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Solange Abraham revela cómo apoyó a su exmarido a vivir su homosexualidad: “Yo lo animé a hacerlo”

En una entrevista emitida durante la noche del domingo en el programa PH Podemos Hablar (Telefe), Solange Abraham, ganadora de Gran Hermano: Generación Dorada, abordó públicamente los pormenores de la disolución de su matrimonio de ocho años con Marcelo Da Corte, con quien tiene una hija, Delfina. La participante relató que fue ella quien detectó la orientación sexual de su entonces esposo y que, lejos de reaccionar con hostilidad, optó por acompañarlo en un proceso de aceptación personal que derivó en la separación, pero también en un vínculo familiar sostenido en la crianza compartida.

El testimonio de Abraham se produce en un contexto social en el que las discusiones sobre diversidad sexual y nuevos modelos de familia han ganado centralidad en la agenda pública argentina. La exposición mediática de una figura surgida de un reality show de alta audiencia otorga a estas declaraciones un alcance masivo, especialmente entre audiencias jóvenes. La forma en que la entrevistada narró los hechos —sin victimización ni reproches— ofrece un contrapunto a los relatos tradicionales sobre rupturas matrimoniales, al poner el foco en la transformación del vínculo antes que en el conflicto.

**Desarrollo: cronología de una revelación y una decisión**

Durante la entrevista conducida por Andy Kusnetzoff, Abraham describió un proceso que comenzó con señales que ella percibió como anomalías en la dinámica conyugal. “Pasaron ciertas situaciones que a mí me hizo ya pensar como a esta intuición y se lo planteé y él lo negaba. Yo me quise separar quizás porque había algo que no me estaba cerrando, no sabía bien qué”, recordó. Esa intuición la llevó a buscar herramientas para facilitar la confesión de su pareja sin generar culpa. Según relató, durante un viaje familiar de Madrid a Marbella, recurrió a una búsqueda en Google para encontrar la manera de que él admitiera su homosexualidad sin sentirse juzgado. “Yo busqué en Google cómo hacer para que la otra persona lo confiese y no sienta culpa por eso y no se sienta mal sabiendo que a mí no me iba a pasar nada, todo lo contrario. Yo no tengo tabúes con eso, yo soy bastante libre”, afirmó.

El desenlace de ese viaje fue la confesión de Da Corte. Abraham subrayó que ella ya había anticipado su reacción: “Mi ex tenía fantasías con el mismo sexo y a mí me pareció buena idea apoyarlo… o sea es gay. Lo animé a hacerlo y para mí también fue un alivio porque creo que para los dos fue lo mejor y los dos fuimos felices con esa decisión”. La entrevistada negó que la separación haya implicado un duelo devastador y la encuadró dentro de una reconfiguración afectiva: “Yo creo que el amor se transforma y quizás el amor en ese momento era más de familia”.

Uno de los pasajes más comentados de la entrevista fue su respuesta a la pregunta de Kusnetzoff sobre si era distinto ser dejada por un hombre que por una mujer. Abraham respondió: “Para mi ego fue mejor. De hecho en este viaje en avión él me lo terminó confesando porque le digo: ‘Vos sabés que si estás con una mujer me destruís por mi ego, me rompés. Me caés con una diosa y yo me mato. Me caés con un tipo y no se me mueve un pelo’”. La declaración, emitida con humor, apunta a desdramatizar el relato y a desligar el fin del matrimonio de una competencia afectiva.

Consultada sobre su estado sentimental actual, Abraham confirmó que está soltera y que su exmarido mantiene una pareja. Destacó que la relación entre ambos es buena “sobre todo porque tenemos lo más importante”, en referencia a Delfina.

**El abordaje de la maternidad y la comunicación a la hija**

Un tramo sustantivo de la entrevista se centró en cómo se gestionó la noticia al interior de la familia, en particular con la hija de ambos. Abraham detalló que se apoyó en profesionales de la psicología para definir una estrategia de comunicación gradual. “Yo soy muy obse con el cuidado de Delfi y me empapé de mucha información, hablé con un montón de psicólogos. Él era un poco más relajado diciendo que no era para tanto. Me dijeron que teníamos que darle la info de a poco: primero explicarle que los papás estaban separados y que vivíamos en casas separadas, después que el padre estaba con una pareja y después que era hombre”, explicó.

Esa secuencia por etapas responde a recomendaciones de la psicología evolutiva sobre la asimilación de cambios familiares en la infancia. La exposición dosificada permite que el menor procese cada nueva información sin sobrecarga emocional y reduzca el riesgo de confusión o culpa. Abraham no precisó la edad de Delfina al momento de la revelación, pero el enfoque adoptado sugiere una atención prioritaria al bienestar infantil por encima de las narrativas adultas.

**Implicancias sociales y culturales**

El caso de Solange Abraham y Marcelo Da Corte se inscribe en una discusión más amplia sobre las formas de familia contemporáneas. La separación no derivó de una infidelidad ni de un conflicto de poder, sino de la necesidad de que uno de los cónyuges viviera conforme a su orientación sexual. La decisión de Abraham de facilitar ese proceso, en lugar de obstaculizarlo, plantea un modelo de ruptura colaborativa que contrasta con los estereotipos de la separación traumática.

Desde una perspectiva sociológica, la visibilidad de estos relatos contribuye a normalizar la diversidad sexual en el ámbito familiar. Cuando una figura pública —en este caso una ganadora de un reality de gran audiencia— expone que la homosexualidad de un padre no es incompatible con el ejercicio de la paternidad ni con un vínculo respetuoso con la expareja, se erosionan prejuicios arraigados. La afirmación de Abraham de que “lo animé a hacerlo” y de que “para los dos fue lo mejor” introduce además una dimensión de agencia femenina: la mujer no como víctima pasiva de una revelación, sino como sujeto activo que decide acompañar y redefinir el lazo.

En el plano económico, el caso no reviste implicancias directas. Sin embargo, la atención mediática que genera puede traducirse en mayor circulación de contenidos vinculados a la diversidad sexual y a la parentalidad post-separación, un segmento con creciente demanda en plataformas de streaming y redes sociales. La entrevista en PH Podemos Hablar, un formato de alto rating en la televisión argentina, funciona como caja de resonancia para estos temas.

**Conclusión informativa**

Solange Abraham utilizó el espacio televisivo para narrar sin dramatismo el fin de su matrimonio con Marcelo Da Corte, un proceso que ella misma impulsó al detectar la homosexualidad de su pareja y optar por apoyarlo. Lejos de presentarse como una víctima, describió la situación como una transformación del amor hacia un vínculo familiar centrado en la hija de ambos. La entrevistada confirmó que ambos mantienen una relación cordial, que ella está soltera y que él tiene pareja. El relato incluyó la estrategia gradual que implementaron, con asesoramiento psicológico, para comunicarle la nueva configuración familiar a Delfina. El episodio, emitido en un programa de alta audiencia, aporta a la conversación pública un modelo de separación colaborativa y visibiliza la diversidad sexual en el contexto de la parentalidad.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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