Cultura

Feria del Libro Infantil 2026: cinco claves para aprovechar la edición que marca el regreso a la sede histórica con entrada gratuita y casi 300 actividades

La Feria del Libro Infantil de Buenos Aires afronta su 34.ª edición con un movimiento que trasciende lo logístico: el regreso a su sede original. Después de varias ediciones desarrolladas en el Palacio Libertad (ex CCK), la organización decidió volver al predio de avenidas Figueroa Alcorta y Pueyrredón, el mismo espacio que albergó sus comienzos y que hoy funciona como Centro de Convenciones Buenos Aires (CEC). El cambio no es menor: implica duplicar la superficie disponible respecto de ediciones anteriores y recuperar un punto de encuentro que, para miles de familias porteñas, representa el origen de una tradición cultural que lleva más de tres décadas.

La muestra, organizada por la Fundación El Libro, abrirá sus puertas el sábado 11 de julio y se extenderá hasta el domingo 2 de agosto, coincidiendo con el receso invernal en la Ciudad de Buenos Aires. Durante los 23 días de actividad, se desplegarán más de 70 stands editoriales sobre una superficie de 3.000 metros cuadrados, con dos plazas culturales que funcionarán como escenarios permanentes para espectáculos, talleres, narraciones y propuestas participativas. La entrada será libre y gratuita durante toda la duración del evento, un dato que adquiere particular relevancia en un contexto inflacionario donde el acceso a bienes y servicios culturales se ha visto progresivamente restringido para amplios sectores de la población.

El primer dato clave para el visitante es entender la nueva segmentación horaria. Los fines de semana, la feria abrirá de 14 a 20 horas, mientras que de lunes a viernes el horario será de 9 a 17 horas. Durante la primera semana, específicamente del lunes 13 al viernes 17 de julio, las instituciones educativas tendrán jornadas exclusivas con recorridos organizados que requieren inscripción previa obligatoria a través del sitio oficial. Esta ventana escolar busca captar a los alumnos antes del inicio formal del receso invernal, garantizando que las visitas pedagógicas no compitan con la asistencia masiva del público general.

La programación constituye el segundo pilar de la edición. Se han confirmado casi 300 actividades que abarcan desde narraciones participativas para las primeras infancias hasta espectáculos teatrales y musicales para adolescentes y adultos acompañantes. Las dos plazas culturales funcionarán como el corazón dinámico de la muestra, con propuestas que se renovarán permanentemente a lo largo de la jornada. El sábado 11, día de apertura, ofrecerá narraciones con Mariana Spalj a las 14.30, el espectáculo teatral «¿Quién tiene la llave?» de Any González, y un show de experimentos científicos del Grupo Melquíades diseñado para estimular la curiosidad a través del juego. El domingo 12 la agenda virará hacia juegos y literatura, con un concurso de reconocimiento de banderas del mundo organizado por Luminias y narraciones a cargo de Juan José Decuzzi, convocado por Editorial Del Naranjo.

El tercer punto central de esta edición es la presencia de Isol como figura inaugural. Marisol Misenta, conocida artísticamente como Isol, pronunciará el discurso de apertura el viernes 17 de julio a las 17 horas. La ilustradora y escritora argentina, nacida en Buenos Aires en 1972, aceptó la invitación después de haberla declinado en oportunidades anteriores, lo que convierte su participación en un hito para la feria. Isol construyó una trayectoria que atraviesa tres décadas: desde su primer libro «Vida de perros» (1997), que obtuvo una Mención de Honor en el concurso «A la Orilla del Viento» del Fondo de Cultura Económica de México, hasta la consagración internacional con el Premio Astrid Lindgren Memorial (ALMA) en 2013, el reconocimiento más importante del mundo en literatura infantil y juvenil, otorgado por el Consejo Nacional de Cultura de Suecia.

Su obra, traducida a 17 idiomas con 25 títulos publicados, se caracteriza por un trazo que combina una sensibilidad casi infantil con una ironía punzante. El jurado del ALMA definió su trabajo como «libros con imágenes desde las perspectivas de los niños, que vibran con energía y emociones explosivas». Títulos como «Petit, el monstruo», «Nocturno. Recetario de sueños», «Imposible» y «La costura» consolidaron su reputación como una autora que desdibuja los límites entre la literatura infantil y el arte conceptual. Además de su faceta literaria, Isol desarrolló una carrera musical junto a su hermano Federico en el dúo SIMA, y trabajó como ilustradora para medios como Clarín, La Nación, The New York Times Book Review y la revista Barcelona.

