Tendencias

Baño de abejas: la técnica que explica por qué un apicultor boliviano no fue picado durante una entrevista en vivo

El 30 de octubre de 2026, la televisión boliviana registró una escena que desafió la intuición de miles de espectadores. Un apicultor identificado como Eusebio Pinto, oriundo de la comunidad Pilipilcito del distrito de Thíumayu, apareció en pantalla con el rostro y el cuello cubiertos por cientos de abejas mientras respondía preguntas en vivo para el canal Red Uno. La entrevista, que se prolongó por más de dos minutos, ocurrió en el marco del Primer Congreso Internacional de Veterinaria y Zootecnia Sostenible, celebrado en la Facultad Integral Defensores del Chaco, en el municipio de Villa Vaca Guzmán, departamento de Chuquisaca, Bolivia.

El evento reunió a expertos, productores locales, ganaderos y apicultores con el objetivo de transferir conocimientos técnicos y científicos sobre prácticas sostenibles. En paralelo al congreso, se desarrolló una feria dedicada a la comercialización de la miel en la región del Chaco. Fue allí donde Pinto realizó una demostración de apicultura mediante una técnica conocida como ‘baño de abejas’, que consiste en permitir que los insectos se posen sobre el cuerpo sin que el humano adopte una actitud defensiva.

La pregunta obligada del notero fue directa: ‘¿No le pican?’. La respuesta del apicultor combinó naturalidad y pedagogía: ‘Por supuesto que no. Bueno… alguno que otro cuando se apega sí, pero lo apartamos. Es normal’. Pinto añadió que la picadura de abeja no debe interpretarse como un veneno mortal, sino como un remedio más para el ser humano, y destacó los beneficios nutricionales de los derivados de la colmena, como la miel, el propóleo y el polen.

Para comprender cómo es posible que una persona permanezca cubierta de abejas sin sufrir un ataque masivo, es necesario desglosar el comportamiento de estos insectos desde su biología social. Las abejas melíferas (Apis mellifera) son organismos eusociales, es decir, viven en colonias altamente organizadas donde la defensa del nido es una prioridad. Sin embargo, esa agresividad no es una constante, sino una respuesta condicionada por el contexto.

La explicación científica principal se centra en las feromonas de la abeja reina. En muchas exhibiciones de baño de abejas, el apicultor coloca una reina enjaulada sobre su cuerpo. La reina libera feromonas que atraen a las obreras, las cuales se agrupan a su alrededor y forman una especie de traje viviente. Este comportamiento no es un ataque, sino una respuesta de agregación guiada por señales químicas.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando las abejas no tienen una colmena que defender? En los enjambres que abandonan un nido para buscar un nuevo hogar, las abejas suelen ser menos agresivas porque todavía no tienen reservas de miel ni crías que proteger. Esta condición de tránsito reduce la probabilidad de que interpretan al humano como una amenaza. Además, algunos apicultores alimentan a las abejas antes del espectáculo, y los enjambres que parten de una colmena llevan miel almacenada en su buche, lo que contribuye a que permanezcan relativamente tranquilos.

El factor conductual del humano también es determinante. La persona debe permanecer tranquila, evitar movimientos bruscos y no aplastar a los insectos. Cuando una abeja percibe peligro o pica, libera feromonas de alarma que aumentan la probabilidad de que otras también ataquen. Es un mecanismo de retroalimentación positiva: una picadura puede desencadenar una respuesta colectiva. Por eso, el control emocional y la ausencia de gestos bruscos son parte de la técnica.

¿Significa esto que las abejas nunca pican? No. Incluso los especialistas reconocen que existe un riesgo residual. Pinto lo admitió al mencionar que ‘alguno que otro’ se apega y debe ser apartado. La picadura de abeja puede ser peligrosa para personas alérgicas, y por eso las demostraciones de este tipo requieren protocolos de seguridad y conocimiento previo del comportamiento de la colmena.

