Arquitectura

Renovación del mural de Messi en Rosario: un homenaje a la cuarta estrella que late en la previa de la final mundialista

En medio de la fiebre mundialista que agita a la Argentina, la ciudad de Rosario se vistió de gala para rendir un homenaje a su hijo más ilustre. A horas de la final de la Copa del Mundo, un grupo de artistas locales renovó el mural de Lionel Messi en la costanera rosarina, una intervención que no solo restauró los colores de la obra original, sino que la expandió simbólicamente hacia un futuro que el país entero anhela: la cuarta estrella en el escudo de la Selección.

El mural, titulado «De otra galaxia y de mi ciudad», fue creado en 2021 bajo la dirección de Lisandro «Lichi» Urteaga y Marlene Zuriaga, y forma parte del Circuito Messi, un recorrido turístico que busca destacar los sitios emblemáticos de la infancia del astro rosarino. La obra, de 534 metros cuadrados, ocupa una medianera sobre Avenida Libertad al 300, dominando el paisaje de la costanera frente al río Paraná. En sus inicios, fue un proyecto autogestivo, sin apoyo institucional, que buscaba conectar a Messi con su ciudad natal, una relación que hasta ese momento se percibía distante debido a la falta de espacios de homenaje en la ciudad.

La primera versión del mural, realizada sin fines de lucro, se pintó con recursos propios y bajo la atenta mirada de los vecinos, que donaron materiales y tiempo. Sin embargo, la coyuntura mundialista de 2026, donde Argentina disputa su cuarta final consecutiva, impulsó a la Municipalidad de Rosario a intervenir. Con el soporte tecnológico de Alba Pinturas, a través de su programa «Vení al Color», los artistas originales sumaron a tres colaboradores locales: Betina Rían, Marcos Pascual y Edu Barrios. Juntos, enfrentaron el desafío logístico de renovar una superficie expuesta a la intemperie, los vientos del Paraná y las inclemencias climáticas, condiciones que deterioraban la pintura original.

La renovación no se limitó a una mera restauración cromática. Los artistas introdujeron cambios compositivos que reflejan la historia reciente de la Selección. En la zona superior del mural, un sol actúa como coprotagonista de fondo, replicando el fuego que late en el pecho de Leo, justo debajo de su mano apoyada sobre el corazón. De este emblema emerge un rayo lumínico que proyecta los colores del arcoíris, dando forma a las tres estrellas que simbolizan los títulos mundiales de 1978, 1986 y 2022. Sin embargo, el diseño incorpora un componente evolutivo: partículas de color dispersas en la galaxia de fondo insinúan la formación de una cuarta estrella, una metáfora visual de las aspiraciones argentinas en esta edición del torneo.

«Hay como un desmembramiento de partículas de color que formarían la cuarta o todas las que deseamos. Hay una intención de la venida de las próximas», explicó Urteaga en diálogo con los medios locales, haciendo referencia a la expectativa que rodea a la final. Este guiño compositivo se complementa con la nueva altura del mural: pasó de 70 a 76 metros, tras la autorización municipal para abordar la parte superior del edificio, que antes quedaba inconclusa al llegar al tanque de agua. En esa nueva franja, los artistas estamparon un «gracias» monumental en letras mayúsculas, un mensaje directo para Messi en esta previa.

La inclusión de los colores celeste y blanco también fue más explícita que en la versión original. En 2021, el contexto institucional obligó a los creadores a abstraer la indumentaria de Messi para evitar conflictos de marcas, ya que la obra no contaba con licencias oficiales. En esta oportunidad, el equipo pudo relajarse e incorporar detalles específicos del diseño actual de la camiseta de la Selección, un cambio que evidencia el respaldo institucional ganado con el tiempo. «Hoy, con el envión de la copa ganada, se nos dio el OK para abordar la parte superior», señaló Zuriaga, subrayando cómo el éxito deportivo facilitó el apoyo público.

El circuito Messi, que incluye también el mural de la infancia en el barrio La Bajada y la casa natal del futbolista, ha ganado notoriedad turística en los últimos años. Según datos de la Secretaría de Turismo de Rosario, las visitas al mural se incrementaron un 70% tras la obtención del Mundial 2022. Esta renovación busca capitalizar ese interés, ofreciendo una imagen renovada que conecta el pasado con el presente y el futuro. La obra se ha convertido en un punto de encuentro para hinchas locales y extranjeros, que se fotografían frente al gigante de 10 metros de ancho, mientras esperan el desenlace de la final.

La decisión de la Municipalidad de financiar la renovación no estuvo exenta de críticas. En un contexto de inflación y ajuste económico, sectores de la oposición cuestionaron el gasto en una obra artística cuando otras áreas, como salud y educación, demandan recursos. La gestión local defendió la iniciativa, argumentando que el mural es un activo turístico que genera divisas y promueve la identidad rosarina. Según un informe del Ente de Turismo de Rosario, el impacto económico directo de eventos masivos relacionados con el fútbol, como la proyección de partidos en la costanera, representa unos $15 millones por evento, sin contar las derramas en hotelería y gastronomía.

La renovación del mural de Messi se alinea con esta estrategia de posicionamiento. Además, responde a un pedido de los fanáticos, que en redes sociales reclamaban la restauración de la obra original, desgastada por el paso del tiempo y la exposición al viento y la lluvia. La elección de los materiales de alta resistencia cromática, donados por Alba Pinturas, es un ejemplo de colaboración público-privada que, según los organizadores, garantizará la durabilidad de la pieza por al menos cinco años.

Mientras los artistas ultimaban los detalles, el país contenía el aliento. La Selección Argentina, que en 2022 consiguió su tercera estrella en Qatar, busca ahora la cuarta en una final que promete ser un hito histórico. El mural «De otra galaxia y de mi ciudad» se ha convertido, así, en un espejo de las aspiraciones colectivas: un recordatorio visual de lo que se ha logrado y un motor para lo que aún se puede materializar. En la costanera rosarina, bajo el sol del Paraná, miles de argentinos se preparan para alentar a su capitán, sabiendo que la cuarta estrella, al igual que las partículas de color en la obra, ya titila en el horizonte.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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