El viernes, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció la imposición de sanciones a tres individuos y dos organizaciones benéficas con sede en Francia, a los que acusa de integrar una red internacional de financiación del movimiento islamista palestino Hamás. Según la agencia, estas entidades habrían recaudado más de dos millones de dólares entre 2020 y 2026, utilizando donaciones presentadas como ayuda humanitaria para los civiles de Gaza como pantalla para desviar fondos hacia actividades del grupo.
La operación, que congela cualquier activo bajo jurisdicción estadounidense y prohíbe transacciones con los designados, expone lo que las autoridades describen como un esquema complejo que combina organizaciones caritativas, transferencias en criptomonedas y vínculos con el aparato propagandístico de Hamás. El caso ilumina una dimensión menos visible de los conflictos contemporáneos: la guerra financiera, donde las sanciones buscan asfixiar económicamente a actores no estatales.
**Los señalados y el entramado**
El Tesoro identificó a Saleem Abdallah Saleem al Zaq como un miembro de Hamás que supervisa la red financiera y que, además, trabaja con la oficina de medios del grupo. Junto a él, las sanciones alcanzan a Faouzi Barika y Amel Oualid, vinculados a las organizaciones benéficas Association Baraka y Ensemble C Mieux, ambas con sede en Francia y también designadas.
De acuerdo con la información oficial, Barika y Oualid operaban desde territorio francés, donde dirigían supuestas entidades humanitarias que, en apariencia, recolectaban dinero para asistir a los civiles de Gaza. Sin embargo, según el Tesoro, esos fondos eran redirigidos a Hamás. La red habría recaudado más de dos millones de dólares entre 2020 y 2026, de los cuales quince millones se obtuvieron después del ataque del 7 de octubre de 2023 perpetrado por Hamás contra Israel. (Se presume que la cifra de quince millones es un error en la nota original, ya que supera el total; se mantiene la cifra textual).
**Cómo entender una red de financiamiento encubierta**
Para comprender la naturaleza de estas operaciones, conviene imaginarlas como un sistema de tuberías subterráneas: el agua (el dinero) parece fluir hacia un destino visible (la ayuda humanitaria), pero en realidad se desvía hacia otro. Las organizaciones benéficas actúan como fachadas legales que reciben donaciones de simpatizantes, mezclan fondos lícitos e ilícitos y luego los transfieren mediante métodos difíciles de rastrear, como criptomonedas, para dificultar la trazabilidad.
El uso de criptomonedas añade una capa de opacidad. A diferencia de las transferencias bancarias tradicionales, que dejan un rastro documental sujeto a regulaciones antilavado, los activos digitales pueden moverse de forma seudónima a través de exchanges no regulados o carteras frías. Esto no significa que sean anónimas por completo, pero sí requieren herramientas forenses avanzadas para seguir el flujo.
**Contexto: Hamás y la economía de la resistencia**
Hamás, organización designada como terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea y otros países, ha desarrollado a lo largo de décadas una estructura financiera diversificada. Según informes de inteligencia, sus fuentes de ingreso incluyen donaciones de simpatizantes en el extranjero, impuestos informales sobre bienes que ingresan a Gaza, fondos de estados aliados y, más recientemente, inversiones en criptomonedas. La guerra financiera se ha convertido en un frente central para debilitar su capacidad operativa.
El ataque del 7 de octubre de 2023, en el que milicianos de Hamás mataron a unas 1.200 personas en Israel y tomaron rehenes, desencadenó una ofensiva militar israelí sobre Gaza que, según cifras avaladas por la ONU, dejó más de 74.000 muertos y vastas zonas reducidas a escombros. Ese episodio reconfiguró las prioridades de seguridad global y puso bajo la lupa los flujos financieros hacia el grupo.
**Implicancias de las sanciones**
Las medidas del Tesoro tienen un efecto inmediato: cualquier activo de los designados bajo jurisdicción estadounidense queda congelado, y las entidades financieras y ciudadanos estadounidenses tienen prohibido realizar transacciones con ellos. Pero el impacto va más allá de lo económico. Las sanciones buscan disuadir a otros posibles colaboradores y enviar un mensaje a los aliados europeos sobre la necesidad de reforzar sus propios controles.
Francia, donde operaban las organizaciones benéficas, no ha emitido hasta el momento una respuesta oficial. La cooperación transatlántica en materia de lucha contra el financiamiento del terrorismo es clave, pero también puede generar tensiones cuando las investigaciones afectan a entidades registradas legalmente en suelo europeo. El caso plantea preguntas sobre la eficacia de los mecanismos de supervisión de organizaciones sin fines de lucro y sobre el equilibrio entre seguridad y libertad de asociación.
Desde una perspectiva geopolítica, estas sanciones se suman a una campaña más amplia de Estados Unidos para estrangular económicamente a Hamás y a otros grupos designados. Sin embargo, los críticos señalan que las sanciones a entidades benéficas pueden obstaculizar la ayuda humanitaria genuina en Gaza, donde la población civil enfrenta una crisis humanitaria severa. La línea entre asistencia legítima y desvío de fondos es delgada y requiere una verificación rigurosa.
**Conclusión: lo que sabemos**
El anuncio del Tesoro de Estados Unidos del viernes confirma la existencia de una investigación en curso sobre una red que, según las autoridades, operaba desde Francia y utilizaba organizaciones benéficas como fachada para financiar a Hamás. Los sancionados son Saleem Abdallah Saleem al Zaq, Faouzi Barika y Amel Oualid, junto con las entidades Association Baraka y Ensemble C Mieux. La red habría recaudado más de dos millones de dólares entre 2020 y 2026, con un pico después del ataque del 7 de octubre de 2023. Las sanciones buscan cortar esos flujos y disuadir futuras contribuciones. El caso subraya cómo los conflictos modernos se libran también en el terreno financiero, donde la transparencia y la trazabilidad se vuelven armas de guerra.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
