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Carney traza un plan de resiliencia económica: Canadá busca fortalecerse tras la guerra comercial con Estados Unidos

En un contexto de creciente tensión comercial entre Canadá y Estados Unidos, el primer ministro Mark Carney pronunció un discurso este martes en la Cumbre de Inversión de Canadá, celebrada en Toronto, ante cientos de inversionistas globales. Allí esbozó una visión de futuro en la que el país norteamericano no solo resiste la presión arancelaria de su vecino, sino que emerge como una economía más robusta, diversificada e independiente. Sus declaraciones llegan después de que las negociaciones comerciales bilaterales colapsaran el mes pasado y Washington impusiera aranceles del 50% sobre aproximadamente 20.000 millones de dólares en productos canadienses, lo que provocó represalias inmediatas por parte de Ottawa.

El primer ministro evitó mencionar directamente al presidente estadounidense Donald Trump, pero sus críticas al enfoque «transaccional y adversarial» en las relaciones económicas internacionales fueron inequívocas. Carney subrayó que la reputación de Canadá como socio confiable y predecible rara vez ha sido más valiosa en un mundo donde las transacciones están reemplazando a las relaciones y la suma cero se coloca por encima del beneficio mutuo. En ese sentido, llamó a sus compatriotas y a los inversionistas a mirar más allá del conflicto actual y a prepararse para un escenario de mayor cooperación con aliados afines.

El anuncio más concreto de la jornada fue el plan de Ottawa para buscar inversión privada mediante concesiones a largo plazo para operar los cuatro aeropuertos más grandes del país. La medida, según Carney, permitiría recaudar decenas de miles de millones de dólares que serían reinvertidos en transporte y otra infraestructura crítica. El gobierno mantendría la propiedad pública de los terrenos y los activos, en un intento por equilibrar la necesidad de capital privado con el control estatal sobre activos estratégicos.

La guerra comercial no es un fenómeno aislado. Desde la llegada de Trump al poder, su administración ha utilizado repetidamente los aranceles como herramienta de presión contra socios comerciales, instando a los fabricantes a trasladar producción e inversión al sur de la frontera canadiense. Sin embargo, Carney recordó que alrededor del 80% del comercio con Estados Unidos sigue libre de aranceles, lo que demuestra que existe un acuerdo mutuamente beneficioso que se puede lograr. «Cuando sea el momento adecuado para cerrar ese acuerdo, estaremos listos para hacerlo», afirmó durante una charla informal posterior a su discurso.

El deterioro de las relaciones comerciales se aceleró el mes pasado, cuando las conversaciones entre ambos países se derrumbaron y Washington impuso aranceles del 50% sobre unos 20.000 millones de dólares en bienes canadienses. Ottawa respondió con represalias, y desde entonces Estados Unidos ha anunciado restricciones adicionales sobre productos canadienses. Este intercambio de medidas proteccionistas ha generado incertidumbre en los mercados y ha puesto en jaque a sectores clave como el automotriz, el agrícola y el energético.

Carney enfatizó que la integración económica y la soberanía nacional están cada vez más en tensión, y argumentó que los países que buscan preservar su independencia necesitan trabajar más estrechamente con socios afines. En línea con esa visión, tiene previsto viajar a Europa más tarde este martes para dirigirse al Parlamento Europeo, en lo que constituye una clara señal de diversificación de alianzas económicas.

El discurso de Carney también abordó la necesidad de que la cooperación con Washington se base en el respeto a la soberanía mutua. «Y a nuestros amigos estadounidenses permítanme decir esto: Siempre seremos vecinos», declaró, para luego agregar que la relación funciona cuando los dos países se relacionan como «verdaderos socios que respetan las tradiciones y la soberanía del otro». «Cuando esas oportunidades regresen, Canadá será un socio aún mejor: más fuerte, más resiliente, más independiente», manifestó.

Las implicancias de esta estrategia son profundas. Por un lado, la apuesta por concesiones aeroportuarias a largo plazo podría atraer capital extranjero y generar ingresos fiscales sin perder el control de activos estratégicos. Por otro, la búsqueda de una mayor independencia económica respecto de Estados Unidos implica un giro hacia otros mercados y la profundización de lazos con Europa y Asia-Pacífico. Sin embargo, el éxito de esta hoja de ruta dependerá de la capacidad de Canadá para mantener la cohesión interna y evitar que las presiones proteccionistas desestabilicen sectores sensibles.

El primer ministro canadiense también destacó que la relación comercial con Estados Unidos no es un juego de suma cero. A pesar de los aranceles, la mayor parte del intercambio sigue siendo libre, lo que sugiere que ambos países tienen incentivos para volver a la mesa de negociaciones. No obstante, la retórica de Carney y sus acciones concretas apuntan a preparar a Canadá para un escenario prolongado de fricción comercial.

En conclusión, el discurso de Mark Carney en la Cumbre de Inversión de Canadá marca un punto de inflexión en la estrategia económica del país. Frente a la guerra comercial con Estados Unidos, Ottawa no solo busca defenderse, sino también transformar la crisis en una oportunidad para fortalecer su economía y diversificar sus alianzas. Los anuncios sobre concesiones aeroportuarias y la gira europea son señales claras de que Canadá se prepara para un mundo en el que la resiliencia y la independencia serán tan importantes como la cooperación internacional. El tiempo dirá si esta apuesta da frutos, pero por ahora, el gobierno canadiense envía un mensaje de determinación y visión a largo plazo.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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