Cultura

Julieta Venegas y ‘Norteña’: la frontera de Tijuana como territorio literario y el papel de Buenos Aires en su debut como escritora

Hay una afirmación que la propia Julieta Venegas sostiene con la contundencia de quien ha medido cada palabra: “No habría escrito este libro si no hubiera vivido en Buenos Aires”. La frase condensa un vínculo profundo entre una artista nacida hace 55 años en la ciudad fronteriza de Tijuana y una metrópolis rioplatense que, según sus propias palabras, le otorgó “una relación muy intensa con la literatura”. La cantautora, compositora y ahora también escritora mexicana se encuentra de visita en la Argentina para presentar su flamante debut literario, “Norteña. Memorias del comienzo”, editado localmente por Blatt & Ríos y presentado en la Feria de Editores (FED) y la Biblioteca Nacional.

El libro, publicado originalmente en mayo de 2026, forma parte de un proyecto multidisciplinario que incluye también un disco homónimo. Ambos trabajos, concebidos en paralelo durante tres años de trabajo, comparten una misma raíz: la memoria de Tijuana, esa ciudad situada en el extremo noroeste de México, en el estado de Baja California, que funciona como uno de los confines territoriales más calientes del continente frente a los Estados Unidos.

“Tijuana es esa línea entre dos países tan contrastantes, separados por mucho más que una lengua, que aun teniendo una historia en común no se terminan de caer bien, como a veces pasa con los vecinos”, escribe Venegas en las páginas de su memoria. La frontera, ese límite geográfico que atraviesa toda su obra musical, se convierte ahora también en territorio literario y en espacio de indagación identitaria.

El origen del proyecto se remonta a una experiencia biográfica concreta. Venegas vivió un tiempo en Buenos Aires, y fue precisamente allí donde comenzó a gestarse la idea de escribir sus memorias. “Buenos Aires me dio una relación muy intensa con la literatura. Siempre he tenido una relación muy fuerte con la lectura, pero cuando viví en Buenos Aires tomé muchos talleres de escritura. Acá todo el mundo escribe, todo el mundo siente que tiene algo para decir, y eso me pareció buenísimo”, sostiene la artista. La ciudad argentina funcionó, en ese sentido, como un catalizador creativo que transformó una inquietud latente en un proceso editorial concreto.

El recorrido biográfico de la artista resulta esencial para comprender la densidad de su obra. Nacida en Long Beach, California, el 24 de noviembre de 1970, Julieta Venegas Percevault creció en Tijuana, hija de fotógrafos y la menor de cinco hermanos. Su vínculo con la música comenzó a los ocho años con estudios de piano, y se profundizó con formación en teoría musical, violonchelo y canto en la Escuela de Música del Noroeste, mientras cruzaba la frontera para estudiar en Southwestern College, en San Diego. A los 17 años ingresó en la banda de reggae y ska Chantaje, célula fundacional del grupo Tijuana No!, con el que compuso “Pobre de ti”, una de las canciones más emblemáticas del rock mexicano fronterizo.

La consolidación de su carrera solista llegó en 1996, cuando se trasladó a Ciudad de México con el respaldo de Café Tacvba. Con el sello BMG/Ariola publicó su álbum debut “Aquí” (1997) y posteriormente “Bueninvento” (2000), ambas producciones a cargo de Gustavo Santaolalla. Desde entonces, su discografía incluye títulos como “Sí” (2003), “Limón y sal” (2006), el celebrado “MTV Unplugged” (2008), “Otra cosa” (2010), “Los momentos” (2013), “Algo sucede” (2015), “La enamorada” (2019), “Tu historia” (2022) y ahora “Norteña” (2026). Su trayectoria acumula un Premio Grammy, nueve Grammy Latinos, siete Premios MTV y dos Billboard Music Awards, entre otros galardones.

El disco “Norteña”, lanzado el 14 de mayo de 2026 bajo el sello Altafonte y con la colaboración de artistas como Yahritza y Su Esencia en el tema “La Línea”, explora las raíces musicales del norte de México. No se trata de un disco norteño tradicional, sino de un trabajo filtrado por la memoria, la añoranza y el territorio, según explicó la propia artista durante su participación en el Latin Alternative Music Conference (LAMC) de julio de 2026, donde conversó con la editora adjunta de Rolling Stone, Julyssa López. En esa instancia, Venegas también relató cómo el proyecto comenzó mientras vivía en Buenos Aires, extrañando tanto a México como a su familia, y cómo el proceso creativo la condujo de regreso a su país: “De hecho, me trajo de regreso a México”, afirmó.

