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Subasta del Museo Sívori: récord de US$ 14.500 por Gabriel Chaile y venta de 28 obras en una noche clave para el arte argentino

En la noche del jueves, bajo una llovizna incesante, se llevó a cabo la edición número 25 de la subasta benéfica del Museo Sívori, organizada por la Asociación de Amigos en la Galería Azur. El evento reunió a artistas, coleccionistas, compradores y curadores en torno a 37 lotes, de los cuales 28 fueron vendidos. La galería informó que continuará promocionando las obras que aún están disponibles. La subasta, ya consolidada como una cita ineludible en el calendario cultural porteño, tiene como objetivo recaudar fondos para apoyar el desarrollo de la programación anual del museo, que en 2026 incluyó exposiciones de los artistas argentinos Alejandra Seeber y Jorge Macchi, entre otros, así como talleres y actividades de conservación.

La organización estuvo a cargo de Carolina Pinciroli, vicepresidenta de la Asociación, y Nicole Moisés, con el acompañamiento de Abel Guaglianone, presidente de la entidad. La curaduría buscó crear un “abanico de posibilidades” en la selección de piezas, reuniendo a artistas emergentes con obras históricas y figuras relevantes del arte de los años 80 hasta la actualidad. Esta estrategia resultó efectiva: con un precio promedio relativamente accesible —la base más baja fue de 650 dólares—, casi todas las obras encontraron un nuevo hogar, aunque las pujas en su mayoría fueron moderadas.

El remate fue conducido por Lucas Kokogian, quien prestó atención al público y permitió tomar decisiones preguntando cada tanto quién venía en busca de alguna obra específica, ya que la semana anterior las piezas habían estado expuestas en Arroyo 980 para los interesados. En un intento por incentivar la venta de más lotes, Kokogian bromeó: “Que alguien traiga más champagne”. La noche tuvo momentos destacados, como la venta de una serie de ocho pinturas de Gabriel Chaile titulada “Proto”, que finalmente quedó en manos de Guaglianone. Antes de comenzar el evento, el presidente había comentado que habían seleccionado “las mejores obras, los mejores artistas y los mejores precios en el mejor lugar”, y agregó: “Es un verdadero orgullo que estén acompañándonos”. La serie se vendió por 14.500 dólares, estableciendo un récord que fue aplaudido por los presentes.

Muchos asistentes se animaron a levantar la mano en ese instante, así como cuando salió a la venta “Contacto estrecho de ping pong” de Ulises Mazzuco, vendida por 3.500 dólares, y “Conejos”, dos esculturas excepcionales de Elba Bairon hechas en papier mâché, yeso y pintura, de edición única —a pesar de que la artista suele trabajar en serie—, que se vendieron por el mismo precio que la serie de Chaile. Cerca del final, otra obra que llamó la atención fue la de la santafesina Yuyu Gardiol, codirectora de la galería Crudo, que generó una buena competencia con ofertas que aumentaban de a 500 dólares. También se destacó una pequeña escultura de Luciana Lamothe, cuando Kokogian aclaró que se trataba de la artista que representó a la Argentina en la Bienal de Venecia en 2024. Otros trabajos que atrajeron miradas fueron “Las máquinas no lloran” de Nazareno Pereyra, “Cascada de cocos” de Andrés Pereira y un dibujo de 2023 de Fernanda Laguna.

El resultado de la subasta refleja la salud del mercado del arte argentino en un contexto de creciente interés por el coleccionismo local. La combinación de obras de artistas consagrados con emergentes permitió atraer a un público diverso, desde coleccionistas experimentados hasta nuevos compradores que buscaban iniciar su colección con piezas accesibles. La venta de 28 de los 37 lotes —un 75,7% de efectividad— indica una demanda sólida, aunque moderada en cuanto a los montos de puja. Este tipo de eventos benéficos no solo recaudan fondos para los museos, sino que también dinamizan el mercado secundario y brindan visibilidad a artistas que de otra manera tendrían dificultades para acceder a circuitos comerciales tradicionales.

La recaudación de la subasta se destinará a la programación anual del Museo Sívori, que incluye exposiciones, talleres y actividades de conservación. En un contexto económico complejo para las instituciones culturales argentinas, que enfrentan recortes presupuestarios y una inflación persistente, este tipo de iniciativas cobran una relevancia crucial. La Asociación de Amigos del museo cumple un rol fundamental al canalizar recursos del sector privado y de los coleccionistas hacia el sostenimiento de la actividad museística. La edición número 25 de la subasta no solo celebró un cuarto de siglo de existencia, sino que también demostró que el arte argentino sigue generando interés y valor en el mercado local.

El récord de 14.500 dólares por la serie “Proto” de Gabriel Chaile posiciona al artista en un lugar destacado dentro del mercado. Chaile, nacido en Tucumán en 1985, ha desarrollado una carrera internacional con exposiciones en bienales como la de Venecia y Documenta, y su obra aborda temas de identidad, memoria y comunidad desde una perspectiva contemporánea. La serie de ocho pinturas adquirida por Guaglianone no solo representa una inversión significativa, sino también un respaldo institucional a la obra del artista. Este tipo de gestos contribuye a consolidar la reputación de los creadores y a establecer parámetros de valoración que luego repercuten en el resto del mercado.

La subasta del Museo Sívori se consolida así como un termómetro del coleccionismo en Argentina. La presencia de obras de artistas como Elba Bairon, Luciana Lamothe y Fernanda Laguna, junto a nombres emergentes, configura un panorama heterogéneo que refleja las múltiples vertientes del arte contemporáneo argentino. La modalidad de subasta benéfica, además, introduce un componente de responsabilidad social y colaboración entre el sector público y privado que resulta esencial para la supervivencia de las instituciones culturales. En definitiva, los 28 lotes vendidos y el récord alcanzado por Chaile no solo representan una buena noche para el museo, sino también un indicador de que, pese a las dificultades económicas, el arte argentino encuentra compradores dispuestos a invertir en él.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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