El cuarto aspecto a considerar es la agenda profesional y educativa que acompaña a la muestra. El miércoles 22 de julio se realizará el Encuentro de Profesionales del Libro Infantil, un espacio de intercambio destinado al sector editorial y cultural. Los días jueves 23 y viernes 24 de julio se desarrollarán las 34.ª Jornadas para Docentes y Mediadores de Lectura, instancias de formación que buscan fortalecer los vínculos entre la escuela y la literatura infantil. El viernes 31 de julio, como cierre de la agenda institucional, se entregarán los Premios Pregonero, un reconocimiento que se otorga desde 1990 a difusores de literatura infantil y juvenil argentina en categorías que abarcan desde instituciones y bibliotecas hasta narradores, teatristas y comunicadores.

El quinto dato distintivo de esta edición es la creación de las mascotas oficiales: Lolo, Lina y Lili, diseñadas por el ilustrador Nehuén Costa, ganador de un concurso abierto. Los personajes están inspirados en la fauna autóctona y la geografía argentina, y funcionan como un recurso de identificación visual para los asistentes más pequeños. La decisión de institucionalizar una mascota oficial, que no estaba presente en ediciones anteriores, marca una estrategia de posicionamiento que busca generar arraigo emocional y continuidad entre ediciones sucesivas.

Las implicancias de esta edición deben analizarse a la luz del contexto que atraviesa la industria editorial argentina. Según datos de la Cámara Argentina del Libro (CAL), el sector enfrenta una paradoja: mientras crece la cantidad de títulos publicados, se registra una caída marcada en la cantidad de ejemplares impresos. La contracción se explica principalmente por el cese de grandes compras institucionales y programas de edición educativa estatal, sumado a los incrementos en el costo del papel —que según la CAL representa el 54% del costo de producción de un libro— y las dificultades para la importación de insumos en un contexto macroeconómico restrictivo.

En ese escenario, la Feria del Libro Infantil cumple una función que excede lo meramente comercial. Funciona como un estabilizador del circuito editorial infantil, permitiendo que las editoriales —especialmente las pequeñas y medianas— tengan un punto de contacto directo con el público final en un momento del año donde el consumo cultural suele concentrarse en plataformas digitales y pantallas. La gratuidad de la entrada, en particular, elimina una barrera de acceso que en otros eventos culturales de la Ciudad de Buenos Aires puede resultar prohibitiva para familias con varios hijos.

Otro aspecto que merece atención es el regreso al CEC como sede. El edificio, construido originalmente en 1970 sobre los terrenos que ocupó la Exposición del Sesquicentenario en 1960, tiene una superficie total de 20.000 metros cuadrados con capacidad para 5.300 personas. Su ubicación en el barrio de Recoleta, sobre el corredor de avenida Figueroa Alcorta, lo convierte en un punto estratégico por su conectividad con las líneas de subte D y H, múltiples líneas de colectivos y accesos desde la autopista. La decisión de regresar a este predio, abandonado por la feria durante varias ediciones, sugiere una apuesta por recuperar la memoria espacial del evento y anclar la feria a un lugar físicamente identificable dentro del mapa cultural de la ciudad.

La programación general, con casi 300 actividades distribuidas en más de tres semanas, posiciona a la Feria del Libro Infantil como el encuentro cultural más importante de las vacaciones de invierno en Buenos Aires. La combinación de stands editoriales, talleres participativos, espectáculos en vivo y espacios de formación docente configura un ecosistema que aborda la lectura desde múltiples dimensiones: la compra, la escucha, la creación y la reflexión pedagógica. Para las familias que asistan, la recomendación operativa es revisar la programación oficial con antelación, priorizar los horarios de menor afluencia —que suelen darse durante la semana en la franja de la mañana— y considerar que la primera semana, hasta el 17 de julio, está fuertemente orientada a visitas escolares, lo que puede generar una dinámica diferente en los espacios comunes.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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