Federico Lorenz sabe que la historia también empieza en las bibliotecas personales. Historiador, docente, investigador independiente del Conicet y uno de los mayores especialistas argentinos en la historia de Malvinas y la memoria de la violencia política, lleva décadas reconstruyendo vidas, conflictos y relatos colectivos. Pero mucho antes de convertirse en autor de libros fundamentales sobre el pasado argentino, fue un niño lector que encontró en la literatura una forma de viajar, de imaginar y de aprender a distinguir el bien del mal.
Por eso, si pudiera regalarle un libro a ese chico que alguna vez fue, no dudaría demasiado. «Sandokán, sin duda, de Emilio Salgari. Puede ser que esté medio oxidado, quizás para los cánones actuales, pero creo que sigue teniendo la plena vigencia de una invitación a combatir las injusticias», asegura a Clarín.
Lorenz encuentra en el clásico de aventuras mucho más que un relato de piratas y mares exóticos. «Lo dijo Salgari de alguna manera: combatir a los malvados de ficción puede causar risa, pero es un gran entrenamiento para combatir a los verdaderos monstruos en la vida adulta. Así que se lo recomendaría sin duda a ese niño que fui», sostiene.
La elección no resulta casual. En distintas oportunidades, el historiador ha contado que la literatura fue la puerta de entrada a su vocación. «Entré a la historia porque me gustaba mucho la literatura. Soy un lector voraz desde que aprendí a leer», explicó en una entrevista reciente.
Incluso reconoce un hilo que enlaza aquellas aventuras infantiles con su trabajo actual como investigador e historiador que estudia la historia argentina: «Veo un hilo rojo entre la lucha antiimperialista —que no sabía que se llamaba así— en Sandokán y la huelga de los peones patagónicos de La Patagonia rebelde».
Lorenz es autor de los libros «Uno de los peores sacrificios. Vidas y muertes de Ana María González, la montonera que mató al jefe de la Policía Federal» (2023), «La llamada. Historia de un rumor de la posguerra de Malvinas» (2017), «Las guerras por Malvinas» (2012), «Los zapatos de Carlito. Una historia de los trabajadores navales de Tigre en la década del setenta» (2020), «Elogio de la docencia. Cómo mantener viva la llama» (2019), «Fantasmas de Malvinas. Un libro de viajes» (2008), «Malvinas. Historia, conflicto, perspectivas» (2022), «Algo parecido a la felicidad. Una historia de la lucha de la clase trabajadora argentina 1973-1978» (2013) y «¿De quién es el 24 de marzo? Historia, memoria, política» (2023).
Además, escribió novelas: «Montoneros o la ballena blanca», «Los muertos de nuestras guerras», «Komorebi», «Para un soldado desconocido», «La balada de Jimmy Cross» y «Todas las horas hieren». Y un libro distinto: «Antídotos contra la ansiedad. Una historia del mundo en 108 fechas».
Nacido en Buenos Aires el 25 de noviembre de 1970, Lorenz se formó como profesor en Historia en el IES N.º 1 «Alicia Moreau de Justo» y se licenció en Historia por la Universidad Nacional de Luján. Es doctor en Ciencias Sociales e investigador independiente del Conicet con sede en el Instituto de Historia Argentina y Latinoamericana «Dr. Emilio Ravignani» (UBA). Además, es profesor de Historia en el Colegio Nacional de Buenos Aires y Research Associate del Centre of Latin American Studies de la Universidad de Cambridge. Entre 2000 y 2004 trabajó en la Asociación Civil Memoria Abierta, que recopila testimonios en un archivo audiovisual sobre el terrorismo de Estado. También fue director del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur.
**Sandokán: un clásico que cruza generaciones**
Sandokán, el Tigre de Malasia, es el protagonista de una serie de novelas de aventuras escritas por el italiano Emilio Salgari. La saga, que comenzó a publicarse en 1883, narra las peripecias de un rey de Borneo que, despojado de su trono y con su familia asesinada por los británicos, jura vengarse y se lanza a la piratería en los mares del sudeste asiático. Ambientada a mediados del siglo XIX, la serie combina acción, romance y una crítica implícita al colonialismo europeo.
La trama central de «Los tigres de Mompracem», la primera novela de la serie, presenta a Sandokán en su isla fortaleza, Mompracem, desde donde lidera a sus hombres —malayos y dayakos de Borneo— contra los barcos de la Corona británica. Su principal aliado es el portugués Yáñez de Gomera, un personaje astuto y leal que funciona como contrapunto del impulsivo Tigre. La historia da un giro cuando Yáñez le informa a Sandokán sobre la existencia de Lady Mariana Guillonk, la Perla de Labuán, sobrina del gobernador inglés de la isla de Labuán. Sandokán, fascinado, emprende una expedición para conocerla, desencadenando una serie de acontecimientos que mezclan el romance con la guerra anticolonial.
Salgari, nacido en Verona en 1862 y formado en la Escuela de Náutica, escribió la saga hasta su suicidio en 1911. La serie se compone de once novelas, la última publicada póstumamente en 1913. Aunque el autor nunca visitó realmente los escenarios que describía, su capacidad para construir mundos verosímiles cautivó a millones de lectores en todo el mundo. La serie fue llevada a la televisión en 1976 con el actor indio Kabir Bedi interpretando a Sandokán, y recientemente se anunció una nueva adaptación con el actor turco Can Yaman.
**Literatura como formación de conciencia crítica**
La recomendación de Lorenz adquiere una dimensión particular cuando se la analiza desde la trayectoria del historiador. Su especialización en la guerra de Malvinas y en la violencia política en Argentina no es ajena a esa formación literaria temprana. La capacidad de narrar, de construir empatía con los actores históricos y de comprender las motivaciones detrás de los conflictos armados tiene raíces en la literatura de aventuras que consumió en su infancia.
El propio Lorenz ha señalado que «la literatura tiene algo insuperable: es una proyección al infinito que a la vez es de una intimidad muy profunda». Esta concepción de la lectura como un ejercicio simultáneamente expansivo e íntimo resuena con su forma de abordar la historia: no como una sucesión fría de fechas y datos, sino como una trama de vidas humanas con conflictos, contradicciones y pasiones.
En «Las guerras por Malvinas», Lorenz examina el conflicto del Atlántico Sur no solo desde una perspectiva militar o diplomática, sino también desde las experiencias vividas por los soldados, los veteranos y la sociedad civil. Este enfoque, que prioriza la dimensión humana de la guerra, bebe de una sensibilidad literaria que se cultivó, en parte, en lecturas como Sandokán.
**Implicancias: la vigencia de un clásico en la era digital**
La recomendación de un libro publicado originalmente hace más de 140 años puede parecer anacrónica en una era dominada por pantallas, algoritmos y contenidos fragmentados. Sin embargo, la persistencia de Sandokán en el imaginario colectivo sugiere que las historias de aventuras, con su estructura de héroes y villanos claramente definidos, siguen cumpliendo una función psicológica y social importante.
Diversos estudios sobre literatura infantil y juvenil han señalado que los relatos de aventuras clásicos, como los de Salgari, Julio Verne o Robert Louis Stevenson, ofrecen a los niños un marco narrativo para procesar conceptos como la justicia, el heroísmo, la lealtad y el sacrificio. En un mundo cada vez más complejo y moralmente ambiguo, estas historias proporcionan un ancla simbólica desde la cual los jóvenes lectores pueden comenzar a construir su propio juicio ético.
Lorenz lo formula en términos directos: «Combatir a los malvados de ficción puede causar risa, pero es un gran entrenamiento para combatir a los verdaderos monstruos en la vida adulta». La declaración conecta la experiencia de lectura con la formación de una conciencia crítica que trasciende la ficción.
**Conclusión: el hilo rojo que une la aventura con la historia**
La recomendación de Federico Lorenz trasciende el gesto nostálgico de un adulto recordando sus lecturas infantiles. Constituye, más bien, una declaración de principios sobre el papel formativo de la literatura y su capacidad para modelar la mirada de quienes luego se dedican a comprender el pasado. El «hilo rojo» que Lorenz identifica entre la lucha antiimperialista de Sandokán y la huelga de los peones patagónicos de 1921-1922 no es una analogía forzada: es el reconocimiento de que la literatura de aventuras, en su versión más elemental, siembra preguntas sobre el poder, la justicia y la resistencia que luego la historia —como disciplina— se encarga de complejizar y contextualizar.
Para quienes busquen iniciar a un niño en la lectura y, al mismo tiempo, sembrar en él las semillas de una conciencia crítica, la recomendación de Lorenz ofrece una hoja de ruta clara: empezar por un clásico. Sandokán, el Tigre de Malasia, espera en los estantes de cualquier biblioteca para recordarnos que, a veces, la mejor manera de prepararse para los combates de la vida adulta es dejarse llevar, sin reservas, por una buena historia de aventuras.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
