La gira internacional de Ed Sheeran atraviesa su momento más complejo. Lo que comenzó como una serie de conciertos multitudinarios en Estados Unidos derivó en una crisis inesperada: cuatro teloneros renunciaron en solidaridad con el rapero Macklemore, apartado de los shows en el Gillette Stadium de Massachusetts por sus declaraciones propalestinas desde el escenario.
El efecto dominó llegó hasta la Argentina. Finneas, productor y hermano de Billie Eilish, era el encargado de abrir el recital que Sheeran dará el próximo 29 de noviembre en el estadio de Huracán. Su salida dejó una incógnita abierta: ¿habrá reemplazo o el show continuará sin telonero internacional?
Hasta el momento, la producción del artista británico no emitió un comunicado oficial sobre el futuro del tramo latinoamericano. Según pudo confirmar Clarín, todos los conciertos de Ed Sheeran en América Latina siguen en pie, incluido el de Buenos Aires. La única variable sin resolver es quién ocupará el lugar de Finneas.
El conflicto se originó a principios de septiembre, durante las presentaciones de Sheeran en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Macklemore, conocido mundialmente por el éxito «Thrift Shop», subió al escenario como artista invitado con una kufiya blanca y negra alrededor del cuello. En medio de su presentación, se dirigió al público con un mensaje directo.
«Una gran parte de la razón por la que quise hacer esta gira desde un principio fue para poder subir a estadios como este y decir dos palabras que están muy cerca de mi corazón: Palestina libre», afirmó el rapero frente a miles de espectadores.
Macklemore también intentó deslindar responsabilidades: «A todos mis hermanos y hermanas judíos, criticar a Israel, criticar el apartheid y estar en contra del genocidio no es de ninguna manera una crítica hacia ustedes», sostuvo.
La respuesta no tardó en llegar. Robert Kraft, multimillonario propietario de los New England Patriots y del Gillette Stadium, anunció que Macklemore no podría participar de los conciertos programados para el 25 y 26 de septiembre en Massachusetts. Kraft, un reconocido defensor de Israel, justificó la medida en un comunicado: «Las acciones recientes de Macklemore, el contenido difundido desde el escenario durante los conciertos de Ed Sheeran en Nueva Jersey y un historial más amplio de retórica e imágenes antisemitas» resultan ofensivas para la comunidad judía.
Macklemore no tardó en responder. Según su versión, Kraft habría contactado a otros propietarios de estadios y a Sheeran para presionar por su exclusión. «Esto no se trata solo de dos shows», declaró el rapero. «Es un intento coordinado de silenciar una postura política».
La reacción de otros artistas fue inmediata. Cuatro teloneros que participaban del tour anunciaron su retiro en solidaridad con Macklemore. Entre ellos, Finneas O’Connell, productor musical y hermano de Billie Eilish, quien había sido confirmado como telonero para varias fechas, incluida la de Argentina.
Finneas emitió un breve comunicado en sus redes sociales: «No puedo formar parte de una gira que cede a presiones externas para limitar la libertad de expresión artística. Mi lugar no está en un escenario donde se decide quién puede hablar y quién no».
La salida de Finneas tiene un impacto directo en la Argentina. El músico había sido anunciado oficialmente como el encargado de abrir el show en el estadio de Huracán, en Buenos Aires. Su renuncia deja un vacío que la producción deberá resolver en los próximos meses.
Fuentes cercanas a la organización del evento en Argentina confirmaron a este medio que el concierto de Ed Sheeran continúa confirmado y que no se evaluó la cancelación. Sin embargo, no se informó si Finneas será reemplazado por otro artista internacional, por un telonero local o si el show se realizará sin apertura.
El antecedente inmediato es la gira de Sheeran en Europa, donde en varias fechas optó por teloneros locales o simplemente por no tener apertura. Esa posibilidad gana fuerza para el tramo latinoamericano, aunque ninguna decisión está tomada.
El contexto geopolítico del conflicto es más amplio. La guerra en Gaza y las tensiones en Medio Oriente generaron un fuerte debate en la industria del entretenimiento. Artistas como Roger Waters, Björk y varios músicos de renombre manifestaron posturas críticas hacia Israel, mientras que otros defendieron el derecho a la existencia del Estado judío. Macklemore se suma a una lista creciente de figuras que utilizan sus presentaciones para expresar posiciones políticas.
Robert Kraft, por su parte, es uno de los principales donantes de causas judías en Estados Unidos. Su fundación, The Kraft Group, financió campañas contra el antisemitismo y promovió viajes a Israel para figuras públicas. Su influencia en la NFL y en el circuito de estadios le permitió ejercer presión sobre otros propietarios, según denunció Macklemore.
La crisis también plantea un debate sobre los límites de la libertad de expresión en el espacio artístico. ¿Puede un propietario de un estadio vetar a un artista por sus opiniones políticas? ¿Debe una gira internacional ceder a presiones comerciales o mantener su programación original? Las respuestas varían según el marco legal de cada país.
En Argentina, la Ley de Espectáculos Públicos no contempla la exclusión de artistas por motivos políticos, aunque los organizadores privados tienen autonomía para definir sus carteles. Hasta ahora, no hubo pronunciamiento oficial de la productora local ni del entorno de Sheeran.
El impacto económico también es relevante. La gira de Ed Sheeran, una de las más taquilleras de los últimos años, genera ingresos millonarios en cada ciudad. La venta de entradas para el show en Buenos Aires se agotó en pocas horas. La incertidumbre sobre el telonero no afectó la demanda, pero la organización sigue de cerca la evolución del conflicto.
Macklemore, por su parte, anunció que continuará con su gira solista y que no planea retractarse. «No voy a pedir disculpas por pedir libertad para un pueblo oprimido», declaró en un video difundido en sus redes.
Sheeran, en tanto, guardó silencio público. Fuentes cercanas al artista indicaron que busca mantener la neutralidad y evitar que la gira se convierta en un campo de batalla político. Sin embargo, la presión de los patrocinadores y de los propietarios de estadios complica esa posición.
El futuro inmediato de la gira estadounidense es incierto. Los shows en Massachusetts siguen programados, pero sin Macklemore. Los cuatro teloneros que renunciaron tampoco estarán presentes. La producción evalúa reemplazos de último momento, aunque el tiempo es limitado.
Para la Argentina, la única certeza es que Ed Sheeran se presentará el 29 de noviembre en el estadio de Huracán. La pregunta que miles de fans se hacen es quién los hará cantar antes del británico. La respuesta, por ahora, es un signo de interrogación.
La crisis expone una tensión latente en la industria musical global: el choque entre convicciones políticas, intereses comerciales y la libertad artística. Lo que ocurra en las próximas semanas definirá no solo el futuro de esta gira, sino también el margen de acción de los artistas en un mundo cada vez más polarizado.
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