En horas de la noche del miércoles 26 de agosto de 2026, la ciudad de Rosario fue escenario de un nuevo episodio de violencia armada. Juan José ‘Juancito’ Gómez, de 26 años, exintegrante de la barra brava de Rosario Central que recientemente había sido visto en el sector del paraavalanchas de la tribuna del Club Atlético Newell’s Old Boys, fue asesinado de múltiples disparos en el barrio Itatí. El hecho fue confirmado por fuentes de la Policía provincial y representa un nuevo capítulo en la conflictividad que atraviesa a las facciones que controlan las tribunas de los principales clubes de fútbol de la ciudad.
De acuerdo con el informe preliminar de los investigadores, el ataque ocurrió en la intersección de Garibaldi al 2400. Testimonios recogidos en el lugar indican que un individuo descendió de un vehículo Peugeot 208 de color gris y efectuó al menos cinco disparos contra la víctima, para luego darse a la fuga sin ser identificado. Las fuerzas de seguridad provinciales llegaron al lugar tras el alerta, pero Gómez ya había sido trasladado por sus propios medios al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), donde ingresó con heridas de gravedad y falleció poco después de su arribo. Peritos de la Policía Científica relevaron en el asfalto al menos cinco vainas servidas correspondientes a una pistola de calibre no especificado, las cuales fueron secuestradas para su análisis balístico. Un operativo de rastrillaje realizado por agentes del Comando Radioeléctrico en la zona del ataque concluyó sin resultados positivos, ya que no se logró dar con el paradero del agresor ni del automóvil utilizado.
El historial de Gómez en el ámbito de las barras futbolísticas locales se remonta a su participación en la facción que lideraba Andrés ‘Pillín’ Bracamonte y Raúl ‘Rana’ Attardo, quienes fueron asesinados el 9 de noviembre de 2024 en las inmediaciones del estadio Gigante de Arroyito. Tras el doble crimen, la estructura de poder dentro de la tribuna de Rosario Central fue tomada por el grupo delictivo conocido como ‘Los Menores’. Su líder, Matías Gazzani, permanece prófugo y es considerado el delincuente con la recompensa más alta del país. En este contexto de reconfiguración de liderazgos, y ante la falta de un lugar en la nueva estructura de la hinchada canalla, Gómez apareció en los meses siguientes vinculado a la tribuna del Club Newell’s Old Boys. Fue visto en el sector paraavalanchas junto a Juan Domingo Ramírez, de 51 años, otro simpatizante que había realizado una transición similar entre las hinchadas. Ramírez había sido atacado a balazos el 22 de julio de 2026 frente al Hospital de Niños Víctor J. Vilela, y falleció dos semanas después a causa de las heridas.
El prontuario de Juan José Gómez presentaba antecedentes relevantes. En septiembre de 2025, fue imputado por los delitos de intimidación pública agravada y abuso de armas. Esta causa se originó a raíz de una denuncia presentada por la dueña de una vivienda en el pasaje Larguía al 3400, quien afirmó que su casa había sido atacada a balazos como represalia por supuestas denuncias de corrupción contra autoridades de la fuerza de seguridad. Sin embargo, tras la investigación, el fiscal a cargo del caso determinó que el relato de la denunciante era falso y que buscaba incriminar a diferentes mandos policiales. Por este hecho, Gómez se entregó voluntariamente en las oficinas de la división de Asuntos Internos de la Policía de Santa Fe en septiembre de 2025 y permaneció detenido durante diez meses. Fue liberado en julio de 2026, apenas un mes antes de su asesinato.
Las implicancias de este crimen trascienden el ámbito deportivo. Según información publicada por el medio local La Capital, Gómez habría estado vinculado a una megacausa por fraude en la compra de combustible destinado a la Policía de Rosario. Este expediente investiga una presunta red de corrupción que habría desviado fondos públicos a través de facturación apócrifa y sobreprecios en la adquisición de insumos para el parque automotor policial. La participación de Gómez en este caso no había sido esclarecida hasta el momento de su muerte, aunque su nombre figuraba en las declaraciones de otros imputados. La superposición entre el control de las tribunas y las actividades ilegales vinculadas al narcotráfico y a la corrupción pública es un fenómeno documentado en la ciudad de Rosario desde hace más de dos décadas.
El asesinato de Gómez no es un hecho aislado, sino que se inscribe en una disputa por el control territorial de los espacios de la barra y sus negocios ilegales asociados. La muerte de Bracamonte y Attardo en 2024 dejó un vacío de poder que fue ocupado por ‘Los Menores’, pero esta transición no estuvo exenta de episodios de violencia. La aparición de Gómez en la tribuna de Newell’s Old Boys, un club históricamente rival, sugiere una estrategia de reubicación personal ante la pérdida de influencia en su facción original. Esta situación, combinada con la exposición mediática y judicial derivada de la megacausa por fraude, pudo haber generado las condiciones para el ataque. Las autoridades provinciales, a través del Ministerio Público de la Acusación, no han descartado ninguna hipótesis, incluyendo la posibilidad de un ajuste de cuentas vinculado tanto a la interna de las barras como a la investigación por corrupción policial.
Hasta el momento, no se ha registrado la detención de sospechosos. La causa fue caratulada como homicidio agravado por el uso de arma de fuego y permanece a cargo de la Fiscalía de Homicidios Dolosos de Rosario. Los peritos trabajan en el análisis de las cámaras de seguridad de la zona y en la recolección de testimonios de vecinos del barrio Itatí, que en su mayoría han manifestado temor por posibles represalias. La situación de violencia en las tribunas del fútbol rosarino y su vínculo con organizaciones criminales continúa siendo uno de los principales desafíos para las autoridades provinciales en términos de seguridad pública.
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