Cultura

Claudina Kutnowski y la inteligencia laboral: Rediseñar el trabajo cuando el mundo cambia más rápido que las carreras

La idea de que el malestar laboral es un problema estrictamente individual y que debe resolverse en silencio es una de las creencias más extendidas y menos cuestionadas del mundo del trabajo contemporáneo. Lo sostiene la psicóloga Claudina Kutnowski, especialista en transiciones laborales, quien acaba de publicar «Inteligencia laboral: cómo rediseñar tu trabajo en un mundo cambiante» (Paidós, 2026, 216 páginas). El libro no es un manual de consejos rápidos para encontrar empleo, sino una herramienta de indagación profunda sobre el vínculo entre la subjetividad, la identidad y el trabajo en un contexto de transformación estructural.

Kutnowski trabaja hace más de 15 años acompañando a personas que atraviesan situaciones complejas: cambiar de profesión, modificar un puesto laboral, separarse de un socio, dejar una empresa familiar, empezar a trabajar en otro país, construir proyectos económicamente sustentables o conciliar maternidad con carrera. «No son solo movimientos laborales: son procesos de crecimiento emocional», define. Desde su consultora Glimar, fundada mucho antes de que el concepto de «transición laboral» tuviera circulación masiva, ha ayudado a cientos de personas que estaban en medio de una crisis vital y que finalmente encontraron la trayectoria laboral que buscaban.

El origen del libro se remonta a la pandemia, aunque su gestación fue más larga. Kutnowski relata que cuando empezó a dedicarse a las transiciones laborales hace más de 15 años, «no existía alguien que se dedicara formalmente a esto». Hizo un trabajo de hormiga: escribía a periodistas para contar lo que hacía, participaba en columnas de radio y programas de televisión, y mantuvo durante años un blog donde narraba historias de personas que habían realizado transiciones. «Observaba que la gente cree que el malestar laboral es un problema propio y que no le pasa a nadie más. Me puse muy militante con eso», explica. Poco antes de la pandemia, acumuló una cantidad descomunal de material escrito y pensó en hacer un libro, pero la demanda laboral se disparó: «Todo el mundo se tuvo que reinventar en tres segundos y, como yo ya venía trabajando el tema, tuve una demanda enorme. El libro quedó postergado».

El contexto en el que finalmente aparece «Inteligencia laboral» no es casual. El mercado laboral global atraviesa una reconfiguración que diversos informes califican como estructural. Según datos difundidos por consultoras internacionales, la adopción masiva de inteligencia artificial ha elevado el listón de la productividad mínima exigible. Empresas como Microsoft, Amazon y Meta han realizado recortes de personal que suman decenas de miles de puestos, redirigiendo presupuestos hacia infraestructura tecnológica. Esto no implica necesariamente una crisis recesiva, sino una reasignación de recursos que deja fuera a perfiles que hasta hace poco eran considerados estables. Al mismo tiempo, la rampa de acceso al mercado laboral para recién graduados se ha vuelto más estrecha, mientras que los despidos masivos y la automatización acelerada conviven con una creciente fragilidad en los vínculos laborales. En este escenario, la «crisis laboral» ya no remite exclusivamente a la falta de trabajo, sino también al hartazgo de las tareas diarias, a las ganas de un cambio de rumbo y a la necesidad de barajar y dar de nuevo.

Kutnowski propone algo que ella misma define como «subvertir la lógica más extendida»: colocar el deseo en primer plano, así como la subjetividad, la individualidad y la identidad de cada persona, como brújula de un cambio laboral. Esto supone confrontar directamente la asimetría del mercado, que históricamente ha impuesto aceptar lo disponible y ubicarse donde haya lugar. «Apostar por esta inversión de sentido es confrontar la manera clásica de entender el vínculo con el trabajo. Y al mismo tiempo, es el lío profesional más hermoso con el que me toca trabajar: acompañar a alguien a recuperar su propio centro en un territorio que históricamente lo ha desplazado», escribe en el libro.

La propuesta no es meramente filosófica. A lo largo de sus 216 páginas, «Inteligencia laboral» ofrece ejercicios, preguntas y herramientas orientadas a identificar recursos personales, reorganizar trayectorias y construir nuevas alternativas profesionales. La metodología incluye preguntas vinculadas con la historia personal, los aprendizajes adquiridos fuera del ámbito formal y las capacidades desarrolladas a lo largo de la vida. El objetivo, según explica la autora, es ayudar a las personas a detectar potencialidades que muchas veces no consideran parte de su recorrido laboral.

Un aspecto distintivo del enfoque de Kutnowski es que aborda la dimensión emocional sin desconectarla de la dimensión práctica. Tal como ella misma lo plantea en entrevistas recientes, su trabajo «pendula entre la pura emoción y la pura acción». Esta doble entrada le permite atender tanto la angustia de quien llega a la consulta como los costos, las planillas y las decisiones económicas que toda transición implica. No se trata solo de «encontrar la vocación», sino de construir un proyecto que sea simultáneamente viable en términos financieros y sostenible en términos emocionales.

Las implicancias de esta mirada se extienden más allá del ámbito individual. En un contexto donde la salud mental vinculada al trabajo muestra indicadores preocupantes en diversos países —aumento de licencias por estrés, depresión y ansiedad, y una creciente dificultad para conciliar la vida personal con la laboral—, la pregunta por la identidad laboral deja de ser una cuestión accesoria. Kutnowski sostiene que la identidad laboral «aparece cuando aprendemos a escucharnos», y que ese aprendizaje implica desandar capas de mandatos sociales, expectativas familiares y lógicas de mercado que han moldeado la relación con el trabajo desde mucho antes de ingresar al mercado formal.

En sus presentaciones, la autora ha comparado el impacto de la inteligencia artificial sobre el mundo laboral con el de la Revolución Industrial, por su capacidad de redefinir oficios y vínculos sociales de manera permanente. Sin embargo, mantiene una perspectiva que algunos medios han calificado como «optimista», no porque niegue las dificultades, sino porque confía en la capacidad humana para resolver las problemáticas de un entorno en evolución. «El mejor caso de éxito, con final feliz, es el mío propio: dejé de trabajar en una corporación y armé una consultora. Logré manejarme mis tiempos, involucrarme con personas que quiero, estudiar lo que me gusta», ha dicho en entrevistas.

El libro fue publicado por Paidós en mayo de 2026, en un año donde las discusiones sobre el futuro del trabajo ya no son especulativas, sino que se traducen en decisiones concretas de contratación, despido y reconversión. La obra se inscribe en una tradición de pensamiento que entiende el trabajo no solo como una fuente de ingresos, sino como un pilar de la salud psíquica. «La salud psíquica se sostiene en dos columnas: el amor y el trabajo», escribe Gabriel Rolón en el prólogo del libro, citando una frase que resuena con fuerza en un momento donde ambas columnas parecen tambalearse para amplios sectores de la población.

En definitiva, «Inteligencia laboral» no promete recetas mágicas ni soluciones rápidas. Propone, en cambio, un método de indagación que parte de una premisa tan simple como disruptiva: antes de decidir hacia dónde ir, es necesario escuchar qué está diciendo el malestar. Y en esa escucha, sostiene Kutnowski, se juega la posibilidad de construir una trayectoria laboral que no sea solo un medio de subsistencia, sino una expresión de la identidad personal.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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