En la última década, el CrossFit se instaló como un fenómeno global, transformando la manera en que miles de personas conciben el ejercicio funcional y competitivo. Luego llegó Hyrox, una disciplina que combinó carreras con estaciones de fuerza y que hoy cuenta con una comunidad internacional en expansión. Ahora, en un contexto donde el marketing fitness suele imponer tendencias, surge ATHX, una competición de fitness híbrido patrocinada por Adidas que debutó en España este año.
ATHX propone una prueba de dos horas y media, estructurada en seis zonas diferenciadas. Los participantes alternan bloques de fuerza máxima, resistencia cardiovascular, recuperación y trabajo metabólico. A diferencia de Hyrox, donde la carrera condiciona gran parte del rendimiento, o del CrossFit, caracterizado por la incertidumbre y la complejidad técnica de muchos ejercicios, ATHX apuesta por movimientos accesibles y por una evaluación más equilibrada de distintas capacidades físicas.
El doctor Alberto Ortegón, especialista en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, explicó al diario español La Vanguardia que el auge del ATHX refleja una transformación profunda en la relación de las personas con el ejercicio. Según Ortegón, “el cuerpo deja de ser solamente algo que se mira en el espejo y pasa a ser algo que puede hacer cosas y superarse”.
El fundamento científico de esta disciplina reside en el entrenamiento concurrente, es decir, el desarrollo simultáneo de fuerza y resistencia dentro de un mismo programa. Aunque aún no existen estudios específicos sobre ATHX, Ortegón señala que los principios que lo sustentan han sido ampliamente investigados. En comparación con correr de manera exclusiva, ATHX puede aportar mayor masa muscular, mayor tolerancia a cargas externas y más fuerza. En cambio, frente al trabajo exclusivo de musculación, mejora la capacidad aeróbica y permite sostener esfuerzos prolongados.
Uno de los puntos más destacados por el experto es el impacto de la capacidad aeróbica en la salud. “Una buena capacidad aeróbica es un predictor de esperanza de vida más fiable que algunos marcadores de la analítica o la tensión arterial”, afirmó. Esta declaración se sustenta en décadas de evidencia científica que vinculan el consumo máximo de oxígeno con la reducción del riesgo de mortalidad por todas las causas. No obstante, Ortegón advierte que un entrenamiento híbrido no convierte a nadie en un especialista. “Un corredor especializado será más rápido corriendo y un levantador especializado será más fuerte. El deportista híbrido acepta ser menos especialista a cambio de ser más versátil”.
La comparación con Hyrox y CrossFit resulta inevitable. Aunque los tres formatos buscan poner a prueba la fuerza y la resistencia, difieren en su ejecución y en las demandas fisiológicas. En Hyrox, los estudios científicos son unánimes al señalar que el rendimiento está altamente condicionado por la capacidad de correr. Aquellos atletas con mayor potencia de carrera llevan ventaja, lo que puede desequilibrar la competencia a favor de los corredores puristas. En cambio, ATHX intenta minimizar la influencia de una sola capacidad, brindando mayor peso a la versatilidad y a la resistencia metabólica.
Por otro lado, CrossFit se caracteriza por la inclusión de ejercicios con alto grado técnico, como levantamientos olímpicos o movimientos gimnásticos avanzados, lo que genera una barrera de entrada para novatos y aumenta el riesgo de lesiones si no se ejecutan correctamente. ATHX, en contraste, selecciona movimientos más accesibles para el público general, manteniendo la intensidad y el desafío competitivo.
Las implicancias sociales y económicas de este nuevo formato son notables. La industria del fitness mueve miles de millones de dólares anualmente, y la llegada de una competición apoyada por una marca como Adidas podría reconfigurar el mercado de las pruebas funcionales. Además, el enfoque en la salud y la longevidad, más que en la estética, responde a una tendencia creciente entre la población que busca bienestar integral. Esto podría traducirse en un aumento del interés por actividades físicas que combinen diferentes capacidades, así como en una mayor demanda de entrenadores especializados en programación concurrente.
En términos de accesibilidad, ATHX podría democratizar la competición de fitness. Su diseño, con movimientos menos técnicos y una distribución equilibrada de esfuerzos, permite que personas con distintos niveles de experiencia puedan participar y medirse sin sentirse excluidas. Esto contrasta con la percepción de disciplinas como CrossFit, que suele asociarse a un perfil de atleta experimentado.
En conclusión, ATHX se posiciona como una alternativa que integra ciencia y practicidad. Basado en principios de entrenamiento concurrente, ofrece un modelo que puede mejorar la capacidad aeróbica, la fuerza y la composición corporal. Aunque aún no cuenta con evidencia específica, los fundamentos fisiológicos que la respaldan son sólidos. El debate sobre si logrará consolidarse frente a Hyrox o CrossFit dependerá de su capacidad para atraer a un público diverso y de los resultados que arrojen las futuras investigaciones. Por lo pronto, los expertos coinciden en que su enfoque en la salud global y la versatilidad representa un paso hacia una visión más integral del ejercicio.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