El contexto del congreso en Chuquisaca aporta una dimensión adicional. La apicultura en Bolivia, especialmente en regiones como el Chaco, es una actividad económica relevante para miles de familias. La miel, el propóleo y el polen no solo son productos de consumo, sino también fuentes de ingreso para comunidades rurales. La transferencia técnica que se promueve en estos encuentros busca mejorar la productividad y la sostenibilidad del sector.

Eusebio Pinto, al realizar su demostración, no solo captó la atención mediática, sino que también transmitió un mensaje sobre la importancia de proteger a las abejas y preservar el medio ambiente. La polinización que realizan estos insectos es fundamental para la agricultura: se estima que cerca de un tercio de los cultivos alimentarios dependen de polinizadores. Sin abejas, la producción de frutas, hortalizas y semillas se vería seriamente comprometida.

Las imágenes de la entrevista se viralizaron rápidamente en redes sociales, lo que generó un debate sobre los límites entre la divulgación científica y el espectáculo. Algunos espectadores expresaron asombro; otros, preocupación por el bienestar animal. Sin embargo, el propio Pinto explicó que su objetivo era concientizar sobre la protección de las abejas. En entrevistas posteriores a otros medios, insistió en la necesidad de perder el miedo y comprender la dinámica de la colmena.

Para entender la magnitud del fenómeno, conviene preguntarse: ¿qué hace que un enjambre se vuelva dócil? La respuesta está en la combinación de factores químicos, etológicos y contextuales. La presencia de la reina, la ausencia de crías, la saciedad de alimento y la calma del apicultor configuran un escenario donde las abejas no perciben una amenaza. No se trata de un truco de magia, sino de la lectura precisa de las señales que los insectos emiten.

La técnica del baño de abejas no es nueva. Se ha documentado en ferias apícolas de diversos países como una forma de exhibición y educación. En algunos casos, se utiliza para demostrar la mansedumbre de ciertas razas de abejas o para promover el consumo de miel. Pero también ha sido objeto de críticas por parte de quienes consideran que puede estresar a los insectos o poner en riesgo a personas no capacitadas que intenten replicarla.

En el caso de Pinto, la demostración se realizó en un entorno controlado, con conocimiento de causa y con la supervisión de otros apicultores presentes en el congreso. La entrevista de más de dos minutos permitió mostrar que, bajo condiciones específicas, la convivencia con las abejas puede ser pacífica. Pero el propio apicultor se encargó de aclarar que no se trata de una práctica exenta de riesgos.

Las implicancias de este episodio trascienden la anécdota viral. Por un lado, evidencia el interés del público por comprender el mundo natural y desmitificar temores. Por otro, plantea la necesidad de que los medios de comunicación aborden estos temas con rigor, evitando caer en el sensacionalismo. La apicultura sostenible es una actividad que requiere formación técnica y respeto por los ciclos biológicos de las abejas.

En términos económicos, la apicultura en Bolivia enfrenta desafíos como el cambio climático, la pérdida de hábitat y el uso de pesticidas. Eventos como el Congreso Internacional de Veterinaria y Zootecnia Sostenible buscan generar espacios de diálogo entre científicos, productores y comunidades. La presencia de un apicultor como Eusebio Pinto, dispuesto a mostrar su oficio en televisión, contribuye a visibilizar una actividad muchas veces invisibilizada.

La pregunta del notero, ‘¿No le pican?’, resume la curiosidad de una audiencia urbana desconectada de las realidades rurales. La respuesta del apicultor, con su mezcla de tranquilidad y explicación técnica, ofrece una lección de comunicación educativa. No se trató de un acto temerario, sino de una demostración de conocimiento empírico acumulado durante años de trabajo con colmenas.

En síntesis, el baño de abejas que captó la atención de la televisión boliviana es un fenómeno que combina biología, química y manejo apícola. Las feromonas de la reina, la ausencia de un nido que defender, la calma del humano y la comprensión de las señales de alarma son los elementos que explican por qué las abejas no atacan en masa. No obstante, la técnica no está exenta de riesgos y requiere preparación. El episodio de Eusebio Pinto en Villa Vaca Guzmán deja una enseñanza: la convivencia con la naturaleza es posible cuando se comprende su lógica, y la divulgación científica puede encontrar en hechos como este una oportunidad para educar.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *