El mercado cambiario argentino abrió la rueda del jueves 8 de octubre con movimientos dispares entre el dólar oficial y el paralelo. El billete informal inició la jornada con una baja de cinco pesos, mientras que la cotización regulada por el Banco Nación permaneció sin variaciones respecto al cierre previo.
El dólar blue se negocia a $1.535 para la compra y $1.555 para la venta en el mercado informal. En las primeras operaciones del día, el billete había marcado $1.550, lo que representa una caída de cinco pesos frente al cierre anterior. La volatilidad intradiaria refleja la dinámica de un mercado con bajo volumen y alta sensibilidad a expectativas electorales.
El dólar oficial, por su parte, cotiza a $1.490 para la compra y $1.540 para la venta en la pizarra del Banco Nación. La cotización no registró cambios respecto a la jornada del miércoles, sostenida por el esquema de flotación administrada que ejecuta el Banco Central.
El riesgo país argentino, medido por el índice EMBI que elabora JP Morgan, se mantiene estable en 589 puntos básicos. Este nivel refleja una prima de riesgo moderada en comparación con los registros históricos recientes, aunque persisten factores de incertidumbre vinculados al calendario electoral y a la evolución de las reservas internacionales.
En el segmento cripto, el dólar digital sube levemente a $1.616,59. El movimiento se produce en un contexto donde el bitcoin retrocede un 1% y cotiza a US$ 82.331. La correlación entre ambos activos se mantiene débil, con el dólar cripto operando como refugio de valor en el mercado local.
Los datos de actividad industrial y construcción correspondientes a agosto muestran una recuperación tras la caída de julio. El índice de Producción Industrial (IPI) sube 19% respecto a julio, cuando había registrado un descenso del 5%. Sin embargo, en la comparación interanual contra agosto de 2025, el indicador cae 32%. El acumulado enero-agosto pierde 27% respecto al mismo período del año anterior.
La construcción registró un comportamiento similar. El sector se recuperó en agosto después de la contracción de julio, aunque los niveles de actividad permanecen por debajo de los registros de 2025. La caída acumulada en lo que va del año refleja el impacto de la reducción del gasto público y la paralización de obras de infraestructura.
La deuda pública en pesos con acreedores privados creció un 40% en los primeros nueve meses del año. El Gobierno recurrió a la colocación de bonos como instrumento principal para absorber pesos y contener la presión sobre el tipo de cambio. La estrategia busca mantener la estabilidad cambiaria y despejar el calendario de pagos antes de las elecciones presidenciales.
El stock de deuda consolidado en moneda local medido en dólares alcanzó niveles récord para el período. La composición de los pasivos muestra una concentración en instrumentos de corto plazo, lo que genera necesidades de refinanciación recurrentes. La capacidad del Tesoro para renovar vencimientos depende de la demanda de los inversores institucionales y de la evolución de las tasas de interés.
El mercado cambiario opera con expectativas centradas en tres factores. Primero, la evolución de las reservas del Banco Central. Segundo, el resultado de las elecciones presidenciales. Tercero, el nivel de cumplimiento de las metas fiscales comprometidas con el Fondo Monetario Internacional.
La brecha entre el dólar oficial y el blue se mantiene en torno al 1%. Esta diferencia es significativamente menor a la registrada en períodos anteriores, cuando la dispersión entre ambos tipos de cambio superaba el 50%. La convergencia refleja el efecto de las medidas de absorción de liquidez y el control de la emisión monetaria.
El volumen operado en el mercado informal se mantiene bajo. Los operadores reportan una demanda estable, sin picos de compra significativos. La oferta proviene principalmente de exportadores de servicios y de particulares que liquidan posiciones en dólares.
En el mercado de futuros, las tasas implícitas para los contratos de fin de año muestran expectativas de una depreciación controlada del tipo de cambio oficial. Los inversores descuentan una evolución en línea con el crawling peg establecido por el Banco Central.
La industria y la construcción enfrentan un panorama heterogéneo. La recuperación de agosto es parcial y no compensa las caídas previas. Los sectores más afectados son los vinculados a la obra pública y a la producción de bienes durables. La actividad manufacturera muestra señales de estabilización en los rubros exportadores.
El Gobierno sostiene que la estabilidad cambiaria es condición necesaria para la reducción de la inflación. Los datos de los últimos meses muestran una desaceleración del índice de precios, aunque persisten presiones en rubros regulados y en alimentos frescos.
La deuda en pesos con privados continuará siendo un factor de monitoreo. El Tesoro enfrenta vencimientos significativos en los próximos meses. La estrategia oficial apunta a renovar la mayor parte de los compromisos y a extender los plazos promedio de la deuda.
El dólar blue cerrará la jornada en función de la evolución de la demanda y de la oferta. Los operadores estiman que el rango de fluctuación se mantendrá entre $1.545 y $1.560. El oficial, por su parte, no registrará cambios hasta el cierre de la rueda bancaria.
El riesgo país se mantiene en 589 puntos básicos. Una reducción sostenida de este indicador permitiría al Gobierno acceder a los mercados internacionales de crédito en condiciones más favorables. La calificación de riesgo soberano continúa en niveles de especulación, lo que limita el financiamiento externo.
El mercado cambiario opera con normalidad. No se registran tensiones significativas en la demanda de divisas. La brecha entre el oficial y el blue se mantiene en niveles mínimos. El riesgo país estable. La deuda en pesos crece. La actividad industrial y la construcción se recuperan parcialmente. El dólar cripto sube levemente. El bitcoin baja. Estos son los datos que definen la jornada financiera del 8 de octubre.
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