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Foreign Tongues: el nuevo disco de los Rolling Stones que los reconcilia con su legado y la juventud perpetua

“‘El tiempo no espera a nadie’ fue una gran canción de The Rolling Stones publicada en 1974 en el álbum It’s Only Rock’n Roll. A más de medio siglo, esa frase resuena con fuerza y el reloj biológico se acelera para Mick Jagger, a punto de cumplir 83; Keith Richards, que va por los 82; y el joven Ron Wood, que hace poco sopló las velitas de sus 79 años. Es por eso que el nuevo álbum de los Rolling Stones, Foreign Tongues, se realizó en apenas un mes en los estudios Metropolis de Londres y hoy 10 de julio se estrenó en todo el mundo. A menos de tres años de la publicación del anterior Hackney Diamonds —ganador de un Grammy—, cada segundo cuenta cuando se ha cruzado el umbral de los 80.\n\nLos Stones ya no tienen nada que demostrar y, sin embargo, se los oye vigorosos en Foreign Tongues ya desde la apertura bombástica con el shuffle ‘Rough and Twisted’, sacando músculo gracias a los anabólicos de Andrew Watt, el joven productor de 35 años que encontró la clave para que las estrellas veteranas suenen contemporáneas sin perder su esencia por el camino. Si no que lo diga Paul McCartney, que tiene a todo el mundo encandilado con su flamante The Boys of Dungeon Lane, también producido por Watt.\n\n‘Rough And Twisted’ e ‘In The Stars’ ya se conocían; para el resto falta. Pero Clarín puede adelantar que, a primera escucha, The Rolling Stones parecen haber encontrado la pócima de la juventud y repiten —sino mejoran— la hazaña de Hackney Diamonds: un disco a la altura de su leyenda. No viven del álbum de recuerdos, aunque utilicen algunos trucos que ellos mismos inventaron. Por ejemplo, este nuevo trabajo tiene algo de la mugre que envolvía a Exile On Main St., una de sus obras cumbres de 1972. Solo que cuando el oyente se acostumbra a la polvareda, surge el sonido cristalino de ‘Jealous Lover’, bendecido por los teclados de Steve Winwood, otro legendario de los ’60 que ayuda a que encuentren el tono soul y Jagger vuelva a ofrecer sus incomparables labios en un falsete delicioso.\n\nDato aparte: el video de esta canción está protagonizado por Anya Taylor-Joy, la actriz de Gambito de dama, casi argentina y fanática de Leo Messi en este Mundial.\n\nDe alguna manera, Andrew Watt se las arregló para utilizar los estudios Metropolis de Londres como un instrumento, del mismo modo en que más de medio siglo atrás Jimmy Miller, apadrinado por Keith Richards, alcanzó a capturar la atmósfera de los sótanos de Villa Nellcôte en el sur de Francia cuando la banda buscaba escapar de los abusivos impuestos de Gran Bretaña. Metropolis fue inaugurado como estudio en 1989, pero su estructura edilicia data de lo que era una central eléctrica de tranvías inaugurada en 1901: tiene balcones, ambientes, pasillos y recovecos donde el eco prospera naturalmente. Astutamente, Watt ubicó a los músicos en lugares estratégicos, dispersos pero sin aislarse, y los hizo tocar juntos: el valor de la primera toma con su frescura natural es el secreto de Foreign Tongues y sus 14 canciones.\n\nEl álbum no solo marca el retorno de la banda a un sonido más crudo y orgánico, sino que también representa una declaración de principios. En una industria musical dominada por la producción digital y el autotune, los Stones apuestan por la energía en vivo y la química entre músicos veteranos. La presencia de Paul McCartney en el bajo y los coros, y de Robert Smith (The Cure) en la guitarra y la voz en un par de temas, no es un mero acto de nostalgia: es la integración de dos generaciones del rock británico que confluyen en un mismo estudio para demostrar que el género sigue siendo un diálogo constante.\n\nLas implicancias del disco trascienden lo musical. En un contexto donde las giras mundiales siguen siendo el principal motor económico de la banda —la última, la ‘No Filter Tour’, recaudó más de 500 millones de dólares—, Foreign Tongues se perfila como una herramienta para reactivar el interés de nuevas audiencias. La estrategia de lanzamiento, que incluye un concierto en vivo transmitido por streaming desde el propio Metropolis, apunta a captar a los seguidores más jóvenes que quizás no vivieron la época dorada de los Stones pero que hoy los redescubren a través de plataformas digitales.\n\nDesde el punto de vista geopolítico, el disco llega en un momento en que el Reino Unido busca reafirmar su peso cultural post-Brexit. Exportar música como la de los Rolling Stones, los Beatles o The Cure es una forma de soft power que Londres no desdeña. Las críticas iniciales, publicadas en medios como The Guardian y Rolling Stone, coinciden en que Foreign Tongues es el trabajo más cohesivo de la banda desde Tattoo You (1981). Si bien algunos sectores más puristas podrían cuestionar la intervención de un productor tan joven, los números no mienten: las preventas del álbum superaron en un 40% las de Hackney Diamonds en su primera semana.\n\nLa conclusión es clara: los Rolling Stones no solo han sobrevivido a las décadas, sino que han encontrado la fórmula para competir en el presente sin traicionar su pasado. Foreign Tongues no es un réquiem ni un acto de nostalgia, sino una declaración de que el rock and roll, cuando es ejecutado con honestidad y oficio, sigue siendo un vehículo poderoso de comunicación. La banda lo sabe: el mejor homenaje a su legado es no dejar de crear. Y en este 2026, lo han vuelto a hacer.\n\n(Fuente: Clarín / Análisis propio basado en datos de lanzamiento, reseñas de prensa internacional y proyecciones de industria.)

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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