Cultura

Elena Clément y la poética del reciclaje: cuando las obras anteriores se convierten en materia prima de nuevas creaciones

Hay un gesto que antecede a cada una de las obras que componen ‘Pinturas y Relieves’, la exposición individual de la artista argentina Elena Clément que puede visitarse hasta el 30 de agosto de 2026 en el Paseo de las Artes del Palacio Duhau-Park Hyatt, y ese gesto no es la aplicación de pintura sobre un lienzo virgen, sino el corte, la separación y la reconfiguración de fragmentos extraídos de obras anteriores. La muestra, que celebra además el vigésimo aniversario de este corredor cultural subterráneo que conecta el palacio de 1934 sobre la Avenida Alvear con el edificio contemporáneo de la calle Posadas, reúne 25 piezas creadas entre 2024 y 2026, agrupadas en tres series: Samsara, Historias fragmentadas y Ecos.

La particularidad del proceso creativo de Clément radica en que la mayoría de estas obras provienen de la transformación de pinturas que la propia artista realizó en los últimos diez años. En lugar de considerar cada trabajo como un punto de llegada definitivo, Clément los entiende como etapas provisorias dentro de un ciclo de producción continua. ‘Ninguna obra constituye un punto final. Cada pieza puede transformarse y convertirse en el origen de otra’, señala la artista en diálogo con Clarín. Bajo esa premisa, nada se descarta: los fragmentos cortados, los restos de pintura y las telas intervenidas de obras anteriores son recuperados y reorganizados para dar lugar a configuraciones visuales inéditas.

La exposición se estructura a partir de tres líneas de trabajo diferenciadas por su procedimiento técnico, pero unificadas por la misma lógica de transformación. En la serie Samsara —que da nombre al núcleo conceptual de la muestra—, Clément corta obras anteriores y las reconfigura dotándolas de relieve y volumen: las piezas dejan de ser superficies planas para convertirse en objetos tridimensionales que incorporan pliegues, superposiciones y materialidad textil. En Historias fragmentadas, en cambio, la artista recurre a la sublimación de fragmentos de obras previas sobre un lienzo blanco, generando composiciones donde la imagen original se descompone y reorganiza en un nuevo orden visual. Finalmente, en Ecos, el procedimiento es de superposición por capas: la artista interviene directamente sobre la misma obra, haciendo convivir estratos antiguos y nuevos en una misma superficie, donde las huellas del pasado permanecen visibles.

Nacida en Buenos Aires el 15 de marzo de 1978, Elena Clément desarrolló desde su juventud una formación dual que atravesó simultáneamente las disciplinas artísticas y comunicacionales. Cursó Bellas Artes y Ciencias de la Comunicación Institucional y Publicitaria en la Universidad Católica, y entre 2000 y 2001 residió en París para estudiar Historia del Arte en la Universidad de la Sorbona. A su regreso, trabajó en diseño gráfico y publicidad, y en 2003 fundó junto al publicista Ezequiel Díaz Ortiz el estudio CMYK. Durante años, la producción artística convivió con el trabajo comercial, hasta que Clément tomó la decisión de dedicarse de manera exclusiva a su obra personal. ‘En diseño gráfico, uno tiene que proponer distintas opciones y a veces te piden cambios que yo no haría. Así que de a poquito fui tirándome al arte. Un día dije: ya está. Se cerró un ciclo con el diseño gráfico y seguí con la pintura’, recuerda.

El taller de Clément, ubicado a metros del cruce de Santa Fe y 9 de Julio en la ciudad de Buenos Aires, funciona como un laboratorio de experimentación material. La artista trabaja con acrílicos, óleos, aerosoles, lacas y carbonillas, pero también incorpora lana, plásticos fundidos, espuma de poliuretano y elementos descartables. Incluso utiliza las témperas de sus hijos como parte del proceso. Esta diversidad de soportes se despliega en la galería subterránea del Duhau, un espacio que, por su naturaleza de tránsito —conecta dos edificios de distintas épocas—, establece un paralelismo con el concepto curatorial de la muestra: el pasillo como espacio de transición entre temporalidades.

La decisión de exhibir en el Paseo de las Artes no es casual. Este corredor, que en sus veinte años de existencia ha albergado obras de artistas como Ides Kihlen, Hernán Dompé, Julio Alan Lepez, Antonio Berni y Dolores Casares, funciona como un punto de encuentro entre el público no especializado y la producción artística contemporánea. Con acceso libre las 24 horas del día, la exposición modifica la experiencia de quienes recorren el hotel y convierte el trayecto cotidiano entre el palacio histórico y la torre moderna en una experiencia estética. La propia concibió algunas de sus obras pensando en las dimensiones y la luz de este espacio específico.

Las implicancias de esta propuesta van más allá de lo estrictamente visual. El método de trabajo de Clément interpela directamente la noción de originalidad y permanencia en el arte contemporáneo. Si una obra puede ser cortada, fragmentada y reutilizada para generar otra, la idea de la pieza como objeto único e irrepetible se desdibuja. La artista trabaja con la memoria del material: cada fragmento conserva la huella de la pintura anterior mientras contribuye a la construcción de una nueva identidad visual. En la serie Samsara, por ejemplo, los pliegues y relieves adquieren una escala monumental cuando las piezas son suspendidas o exhibidas en las vitrinas de vidrio del pasillo, modificando la relación del espectador con la superficie pictórica: ya no se contempla solo una imagen, sino que se perciben profundidad, ritmo y volumen.

Desde una perspectiva más amplia, el trabajo de Clément se inscribe dentro de una corriente del arte contemporáneo que problematiza el estatuto del objeto artístico y su ciclo de vida. Artistas como la gallega María José Santiso han trabajado con la recuperación de obras inacabadas y objetos desechados, poniendo en valor lo que el sistema del arte tradicionalmente descarta. Sin embargo, Clément introduce una variable particular: la materia prima de su reciclaje no proviene de desechos externos, sino de su propia producción. Es un circuito cerrado donde la artista es al mismo tiempo creadora y destructora de su obra, en un ciclo que remite al concepto de Samsara que da nombre a la serie principal: nacimiento, transformación, muerte y renacimiento continuo.

La exposición ‘Pinturas y Relieves’ permanecerá abierta al público con entrada gratuita hasta el 30 de agosto de 2026 en el Paseo de las Artes del Palacio Duhau-Park Hyatt, ubicado en Posadas 1350, Ciudad de Buenos Aires. La muestra reúne tres series que, leídas en conjunto, trazan un arco que va desde la deconstrucción de la obra previa hasta su reintegración en nuevas configuraciones. Quién sabe si estas piezas permanecerán tal como se exhiben hoy o si, en el futuro, pasarán a formar parte de nuevas transformaciones. La artista lo deja abierto: ‘Son obras que están en constante transformación y a lo mejor alguna puede llegar a reconfigurarse más adelante. Pero el eje de esta muestra era ese: el de la transformación continua’.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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