El 27 de julio de 2016, un economista casi desconocido, con un peinado estrambótico y una verborragia inusitada, pisó el set de Animales Sueltos, el programa de Alejandro Fantino por América TV. Nadie sabía quién era. Pero en cuestión de minutos, Javier Milei no solo capturó la atención de los televidentes, sino que disparó el rating de 5 a 9 puntos. Ese momento, que hoy cumple diez años, marcó el inicio de una carrera política que culminó en la Presidencia de la Nación.
Milei llegó a ese programa con una carta de presentación contundente: «Odio a Keynes», dijo, refiriéndose al economista más influyente del siglo XX. Durante la transmisión, calificó el libro «Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero» como «basura», y lanzó una frase que resonaría en los años siguientes: «Keynes le canta una oda a Hitler». En esa mesa, los periodistas de Clarín Daniel Santoro e Ismael Bermúdez observaban incrédulos. La cámara capturó el gesto de agobio de Bermúdez, que se volvería un meme.
El debut fue un fenómeno televisivo. «Milei entró al programa con un mismo rating de 5 y lo llevó a 9», recordaría Fantino tiempo después. El éxito fue tal que, dos días después, Clarín publicó una nota titulada «El economista del peinado raro», bautizando así al personaje. A24, al día siguiente, tituló: «Animales sueltos: debate caliente por un libro de economía». Pero el fenómeno no se detuvo ahí.
Rápidamente, los productores de Intratables (América TV) lo invitaron como panelista. Milei no tardó en convertirse en un invitado sistemático. En ese programa, protagonizó cruces memorables, como el que tuvo con el empresario Alberto Samid o con el periodista Carlos Campolongo, quien le espetó: «Tu discurso es un discurso totalitario. Yo sé con quién estoy hablando». Milei, con su estilo desafiante, respondió con la misma intensidad.
El personaje desbordó la política. En 2018, una nota de Clarín reveló un chisme: «No levanté la caca de mi perro y una vecina kirchnerista me llamó roñoso». Este tipo de anécdotas, junto con sus intervenciones en redes y sus ataques a la clase política, construyeron una imagen que trascendió lo económico.
Ese mismo año, en PH Podemos Hablar con Andy Kusnetzoff, Milei volvió a dar un salto mediático. «Yo no hablo con mis progenitores», soltó, y luego habló con naturalidad sobre su profesorado en sexo tántrico y la eyaculación precoz. En ese programa, logró su primer viral masivo cuando reveló que su entorno lo llamaba «Vaca mala». La performance fue tal que, desde entonces, Milei ya no necesitaba hablar de economía para captar audiencia.
La década que siguió fue vertiginosa. Milei pasó de ser un personaje de TV a fundar el partido La Libertad Avanza, a ser elegido diputado nacional en 2021 y, finalmente, a ganar las elecciones presidenciales de 2023. Su llegada al poder representó un cambio radical en la política argentina, con un discurso anti-establishment y propuestas de liberalización económica extrema.
Las implicancias de su surgimiento mediático son profundas. Milei capitalizó el descontento social con la clase política tradicional, al mismo tiempo que utilizó los medios para construir una marca personal sin precedentes. Su capacidad para generar rating y su estilo confrontativo redefinieron la comunicación política en el país. Sin embargo, su gobierno también ha sido objeto de críticas por su manejo de la economía y sus políticas de ajuste.
A diez años de su debut televisivo, Milei sigue siendo una figura polarizante. Su evolución de economista marginal a presidente electo es un fenómeno que politólogos y comunicadores estudian con atención. El impacto de su irrupción en la pantalla no solo cambió el rumbo de su propia vida, sino que transformó el escenario político argentino, dejando una huella que aún hoy sigue marcando la agenda. En definitiva, aquel 27 de julio de 2016, la televisión argentina fue testigo del nacimiento de un fenómeno que, diez años después, se convirtió en el líder de la nación.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
