Espectáculos

Rocío Pardo: la multifacética productora que dirige teatro junto a Nicolás Cabré y desafía los límites de la escena argentina

Una agenda apretada define los días de Rocío Pardo. A los 32 años, esta cordobesa nacida en el ambiente teatral no concibe la vida sin múltiples proyectos en simultáneo. Llega a un café de Villa Urquiza con minutos contados: acaba de regresar de una gira provincial con ‘Ni media palabra’, la obra protagonizada por su esposo Nicolás Cabré, Mariano Martínez y Marcos ‘Bicho’ Gómez. En horas, viaja a Uruguay para presentar el mismo espectáculo. Pero eso es solo una parte de su engranaje profesional.

La próxima estación es Córdoba, donde el 17 de septiembre estrenará ‘Pabellón Tornú’ en la Cárcel de los Encausados, uno de los edificios históricos más emblemáticos de la capital mediterránea. Las entradas para las primeras funciones ya están agotadas, un dato que confirma la expectativa generada. El proyecto implica una estructura de dirección desdoblada: Rocío Pardo tiene la dirección general; Mariana Massera, la dirección artística; Nicolás Cabré, la dirección actoral; y Carlos Bariggi, la dirección técnica.

Su historia profesional no comenzó en los escenarios, sino detrás de ellos. Hija del reconocido productor teatral Miguel Pardo, Rocío creció entre bambalinas. “Empecé bien de abajo hasta limpié baños y fui acomodadora”, recuerda sobre sus inicios en los teatros que gestionaba su padre. Esa experiencia temprana forjó una ética de trabajo integral que hoy aplica a cada proyecto.

A los tres años comenzó ballet, formándose con Lidia Segni, quien fuera directora del Teatro Colón. Esa base académica la impulsó a cruzar fronteras: a los 17 años se instaló en Nueva York para integrar una compañía de danza contemporánea. Luego siguió Brasil, donde bailó ballet, y finalmente Madrid como residencia temporal.

El salto a la escena masiva llegó con su participación en Stravaganza en 2015, bajo la producción de Flavio Mendoza. Un año después, incursionó en la televisión masiva: fue compañera de El Dipy en el Bailando por un Sueño 2017. Su carrera actoral se consolidó con participaciones en series como ‘Go! Vive a tu manera’, ‘El maestro’ y ‘Cien días para enamorarse’. En 2024 dio otro paso al protagonizar su primera película, ‘Romina Smile’, junto a Martina Gusmán.

## La apuesta más arriesgada

El momento más osado de su carrera, sin embargo, fue mucho antes de la exposición mediática. En 2014, con solo 18 años, se propuso montar una obra en un neuropsiquiátrico abandonado en Santa María de Punilla, Córdoba. El edificio tenía una historia pesada: fue centro para tuberculosos, luego neuropsiquiátrico y, durante la última dictadura cívico-militar, funcionó como centro clandestino de detención.

Lograr la habilitación fue una batalla administrativa. “Le quemé la cabeza al intendente de ese momento”, admite con franqueza. Su argumento era simple: “¿Por qué lo querés tener cerrado sin nada? Está en desuso, démosle vida. Te lo dejo impecable”. La gestión implicaba un desafío logístico enorme: esos espacios tienen protección patrimonial y arquitectónica, lo que impedía realizar reformas estructurales. “Es muy complejo comparado con hacer teatro tradicional. No tenés camarín, luz, agua, absolutamente nada. Yo era muy chica, tenía 18 y quizás no dimensionaba lo que trataba de conseguir”, explica.

Ese proyecto, que arrancó como una temeridad juvenil, se convirtió en un sello de su manera de entender el arte: ocupar espacios con memoria histórica y darles nueva vida mediante la escena. La experiencia en Santa María de Punilla no fue un hecho aislado, sino que prefiguró su interés por las locaciones no convencionales.

## Sociedad profesional y personal

Su vínculo con Nicolás Cabré trasciende lo afectivo. La pareja, casada en diciembre de 2025 tras dos años de relación, sostiene una alianza profesional concreta. Comparten la dirección de ‘Ni media palabra’, una comedia que les permite sincronizar sus agendas. “Trabajar con él es una excusa para estar juntos”, sintetiza Pardo sobre esa dinámica de colaboración.

La combinación no es casual. Pardo creció viendo a su padre producir teatro y aprendió a valorar la gestión como parte esencial del hecho artístico. Ese ADN, que ella describe como un “superpoder”, implica una responsabilidad: ser meticulosa con cada detalle. Su presente la encuentra como productora general de su propia vida, un rol que abarca ser hija, hermana, bailarina, actriz, productora, guionista, directora y esposa.

## Implicancias en el mapa teatral

El caso de Pardo ilustra una tendencia en el teatro argentino contemporáneo: la hibridación de roles. Ya no alcanza con actuar o dirigir; se espera que los artistas gestionen sus carreras de manera integral. Su paso por la danza en tres países, su formación con referentes del Teatro Colón y su trabajo en televisión le dieron una versatilidad poco común.

El estreno de ‘Pabellón Tornú’ significa además una apuesta por descentralizar la oferta cultural. La Cárcel de los Encausados, edificio que data de 1887 y funcionó como penitenciaría, se convertirá en espacio escénico por tiempo limitado. El éxito de la preventa, con entradas agotadas para las primeras fechas, confirma el interés del público cordobés por propuestas que resignifiquen el patrimonio urbano.

La gira de ‘Ni media palabra’ por distintas provincias y su pronta salida a Uruguay refuerza, a su vez, la importancia de la circulación regional de producciones de Buenos Aires. En un contexto económico donde el costo de sostener una sala propia es cada vez más alto, el formato de gira se vuelve una alternativa sustentable para los elencos estables.

## Proyecciones concretas

Pardo cruza en las próximas semanas dos frentes simultáneos: la adaptación a las funciones uruguayas y la recta final de ensayos en Córdoba. El éxito en la recaudación de las primeras funciones de ‘Pabellón Tornú’ no asegura automáticamente la extensión de la temporada, pero las condiciones están dadas. El interés del público es una señal de que el modelo de usar espacios históricos abandonados tiene potencial de desarrollo.

Su historia personal es también un dato objetivo en la crónica del teatro argentino reciente: el acercamiento generacional al oficio a través de familias productoras. Los Pardo representan una estirpe que sostiene una parte significativa de la cartelera comercial del país. Rocío decidió no quedarse en la vereda del heredero y construyó una carrera propia que ahora se intersecta con la de su esposo.

El desafío inmediato es mantener esa doble vida profesional sin que ninguna de las áreas se resienta. La agenda apretada y los traslados constantes exigen logística precisa. No hay, en su relato, espacio para la especulación sobre si puede o no cumplir todo lo que emprende. Simplemente lo hace, con la convicción que da una trayectoria construida desde abajo, desde los baños que limpió de adolescente en los teatros de su padre hasta las salas históricas que hoy dirige como capitana de su propia empresa artística.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *