Un té con stevia humea sobre la mesa ratona y, del otro lado, una de las ilustradoras más influyentes de la lengua española reflexiona sobre el lugar del artista en tiempos de incertidumbre. Marisol Misenta, conocida en el mundo entero como Isol, será la encargada de dejar inaugurada la 34.ª Feria del Libro Infantil de Buenos Aires, el próximo viernes 17 de julio a las 17 horas, en el Centro de Convenciones Buenos Aires (CEC), ubicado en Avenida Figueroa Alcorta 2099. La feria, que abre sus puertas al público desde hoy sábado 11 de julio y se extenderá hasta el 2 de agosto, regresa a su sede histórica tras haberse realizado el año anterior en el Palacio Libertad, y lo hace con una condición que la distingue: el acceso será libre y gratuito durante toda su duración. Organizada por la Fundación El Libro, que preside Christian Rainone, la edición 2026 duplica su espacio de exposición —más de 3.000 metros cuadrados— y reúne a más de 70 stands en un predio que, según los organizadores, busca consolidarse como el epicentro de las vacaciones de invierno para las infancias y sus familias.
«Es fundamental. No podés cobrarle a la gente por ir a mirar», dice Isol sobre la gratuidad del evento. Y agrega: «La feria es una invitación, una salida para personas que quizás nunca entrarían a una librería. Son esos jardincitos que hay que defender». La frase condensa una postura que la ilustradora viene sosteniendo desde hace décadas: la cultura no es un mercado más, sino un espacio de encuentro que debe permanecer al alcance de todos. La decisión de la Fundación El Libro de mantener la entrada sin costo no es menor en un contexto donde los eventos culturales han visto aumentar sus precios de acceso de manera sostenida en la región. Según datos recogidos por la propia organización, durante la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, realizada entre abril y mayo de este 2026, se duplicaron las visitas escolares, una tendencia que la Fundación espera sostener y profundizar en esta edición infantil.
Isol llega a esta apertura con una trayectoria que la coloca entre las figuras capitales de la literatura infantil contemporánea. En 2013, el jurado del Premio Astrid Lindgren Memorial Award (ALMA) —el galardón más importante del mundo en literatura infantil y juvenil, dotado con cinco millones de coronas suecas— la distinguió entre 207 nominados de 67 países. La motivación del jurado fue precisa: «Isol crea libros ilustrados para niños en los que trata a estos de tú a tú. Sus imágenes vibran de energía y de intensas emociones. Con su contenida paleta de colores y soluciones plásticas siempre innovadoras, ensancha las perspectivas tradicionales y amplía los límites del libro ilustrado como medio». La ilustradora había comenzado su carrera a fines de los años noventa, colaborando con autores como Jorge Luján y Graciela Montes, hasta consolidar una obra propia que incluye títulos fundamentales como «La bella Griselda», «Petit, el monstruo», «Tener un patito es útil», «Nocturno» y «Secreto de familia». Sus libros han sido publicados en más de veinte países y traducidos al inglés, francés, italiano y coreano, entre otros idiomas.
Uno de los ejes de la conversación con Isol gira en torno a un fenómeno que atraviesa la vida contemporánea: la irrupción de los algoritmos en la experiencia cotidiana y su impacto en la concentración infantil. «El algoritmo es un temazo —dice— porque usa tus datos para saber quién sos y proponerte siempre más de lo mismo. Podés pasar una hora en redes sociales y terminar con una sensación de vacío absoluto». La afirmación se inscribe en un debate que gana cada vez más espacio en la agenda pública. Estudios recientes, como los recogidos por la Asociación Española de Pediatría y la Asociación Española de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia, advierten sobre asociaciones consistentes entre el uso excesivo de pantallas y el aumento de síntomas depresivos, ansiedad y problemas atencionales en niños y adolescentes. En varios países, incluidos España y Francia, se ha avanzado hacia regulaciones más restrictivas del uso de dispositivos digitales en el ámbito escolar. Isol contrapone a esta dinámica la experiencia del libro físico: «No tiene esa luz eterna de la pantalla, igual a cualquier hora del día. Además, el libro se comparte, se presta, circula. Yo misma descubro que no puedo pensar si no escribo a mano».
La conversación deriva hacia un tema que la ilustradora identifica como central en su obra: la relación con la infancia, entendida no como una etapa a superar sino como un modo de estar en el mundo. «Un nene una vez me dijo: ‘Tus personajes están muy preocupados’. Me encantó que lo viera así —recuerda—. Mis personajes tienen conflictos humanos, dudas, contradicciones. No son modelos de conducta». Isol defiende una literatura que no condesciende con el lector infantil, que no le ofrece respuestas prefabricadas. «Trato al niño como a un par, como a una mente inquieta y juguetona. Los chicos son subversivos por naturaleza», afirma. Esta mirada sobre la infancia como territorio de curiosidad activa conecta con la tradición de la literatura infantil argentina, que ha producido figuras de alcance global como María Elena Walsh, Graciela Montes, Laura Devetach y Gustavo Roldán, y que la propia Isol continúa con una sensibilidad propia del siglo XXI. «Argentina tiene una potencia cultural enorme. Nuestros autores de literatura infantil son reconocidos en todo el mundo. Eso se construyó durante décadas y no hay que tirarlo al tacho», sostiene.
Isol recupera también una frase del músico Indio Solari, fallecido el pasado 5 de junio de 2026 a los 77 años: «Los artistas son la piel sensible del pueblo». La cita no es casual en un contexto donde la cultura argentina atraviesa un momento de reconfiguración profunda. «Algunos dirán: ¿para qué quiero una piel sensible? Y por eso prefieren ponerse una coraza para no sufrir —reflexiona—. Entonces tenemos que preguntarnos qué estamos aportando y qué mundo queremos». La Feria del Libro Infantil se presenta, en este sentido, como un acto cívico. «Ir a una marcha o ir a la feria son actos cívicos que nos energizan y nos hacen sentir que no estamos solos», dice.
La 34.ª edición de la Feria del Libro Infantil contará con una programación que incluye visitas escolares durante la primera semana —del lunes 13 al viernes 17 de julio, de 9 a 17 horas— y actividades abiertas al público general desde el sábado 18 de julio hasta el 2 de agosto, todos los días de 14 a 20 horas. Entre los eventos destacados se encuentran el Encuentro de Profesionales del Libro Infantil (miércoles 22 de julio), las 34.ª Jornadas para Docentes y Mediadores de Lectura (jueves 23 y viernes 24 de julio) y la entrega de los Premios Pregonero, que reconocen lo mejor de la literatura infantil del año, programada para el viernes 31 de julio. Organizada por la Fundación El Libro, la feria convoca a editores, libreros, docentes, mediadores y familias en un espacio que busca ser, ante todo, una invitación a la lectura compartida. Con la presencia de Isol como figura inaugural, la cita de este año adquiere una dimensión particular: no se trata solo de abrir una feria, sino de reafirmar que la literatura infantil sigue siendo un territorio de resistencia, pregunta y encuentro.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
