Cultura

Museo de Bellas Artes mudará su colección al edificio de la exsede del Archivo General de la Nación en Alem 246

La noticia surgió como primicia y aceleró los tiempos administrativos. El Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) contará finalmente con un edificio propio para depositar su reserva patrimonial en la exsede del Archivo General de la Nación (AGN), ubicada en avenida Alem 246, en el barrio porteño de San Nicolás. La filtración periodística forzó la presentación oficial de las ‘Colecciones Nacionales de Arte de la República Argentina’, prevista para el próximo 23 de octubre en dicho inmueble. El dato no es menor: el Bellas Artes resguarda aproximadamente 14.000 obras y objetos, de los cuales una fracción significativa permanece almacenada en condiciones que especialistas en conservación describen como insuficientes desde hace décadas.

El edificio elegido posee una historia densa. Fue sede del Banco Hipotecario Nacional y, mediante la ley 12.826, pasó a manos del Archivo General de la Nación, que ocupó el inmueble de Alem 246 mientras conservaba otros dos edificios. La inadecuación del espacio para albergar el acervo documental de la Nación fue señalada de manera sostenida desde la década de 1980. La solución definitiva llegó recién en 2014, cuando la Legislatura aprobó la creación de una nueva sede del AGN en el predio de la ex cárcel de Caseros, en Parque Patricios. El proyecto, diseñado por los arquitectos platenses Deschamps-Estremera-Gavernet, contempló dos bloques de ocho plantas y una inversión inicial de 25 millones de dólares para la primera etapa, con una expansión proyectada desde 8.000 metros cuadrados iniciales hasta 35.000 finales. Se trató de la primera vez en el Cono Sur que se construyó un edificio concebido íntegramente para albergar un archivo histórico nacional.

Sin embargo, la mudanza nunca concluyó del todo. El AGN mantiene todavía un porcentaje menor de su patrimonio en Alem 246 y, según fuentes consultadas, conservaría el cuarto piso tras la reconfiguración. Ese dato introduce una variable de seguridad relevante: la convivencia en un mismo inmueble de documentación archivística y bienes artísticos exige perímetros delimitados, protocolos diferenciados de acceso y sistemas de control ambiental específicos para cada tipo de material. No es equivalente la preservación de papel y vidrio fotográfico que la conservación de pinturas, esculturas, grabados y obra sobre papel de artistas como Goya, Rembrandt, Rodin o Berni.

El proyecto oficial no se limita al Bellas Artes. La Secretaría de Cultura de la Nación, conducida por Leonardo Cifelli, proyecta trasladar también el patrimonio del Palais de Glace, cuyas piezas se conservan actualmente en el Complejo Histórico Cultural Manzana de las Luces, mientras que sus actividades y oficinas funcionan en el Centro Cultural Borges. El Palais de Glace, declarado Monumento Histórico Nacional en 2004 y diseñado por José R. Rey y Besadre, permanece cerrado por obras de restauración, puesta en valor y adecuación tecnológica. Hasta su reapertura, su acervo ocupa espacios que no fueron concebidos como reservas museísticas de largo plazo.

El caso de la Colección Libero Badii ilustra con precisión el problema estructural. Compuesta por cientos de piezas entre esculturas, grabados, dibujos, documentos y herramientas de trabajo, donadas por BBVA e ingresadas formalmente al Bellas Artes en octubre de 2022, fue alojada inicialmente en el Centro Cultural Borges. Cuando ese espacio dejó de poder contenerla, se trasladó a la Casa del Bicentenario. Setenta metros cuadrados de ocupación para un conjunto que exige condiciones de temperatura, humedad relativa y seguridad específicas. Ese derrotero institucional revela que la capacidad de guarda del sistema nacional de museos opera al límite.

La lógica detrás de las ‘Colecciones Nacionales de Arte de la República Argentina’ apunta a concentrar reservas dispersas en un solo complejo, con estándares unificados de conservación preventiva. El nombre del proyecto parece rendir homenaje a la Galería de las Colecciones Reales de Madrid, que Cifelli visitó durante una agenda oficial en España y que funcionó como modelo de gestión y exhibición del patrimonio cultural reunido por los sucesivos reyes españoles a lo largo de cinco siglos. Dos tapices de Goya pertenecientes a las Colecciones Reales se exhiben actualmente en el Bellas Artes, lo que refuerza la conexión simbólica entre ambos emprendimientos.

La Dirección de Arquitectura, dependiente de la Subsecretaría de Patrimonio a cargo de Liliana Barela dentro de la órbita de Cifelli, tendrá a su cargo las refacciones necesarias. En la fase previa al anuncio, el trabajo se concentra en definir el loteo interno del edificio: cuántos pisos corresponderán a cada institución, con prioridad declarada para el Bellas Artes. También deberán convivir en el inmueble los equipos de conservación de la Subsecretaría de Patrimonio, hoy ubicados en el edificio de la calle México, sede de la Biblioteca Jorge Luis Borges. La Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes (AAMNBA) participa en la proyección de superficies requeridas.

Las implicancias del traslado exceden la cuestión logística. En términos de conservación, la concentración de reservas en un inmueble refaccionado permite estandarizar controles de humedad, temperatura e iluminación, reducir la manipulación innecesaria de piezas y establecer protocolos de emergencia uniformes. La inundación de más de 1.500 cajas del AGN en la sede de Alem 246, provocada por la vandalización de la red de agua corriente, evidenció la vulnerabilidad de depósitos que no fueron diseñados para albergar patrimonio de alto valor documental. Ese antecedente opera como advertencia sobre la necesidad de intervenir infraestructura crítica antes de trasladar acervos artísticos.

En términos institucionales, el edificio permitiría discernir con mayor claridad el destino de donaciones de artistas, asignándolas al museo correspondiente en función de espacios de guarda ciertos. Actualmente, la falta de capacidad de reserva condiciona la aceptación de legados y donaciones, lo que afecta la política de adquisiciones y la ampliación del patrimonio público. La existencia de una sede específica para reservas modificaría ese cálculo.

En términos de gestión cultural, el proyecto se inscribe en una reestructuración más amplia del mapa de instituciones nacionales. El Palais de Glace, cerrado por obras, traslada su patrimonio; el Centro Cultural Borges deja de funcionar como depósito transitorio; la Manzana de las Luces libera espacios; la exsede del AGN se reconvierte. Cada movimiento altera el equilibrio entre exhibición, conservación y administración en el sistema federal de museos. La pregunta que permanece abierta es si la concentración de reservas en un único inmueble introduce un riesgo nuevo: la pérdida simultánea de acervos diversos ante una falla sistémica, un siniestro o una emergencia edilicia.

El anuncio del 23 de octubre definirá formalmente el destino del edificio de Alem 246. Lo que está en juego no es únicamente el depósito de 14.000 obras del Bellas Artes, sino la arquitectura institucional del patrimonio artístico argentino para las próximas décadas. La presentación oficial deberá precisar superficies asignadas, cronograma de refacciones, presupuesto y protocolos de seguridad. Hasta entonces, el proyecto continúa escribiéndose, según describen las fuentes consultadas, en un contexto de trabajo contrarreloj y definiciones que condicionarán la conservación del acervo artístico nacional.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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