El 9 de agosto de 2026, en horas de la tarde, se produjo un incidente en el interior del estadio Pedro Bidegain, más conocido como Nuevo Gasómetro. Fernando Miele, quien presidiera el Club Atlético San Lorenzo de Almagro entre 1986 y 2001, se presentó en el playón interno del recinto, área que alberga la sala de conferencias, los vestuarios, oficinas administrativas y el estacionamiento para el plantel profesional. Según fuentes presentes, Miele fue interceptado por personal de seguridad privada y solicitado a retirarse del sector. Los agentes manifestaron que la orden provino del intendente del estadio, Pedro Criscolo. El hecho ocurrió en un contexto de alta tensión institucional, agravado por la reciente derrota del equipo frente a Huracán.
El exmandatario, de 78 años, se acercó a las instalaciones con la intención de mantener conversaciones sobre un eventual apoyo económico. Miele declaró a este medio que su propuesta no implica una afiliación política dentro del club, sino una colaboración directa con la gestión actual. La iniciativa se enmarca en las declaraciones públicas del presidente Marcelo Culotta, quien manifestó que “el que quiera ayudar que venga y ayude”. En ese sentido, Miele afirmó que dispone de un grupo de sponsors interesados en inyectar capital, aunque condicionó su participación a una reestructuración de la gestión administrativa. El propio Miele señaló que el club necesita una modernización en su infraestructura, mencionando específicamente el estacionamiento y las áreas operativas del estadio.
La trayectoria de Miele al frente de San Lorenzo es motivo de revisión histórica. Durante su mandato se completó la construcción del estadio Pedro Bidegain, inaugurado en 1993, y se conformaron planteles que obtuvieron los torneos de Clausura en 1995 y 2001, además de la Copa Mercosur de 2001. Sin embargo, su gestión también incluyó la firma de un contrato de explotación de imagen con la empresa suiza International Sport and Leisure (ISL), por un período inicial de diez años con posibilidad de prórroga por otra década. Dicho acuerdo generó un fuerte rechazo en la masa societaria, que desembocó en una movilización el 30 de noviembre de 2000 bajo la consigna “San Lorenzo no se vende”. Ese episodio motivó la declaración del “Día del Hincha” en conmemoración de aquella protesta.
A casi 26 años de aquel conflicto, el club atraviesa una situación financiera crítica. El pasivo actual de la entidad asciende a 67 millones de dólares, con compromisos que incluyen deudas con proveedores, acreedores externos y obligaciones contractuales. La crisis institucional se manifiesta también en la administración diaria, donde la falta de recursos afecta el funcionamiento de las divisiones inferiores y el mantenimiento de las instalaciones.
Miele sostiene que su intención es colaborar con la directiva de Culotta, con quien mantuvo una reunión días después de que este resultara electo con 4.110 votos. En aquel encuentro, que incluyó al vicepresidente primero Juan Manuel Campos Cvitkovic, el exmandatario ofreció financiamiento para refaccionar la concentración del estadio. La propuesta buscaba eliminar el alto costo adicional que implica alojar al plantel en un hotel de la cadena Marriott previo a cada encuentro. Las partes acordaron continuar las conversaciones, pero no se registraron avances posteriores.
El episodio del desalojo agrega un nuevo capítulo a la relación entre las distintas facciones del club. Miele manifestó que “San Lorenzo es un club político y es muy difícil llegar a una unidad. Se perdió el valor social y hay que recuperarlo”. En esa línea, el exdirigente propone que el club retome un modelo de autogestión y utilice los recursos obtenidos por concepto de sponsors para mejorar las instalaciones y el plantel. También pidió que se deje de lado lo que denominó “soberbia dirigencial” para permitir la llegada de inversores externos.
El contexto actual del club es complejo. La derrota ante Huracán profundizó las críticas hacia el rendimiento deportivo, mientras que la administración central intenta equilibrar las cuentas. Fuentes internas indican que la dirigencia evalúa distintas alternativas de financiamiento, aunque sin confirmar la aceptación de la oferta de Miele. Por el momento, la propuesta del expresidente no ha sido respondida formalmente por el club.
El vínculo entre Miele y la institución sigue marcado por la dualidad entre el reconocimiento histórico por las conquistas deportivas y edilicias, y el cuestionamiento a las decisiones empresariales de su gestión. En las próximas semanas se espera que la directiva defina los pasos a seguir respecto a la oferta económica, aunque el incidente de seguridad podría complicar las negociaciones.
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