El libro, publicado en simultáneo por cinco editoriales independientes de la región —Almadía (México), Blatt & Ríos (Argentina), Laguna Libros (Colombia), La Pollera (Chile) y Las Afueras (España)—, fue definido por Venegas como su trabajo “más largo y riguroso”. La publicación recorre su infancia en Tijuana, su vínculo con la familia de fotógrafos, los primeros amores, la escena musical local y el camino que la llevó a desarrollar una voz propia. La decisión de publicar con sellos independientes responde a una búsqueda consciente: “El proyecto lo hicimos con editoriales que amo. Quería que se mantuviera como algo cercano y personal”, sostuvo la artista en sus redes sociales.

Uno de los ejes más potentes del libro es la dimensión fronteriza de la identidad. Tijuana, que en los medios y en series suele ser retratada desde su contexto migratorio y de violencia, aparece en la pluma de Venegas como un territorio mucho más complejo y matizado. “Quería escribir unas memorias sobre mi relación con la música y sobre mi familia”, dijo en el LAMC, al tiempo que describió la construcción de su propio “mundo en 3D donde podía sentarme a leer, escribir y hacer estas canciones”. La frontera se vuelve así un espacio no solamente geográfico, sino también emocional y creativo, un lugar de pertenencia que la autora reivindica frente a los estereotipos.

En el plano literario, la influencia de Buenos Aires resulta ineludible. La artista reconoce que la escena porteña de talleres de escritura —una tradición cultural consolidada en la ciudad— abrió una puerta que consideraba cerrada: “Acá todo el mundo siente que tiene algo para decir”. Esa percepción, sumada a la distancia que le otorgó el exilio temporal argentino respecto de su tierra, parece haber sido el detonante definitivo para un relato de carácter memorialístico que ya venía gestándose en el cancionero de la artista, muchas de cuyas canciones contienen material autobiográfico.

La presentación argentina del libro incluye dos fechas relevantes. El 8 de agosto se presentará en la Feria de Editores (FED), que en su decimoquinta edición reúne a más de 330 sellos de América Latina y España entre el 6 y el 9 de agosto en el Complejo Art Media de la ciudad de Buenos Aires. El 12 de agosto, en tanto, la autora participará de una presentación en la Biblioteca Nacional. La gira internacional del proyecto, que incluye presentaciones en Estados Unidos con fecha destacada en San Diego el 3 de octubre, confirma la dimensión transnacional de una propuesta que atraviesa géneros, lenguajes y fronteras.

Las implicancias de este doble lanzamiento no se limitan a la esfera artística. En un contexto marcado por políticas migratorias restrictivas y debates sobre la identidad latina en los Estados Unidos, “Norteña” adquiere una dimensión política que la propia artista no rehúye. Al recibir en mayo de 2026 el premio Artistic Excellence Award de Billboard Latin Women in Music en Miami, Venegas dedicó el galardón “a todas las personas que están actualmente separadas de sus seres queridos, ya sea por detenciones o deportaciones, o tal vez están persiguiendo un sueño que las aleja de sus familias”. La frontera, ineludible en su biografía, se proyecta así sobre la experiencia colectiva de millones de migrantes.

Norteña, con su doble naturaleza de disco y libro, se inscribe en una trayectoria de más de tres décadas en la que Julieta Venegas construyó un lenguaje propio. La música norteña de la familia, el piano aprendido casi por accidente, la escena ska de Tijuana y la literatura porteña convergen en un proyecto que no solo mira el pasado sino que lo reorganiza para interpelar el presente. “Empecé a considerarme compositora antes que cantante”, recordó la artista, y esa vocación de nombrar y construir mundos se manifiesta ahora en un soporte nuevo que, lejos de clausurar su etapa musical, la enriquece con otra capa de profundidad. La visita a Buenos Aires, ciudad que jugó un papel decisivo en la génesis del libro, cierra un ciclo simbólico: aquello que comenzó en talleres de escritura porteños regresa ahora en forma de un volumen que, desde la frontera mexicano-estadounidense, dialoga con los lectores argentinos.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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