A diferencia de lo que suele ocurrir en otras exhibiciones donde la ocupación del espacio es una disputa visual, Fundación OSDE propone una operación inversa: dejar lugar al vacío para que la imaginación lo habite. Bajo el título «Elogios de la imaginación», la artista y curadora Laura Spivak —figura central del arte contemporáneo argentino con una trayectoria que incluye becas del Institut Français d’Argentine, la Academia Nacional de Bellas Artes y el Fondo Nacional de las Artes— extiende una invitación a Juliana Iriart, Daniel Roldán y Cotelito (José Ignacio Fernández) para indagar acerca del lugar que ocupan el juego y la imaginación en el mundo.
La pregunta que articula la muestra no es menor: ¿a qué mundo se refiere la curadora? ¿Al creativo, al que nos rodea o al que se imagina? La respuesta, lejos de ser unívoca, parece convivir en las múltiples capas que oscilan entre instalaciones, murales y composiciones efímeras donde la materialidad se transforma en palabra y la palabra en experiencia sensorial. La muestra, que puede visitarse desde el 28 de mayo hasta el 29 de agosto en el Espacio de Arte de la Fundación OSDE, se inscribe dentro de una programación que la propia institución viene consolidando como plataforma de exhibición de arte contemporáneo experimental.
\n\nEl caso de Juliana Iriart resulta paradigmático dentro de esta propuesta. Radicada entre Chascomús y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Iriart ingresó al mundo del arte a través del baile cuando era muy pequeña, lo que convirtió el sonido en una herramienta fundacional de su creación. Su obra, que ha sido expuesta anteriormente en galerías como Moria en Villa Crespo, se caracteriza por un sesgo que impide encasillarla dentro de una estructura forzada: juega con las temporalidades, con los cuerpos, con las preguntas sobre las cosas más simples. En «Elogios de la imaginación», la artista presenta «Radio de cuadros», una instalación inmaterial donde los visitantes, recostados entre grandes puffs, escuchan la voz en off de Iriart describiendo pinturas poco conocidas, documentadas o visibilizadas. En medio de un cuarto oscuro que los contiene, la artista —habituada a trabajar con formatos de gran escala, como el paisaje que puede verse a la entrada de la muestra— ensaya una coreografía auditiva sin necesidad de soporte visual, donde el público consigue adueñarse de su propio imaginario.
\n\nAfuera de ese espacio inmersivo espera un gran mural de Cotelito, cuyo nombre real es José Ignacio Fernández, nacido en Buenos Aires en 1983. Licenciado en Artes Visuales con orientación en Pintura por la Universidad Nacional del Arte (UNA) y participante del Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella, Cotelito ha construido una obra que suele caracterizarse por formatos medios y pequeños. Sin embargo, en esta ocasión el artista toma el espacio asignado para despojarlo al máximo y concentrarse en las paredes. Sus figuras amorfas cobran dimensiones inéditas y, al contrario de lo que podría pensarse, más que invadir, cobijan a quien se encuentra con ellas. Las imágenes de Cotelito vienen asociadas a palabras como «enigma», «contemplación» o «difusa», aunque también podría decirse que son arquitecturas perfectas donde, entre formas sencillas y colores ejecutados con la precisión de quien domina el oficio, se confeccionan universos en los que siempre resulta placentero adentrarse. «Cotelito observa con sorpresa y emoción lo que la naturaleza tiene para ofrecerle. Juega con sus preciosos hallazgos y los traduce en imágenes. Como respuesta a los tiempos convulsos que acechan nuestro presente, Laura pinta flores, insectos, pájaros que como luciérnagas destellan en medio de la noche», describe el texto curatorial que acompaña la exhibición, dando lugar también a la obra de la anfitriona.
\n\nSpivak, por su parte, comparte una serie de dibujos y grandes pinturas que consiguen crear un capullo emocional donde se puede saborear una momentánea sensación de quietud y olvido. Nacida en Mar del Plata en 1976, su trabajo transita entre la pintura, el dibujo y la curaduría, con una larga trayectoria que incluye haber trabajado en el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA), el Centro Cultural Borges y el Centro Cultural Recoleta, además de haber asesorado el área de Artes Visuales de la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires durante cinco ediciones. Esta experiencia curatorial se traduce en una capacidad notable para tejer diálogos entre lenguajes artísticos disímiles.
\n\nEn esta guarida sensorial, Daniel Roldán despliega un ensayo de formas y figuras tan infinito como las miradas de quienes lo observan. Aporta el calor del amarillo, el destello de la creación y una nueva dimensión al recorrido expositivo. Roldán, cuya obra ha estado vinculada también al campo de la ilustración y la docencia —es autor del libro «Palabra de ilustrador», que compila múltiples voces del campo profesional—, propone en esta exhibición un trabajo que interpela directamente al espectador, invitándolo a completar el sentido de las piezas.
\n\nLas implicancias de esta muestra trascienden el mero ejercicio curatorial. En un contexto donde la velocidad de consumo visual se acelera constantemente, «Elogios de la imaginación» propone una pausa, un espacio para la lentitud y la contemplación activa. La decisión de Fundación OSDE de albergar esta exhibición dentro de su programa expositivo confirma una línea de trabajo que viene desarrollando desde hace años: la de ser un espacio que no compite por la saturación visual, sino que habilita vacíos para que el arte contemporáneo dialogue con el público desde una posición de respeto por la experiencia individual. La muestra, en síntesis, no solo reúne a cuatro artistas de generaciones y trayectorias diversas —Iriart, Roldán, Cotelito y la propia Spivak— sino que funciona como un laboratorio donde el juego, lejos de ser un mero entretenimiento, se convierte en un dispositivo crítico para repensar la relación entre el arte, la percepción y el mundo que habitamos.
\n\nLa exhibición se presenta como una respuesta a los tiempos convulsos que caracterizan el presente, ofreciendo un espacio donde la imaginación no es un lujo sino una herramienta de resistencia y creación. En un ecosistema artístico que muchas veces prioriza lo espectacular por sobre lo significativo, «Elogios de la imaginación» elige el camino inverso: la potencia de lo pequeño, la fuerza de lo efímero y la profundidad de lo que solo puede existir en la mente de quien observa.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
