas y gestores culturales.

En conclusión, Graciela Silvestri plantea que el paisaje es una construcción histórica y simbólica que debe ser cuidada como parte esencial del patrimonio cultural y natural. Su obra invita a mirar más allá de lo evidente, a leer el territorio como un texto donde se inscriben memorias, conflictos y deseos. En el marco de los debates actuales sobre el medioambiente, su voz aporta una perspectiva crítica que enriquece el diálogo entre ciencias naturales, humanidades y diseño.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *