Politica

Santilli pide la renuncia de Villarruel por sus ataques a Milei y agita la interna del oficialismo

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, elevó este viernes el tono de la interna del oficialismo al pedir abiertamente la renuncia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, a raíz de sus reiterados ataques contra el presidente Javier Milei. En declaraciones a Radio Mitre, Santilli calificó las actitudes de Villarruel como «una barbaridad» y «un disparate», y cuestionó su rol dentro del gobierno al señalar que quien no esté de acuerdo debería «dar un paso al costado» y «armar su propio proyecto».

El pedido de renuncia se produce después de un nuevo episodio de tensión entre Villarruel y la diputada oficialista Lilia Lemoine, quien a través de la red social X la acusó de desestabilizar al Ejecutivo. En su cuenta personal, la vicepresidenta respondió a un usuario que le expresaba su preocupación por el estado del Presidente, manifestando: «Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos» y añadió: «Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior».

Santilli no solo se refirió al conflicto interno, sino que también abordó otros dos temas de la agenda política reciente: el decreto de necesidad y urgencia (DNU) que endurece las reglas migratorias y la disolución del Coro Nacional de Niños, anunciada por el Gobierno.

El DNU migratorio, publicado el jueves, establece que los extranjeros que expresen mensajes de odio contra argentinos o que atenten contra los símbolos patrios podrán ser expulsados del país. Santilli defendió la medida y buscó despejar las críticas que la asocian con racismo o xenofobia: «Si hay algo que no somos y con lo que no tenemos nada que ver es con el racismo. Respetamos los credos, respetamos las religiones, los pensamientos diferentes, lo social. Argentina nació como un país de inmigrantes que vinieron a construir un futuro para ellos y para sus familias».

En esa línea, precisó que la nueva normativa apunta a quienes ingresan con «odio, violencia o destrucción de los símbolos patrios», y adelantó que a quienes incurran en esas conductas «les puede ser revocada su residencia precaria o bien definitiva».

En cuanto al Coro Nacional de Niños, Santilli manifestó que «en principio no era esa la decisión» y que «no es el concepto final», aunque no dejó claro si la institución continuará funcionando. Según el jefe de Gabinete, el anuncio original responde a las restricciones que impone la nueva legislación laboral, que «no se puede tener menores de edad cobrando del Estado». No obstante, adelantó que se buscará «un mecanismo diferenciador distinto para que el subsidio, la beca, llegue de otra manera a los jóvenes que forman parte del Coro de Niños».

El cruce entre Santilli y Villarruel no es un hecho aislado. La vicepresidenta ha mantenido en los últimos meses una posición de autonomía frente a la Casa Rosada, con pronunciamientos que en más de una ocasión han contrastado con las políticas del Ejecutivo. Este nuevo episodio podría profundizar la fractura interna y poner en duda la estabilidad de la coalición gobernante, aunque Santilli dejó entrever que la decisión final recae en Villarruel: «¿Cuál es la razón de estar en un lugar en el cual vos creés que no tenés que estar?»

El pedido de renuncia se da en un contexto de alta tensión política, con un gobierno que busca avanzar en su agenda de reformas estructurales mientras enfrenta resistencias tanto de la oposición como de sectores del propio oficialismo. La salida de Villarruel implicaría una reconfiguración del poder dentro del Ejecutivo y podría tener implicancias en la relación del Gobierno con el Congreso, donde la vicepresidenta tiene un rol institucional clave.

Especialistas en ciencia política consultados para este análisis señalan que la disputa entre Santilli y Villarruel refleja un conflicto más profundo sobre el rumbo discursivo del gobierno. Mientras el ala dura del oficialismo, encarnada por el Presidente y sus aliados, mantiene un perfil confrontativo, Villarruel parece representar un sector que busca una moderación, aunque sus ataques públicos terminan reforzando la exposición interna.

La Casa Rosada no ha emitido un comunicado oficial sobre el pedido de renuncia, pero fuentes consultadas indican que Milei no tiene intención de reemplazar a su vicepresidenta en el corto plazo, en un intento de evitar una crisis institucional mayor. No obstante, el clima de incertidumbre persiste y se espera que en los próximos días haya nuevas definiciones.

Por otro lado, la decisión sobre el Coro Nacional de Niños ha generado un fuerte rechazo de sectores culturales y educativos, que ven en la medida un ataque a la formación artística infantil. Organizaciones sociales y gremios han convocado a movilizaciones para exigir al Gobierno que dé marcha atrás con el decreto y garantice la continuidad de la institución.

Finalmente, el DNU migratorio también ha despertado controversias en el ámbito internacional, con organizaciones defensoras de derechos humanos que advierten sobre posibles restricciones a la libertad de expresión en el país. El Gobierno, por su parte, insiste en que la medida busca proteger la identidad nacional y los valores democráticos, y que se aplicará con estricto respeto al debido proceso.

En conclusión, la jornada deja un escenario político marcado por la interna oficialista, la controversia en torno a las políticas migratorias y culturales, y la expectativa por los pasos a seguir del Ejecutivo frente a las críticas y demandas sociales. La continuidad de Villarruel en su cargo se presenta como un punto de inflexión para la cohesión del bloque gobernante y para el futuro del proyecto impulsado por Milei.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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