Arquitectura

Falleció Ramón Gutiérrez, el guardián del patrimonio arquitectónico iberoamericano: un legado de memoria y rigor

Ramón Gutiérrez falleció el 24 de julio de 2026 a los 87 años, dejando un vacío en el campo de la historiografía, la docencia y la conservación del patrimonio urbano y arquitectónico de América Latina y España. Nacido en Buenos Aires en 1939, Gutiérrez se graduó como arquitecto en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1963, en un contexto de efervescencia cultural y debates sobre la identidad nacional en la región. Su carrera se orientó tempranamente hacia la investigación rigurosa, consolidándolo como Investigador Superior del CONICET y miembro de número de las Academias Nacionales de la Historia y de Bellas Artes de Argentina, así como de instituciones similares en España y otros países iberoamericanos.

Gutiérrez fue una figura central en la revalorización del patrimonio arquitectónico moderno y colonial de América Latina, un campo que durante décadas estuvo marginado en los estudios académicos dominados por enfoques europeos. Su obra se inscribe en el contexto de la posguerra y la industrialización acelerada de la región, cuando muchos centros históricos fueron amenazados por políticas de renovación urbana que priorizaban la especulación inmobiliaria. Este fenómeno, visible en ciudades como Buenos Aires, São Paulo o Ciudad de México, impulsó a Gutiérrez a defender la necesidad de una mirada local, alejada de modelos importados, y a documentar sistemáticamente la producción construida iberoamericana.

Una de sus contribuciones más duraderas fue la fundación, en 1995, del Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana (CEDODAL), junto a la arquitecta e historiadora Graciela María Viñuales. Este centro se convirtió en un archivo esencial para investigadores de todo el mundo, albergando planos, fotografías y documentos que de otro modo se habrían perdido. Paralelamente, creó y dirigió la revista Documentos de Arquitectura Nacional y Americana (DANA), publicación que desde 1969 se transformó en una referencia obligada para el estudio de la arquitectura regional. Según fuentes de La Nación y Clarín, CEDODAL ha sido clave para la restauración de obras emblemáticas como el Cabildo de Luján o el Palacio Barolo, y su archivo digital es consultado por universidades de España y Brasil.

Su labor como consultor de UNESCO entre 1975 y 2020 lo llevó a participar en misiones de conservación en sitios como Quito, Cartagena de Indias y el centro histórico de Lima, donde contribuyó a estrategias de salvaguarda que concilian desarrollo urbano y preservación. Un punto de inflexión en su carrera fue la organización de los Seminarios de Arquitectura Latinoamericana (SAL), encuentros que desde la década de 1980 reunieron a arquitectos, historiadores y urbanistas de toda la región, fomentando un debate crítico sobre la identidad arquitectónica y la necesidad de políticas patrimoniales integrales. Estos seminarios, cuyas actas fueron publicadas en varios volúmenes, ayudaron a formar una red de profesionales que hoy lidera la conservación en sus respectivos países.

En el documental «Moderna Buenos Aires», del CPAU, Gutiérrez reflexionó: «Si nosotros no entendemos que el patrimonio no es solamente lo antiguo sino aquello que ha tenido un valor testimonial y significativo en la vida de una sociedad, corremos el riesgo de perder la memoria más cercana». Esta postura lo enfrentó a sectores que privilegiaban la preservación de obras coloniales o decimonónicas, dejando de lado el legado moderno, como el de Francisco Salamone o el Plan de Urbanización de Buenos Aires. Su insistencia en que «la arquitectura en América Latina siempre tuvo que resolver problemas reales con recursos escasos» ubicó la identidad regional en el centro del debate, influyendo en políticas públicas de Argentina, México y Cuba.

La muerte de Gutiérrez ocurre en un momento de renovado interés por el patrimonio en la región, con iniciativas como la declaración de nuevos sitios UNESCO y la digitalización de archivos. Sin embargo, su partida deja desafíos pendientes: la falta de financiamiento para CEDODAL y la necesidad de formar nuevas generaciones de investigadores que continúen su enfoque crítico. Organismos como la Sociedad de Arquitectos de Argentina y la Universidad de Sevilla han expresado su pesar, destacando que su obra trasciende fronteras. Gutiérrez no solo documentó la arquitectura iberoamericana, sino que enseñó a mirarla y valorarla como un componente vivo de la identidad urbana, recordando que «no se puede intervenir en una ciudad sin entender su historia».

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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