La confirmación llegó este sábado y sacudió el universo boquense: Leandro Paredes sufrió un desgarro muscular grado 2 en el isquiotibial de la pierna derecha. La lesión, que ya había sido anticipada por los gestos de dolor del jugador en el partido del viernes, lo dejará fuera de las canchas por un tiempo aún no estipulado con precisión, pero lo suficientemente extenso como para perderse compromisos de peso en el calendario. El parte médico oficial emitido por el club confirma la gravedad y pone en vilo la planificación del cuerpo técnico que dirige Sebastián Battaglia.
El primer golpe anímico y futbolístico se materializará el próximo martes, cuando Boca reciba a Vasco da Gama por el partido de ida de las semifinales de la Copa Sudamericana en La Bombonera. La ausencia de Paredes en el mediocampo representa un desafío táctico mayúsculo para el equipo, que pierde a su principal eje de distribución y contención. Pero la preocupación no se limita a ese encuentro: la lesión también pone en serias dudas su participación en la revancha, programada para el 20 de octubre en el mítico Estadio Maracaná de Río de Janeiro.
El calendario no da tregua. Además de la serie continental, Paredes se perderá los compromisos por el torneo local ante Talleres (16/10) e Independiente (25/10). La gran apuesta de los servicios médicos y del entrenador es que el capitán logre recuperarse a tiempo para el Superclásico del 1 de noviembre ante River Plate, un partido que paraliza al país y que Boca necesita ganar para no despedirse de la lucha por el campeonato. Sin embargo, la naturaleza de la lesión y los antecedentes del jugador generan un manto de incertidumbre.
## Cómo entender la lesión de Paredes y su impacto en el esquema
Para dimensionar la gravedad de este contratiempo, es necesario comprender la mecánica de la lesión y el rol que Paredes desempeña en el equipo. Un desgarro grado 2 en el isquiotibial no es una simple contractura; implica una rotura parcial de las fibras musculares que requiere un proceso de cicatrización y readaptación progresiva. La zona afectada, el isquiotibial derecho, es la misma que ya le había dado problemas anteriormente, lo que convierte a esta recaída en un foco rojo para el departamento médico.
El isquiotibial es un grupo de músculos ubicados en la parte posterior del muslo, fundamentales para la aceleración y la frenada en el fútbol. En el caso de Paredes, su juego se basa en la explosividad para recuperar la pelota y en la precisión para los pases largos. La acumulación de minutos y la falta de una pretemporada completa -recordemos que llegó al Mundial con lo justo- han sido factores determinantes para que la zona no termine de sanar. Es un círculo vicioso: el jugador necesita ritmo para rendir, pero su cuerpo no soporta la carga sin recaer.
La ausencia de Paredes obliga a Battaglia a rediseñar el mediocampo. Sin el capitán, Boca pierde a su faro en la recuperación y a su primer iniciador de jugadas. Las alternativas en el plantel incluyen a jugadores como Alan Varela o Esteban Rolón, pero ninguno reúne las características técnicas y de liderazgo que aporta el exjugador del PSG. La responsabilidad recaerá sobre los hombros de los volantes restantes, quienes deberán redoblar esfuerzos para cubrir la parcela que deja vacante el capitán.
## Los antecedentes: una historia recurrente
No es la primera vez que Paredes sufre una lesión en esa zona. El 5 de abril, en la entrada en calor del partido ante Universidad Católica por la Copa Libertadores, ya había sufrido un desgarro que lo marginó de las canchas. En aquella ocasión, el equipo lo sintió y terminó cayendo en los playoffs de la Copa Sudamericana, un torneo que ahora afronta con urgencia.
Aquel episodio lo obligó a llegar al Mundial con lo justo. Se perdió el debut ante Argelia, pero regresó en el partido frente a Austria, donde demostró su calidad con una asistencia para Lionel Messi. Luego fue titular ante Jordania, ingresó frente a Cabo Verde, estuvo desde el arranque ante Egipto, Suiza e Inglaterra, y entró en el segundo tiempo de la final ante España. Volvió a Buenos Aires con la gloria mundialista, pero con una carga física considerable.
En su regreso a Boca, su rendimiento fue de menos a más. El 15 de agosto, en el empate 1-1 ante Platense en Vicente López, pidió salir en el entretiempo por molestias en la misma zona. Estuvo 12 días afuera y se perdió la revancha con Recoleta y el empate ante Racing en Avellaneda. Luego jugó media hora ante Lanús y fue cuidado ante Gimnasia de Mendoza y Central Córdoba. En el partido ante Vélez por Copa Argentina en Córdoba, volvió a pedir el cambio a los 87 minutos, justo cuando se venían los penales. El capitán decidió salir por temor a una lesión mayor, una decisión que habla de su conciencia sobre la fragilidad de su estado físico.
## Un plantel al límite
La lesión de Paredes expone un problema más profundo en la planificación de Boca. El equipo compite en múltiples frentes y la carga de partidos es extenuante. El desgaste acumulado no solo afecta a Paredes; otros jugadores también han sufrido lesiones musculares en lo que va de la temporada. Esto plantea interrogantes sobre la preparación física y la rotación del plantel.
Sebastián Battaglia deberá ingeniárselas para mantener la competitividad sin su capitán. La serie ante Vasco da Gama es especialmente exigente porque el equipo brasileño ha mostrado un buen nivel en la Copa Sudamericana. La ida en La Bombonera es clave para llegar con una ventaja a la revancha en el Maracaná, un estadio que impone respeto y donde Boca necesitará un resultado positivo.
## Implicancias en el futuro inmediato
La confirmación de la lesión de Paredes no solo afecta a Boca en lo deportivo, sino que también tiene implicancias económicas y emocionales. La Copa Sudamericana representa una fuente importante de ingresos y prestigio para el club. Quedar fuera en semifinales sería un golpe duro para las arcas y para la moral del equipo.
Además, la ausencia del capitán en el Superclásico podría ser determinante. River Plate llega como líder del torneo y Boca necesita sumar para no despegarse. El Superclásico es un partido aparte, pero la presencia de Paredes suele ser un factor desequilibrante. Su experiencia y jerarquía son invaluables en encuentros de esta magnitud.
## Conclusión: un desafío para el cuerpo técnico y el plantel
La lesión de Leandro Paredes es un golpe duro para Boca. El jugador venía siendo uno de los puntos más altos del equipo y su ausencia se sentirá tanto en el juego como en el vestuario. El cuerpo médico tiene por delante el desafío de recuperarlo sin prisas, evitando una nueva recaída que podría tener consecuencias peores.
Mientras tanto, el plantel deberá demostrar que tiene recursos para sobreponerse a la adversidad. La serie ante Vasco da Gama y los partidos de octubre definirán el rumbo de la temporada. La apuesta es que Paredes regrese para el Superclásico, pero en el fútbol nada está garantizado. Solo el tiempo y la evolución de la lesión dirán si el capitán podrá volver a calzarse la camiseta en el momento más importante del año.
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