La controversia arbitral generada durante el encuentro disputado en la Bombonera entre Boca Juniors y Lanús, correspondiente a la decimotercera fecha del torneo local, ha trascendido el resultado deportivo para instalarse en el centro del debate sobre la aplicación del VAR. Germán Delfino, responsable de la cabina tecnológica, ofreció una explicación detallada sobre los criterios que llevaron a no convocar al árbitro principal Pablo Dóvalo para revisar la acción protagonizada por Leonel Flores sobre Sasha Marcich.
El incidente se produjo a los doce minutos del primer tiempo. Leonel Flores, delantero del conjunto local, intentó presionar la salida del equipo visitante y arribó tardíamente a un balón que ya había sido jugado por el defensor Sasha Marcich. El impacto se produjo con el taco del botín sobre la pierna izquierda del defensor, lo que generó el reclamo inmediato de los jugadores de Lanús, quienes solicitaron la expulsión del atacante.
En ese contexto, el árbitro Pablo Dóvalo sancionó la infracción con tarjeta amarilla. Posteriormente, la cabina del VAR, integrada por Germán Delfino y Javier Uziga, analizó la jugada en detalle para determinar si correspondía una intervención. Según la explicación brindada por Delfino, el análisis concluyó que no existía un error claro y manifiesto que justificara la revisión en campo.
Germán Delfino, en declaraciones al medio El Gráfico, detalló el procedimiento llevado a cabo: “Nosotros analizamos la acción en la cabina. Nos dio que va de costado el jugador de Boca ambos con las piernas en el aire golpea con el taco del botín no es un golpe pleno es una fuerza media”. Esta descripción técnica constituyó el fundamento principal para mantener la decisión original del árbitro.
El responsable del VAR también hizo hincapié en la evaluación de las consecuencias del impacto como criterio complementario. “El jugador de Lanús se levantó a los 40 segundos sin atención médica. Ahí te das cuenta de que el golpe no tuvo la fuerza de lo que parece en una sola cámara lenta súper slow que se ve el golpe”, señaló Delfino. Esta observación introdujo una variable adicional en el análisis: el tiempo de recuperación del jugador y la ausencia de asistencia médica como indicadores de la intensidad real del contacto.
No obstante, Delfino reconoció que la acción se encontraba dentro de una zona gris en términos reglamentarios. “Para nosotros también era una acción temeraria como consideró el árbitro y el asistente en campo. Es totalmente interpretativa”, manifestó. Esta declaración admite la existencia de diferentes lecturas posibles sobre la misma jugada, tanto a favor de la tarjeta amarilla como de la roja.
La posición del VAR contrastó con la postura asumida por el plantel y la dirigencia de Lanús. El entrenador Mauricio Pellegrino, el capitán Carlos Izquierdoz y el mediocampista Felipe Peña Biafore cuestionaron que no se hubiera convocado al árbitro para una revisión en campo. Las críticas se centraron en la posibilidad de que la acción pudiera haber modificado el desarrollo del encuentro.
El presidente de Lanús, Nicolás Russo, fue el más contundente en sus declaraciones, diferenciando la actuación de Pablo Dóvalo de la del equipo en cabina. “El arbitraje fue bueno. Esa expulsión es el error que el árbitro está lejos y es jugada de VAR. Pero bueno no lo llamó y listo. Para eso está el VAR. Yo Delfino preferiría que no nos dirija más”, afirmó el dirigente ante los medios, estableciendo una crítica directa hacia la gestión de la tecnología en ese episodio.
La respuesta de Delfino se ubicó estrictamente en el plano técnico, sin ingresar en la polémica política o institucional. Para el encargado de la cabina, el contacto existió, fue considerado temerario, pero no alcanzó la intensidad necesaria para transformarse en una infracción con tarjeta roja. “Ojalá pongan el audio de nuestro análisis. Pueden estar de acuerdo o no son jugadas grises”, sostuvo Delfino.
El responsable del VAR también manifestó que no había tomado conocimiento de las declaraciones posteriores de Russo y los jugadores de Lanús, circunscribiendo su exposición al detalle de la metodología de análisis empleada.
Este episodio expone la complejidad que subyace a la intervención del VAR en jugadas que no presentan una categorización unívoca. La diferencia entre una infracción temeraria —sancionada con tarjeta amarilla— y una de conducta violenta —merecedora de expulsión— resulta, en ocasiones, difícil de establecer con precisión desde las imágenes. El reglamento contempla la intervención del VAR únicamente ante errores claros y manifiestos, lo que en jugadas interpretativas puede significar la no intervención.
La jugada tuvo consecuencias inmediatas en el partido: Boca Juniors se impuso por 1-0 y la acción concreta de Leonel Flores quedó en el centro del análisis posterior. La solicitud de difusión del audio del VAR planteada por Delfino constituye un antecedente relevante en el debate público sobre la transparencia en los procesos de toma de decisiones arbitrales asistidas por tecnología.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
