El Malba celebra 25 años y lo hace con una reconfiguración integral. Eduardo Costantini, su fundador, anunció una serie de transformaciones que impactarán el futuro del museo y del arte latinoamericano. La gala, realizada en una carpa sobre la Plaza Perú, reunió a casi 600 personalidades del mundo cultural, empresarial y filantrópico. Allí, el empresario confirmó la ampliación del edificio, una donación multimillonaria de obras y un cambio profundo en la gobernanza de la institución.
El acto no fue solo conmemorativo. Fue el punto de partida de una nueva etapa. Costantini definió la noche como «una noche de emociones» y, ante un auditorio expectante, delineó los ejes de lo que llamó «el Malba del futuro».
El primer anuncio: la ampliación del museo. Gracias a la cesión del terreno por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, firmada esa misma mañana, el Malba construirá nuevas salas sobre la Plaza Perú. El proyecto fue seleccionado mediante un concurso privado y estará a cargo del Estudio Frida Escobedo, con sede en Nueva York y México. La arquitecta mexicana estuvo presente y explicó los alcances de la intervención.
«El proyecto busca transformar el museo en su conjunto, creando nuevas relaciones entre los programas que volvieron a Malba lo que es hoy», afirmó Escobedo. Las imágenes preliminares se exhibieron en dos inmensas video walls que flanqueaban el espacio de la celebración.
La ampliación, cuya inauguración está prevista para fines de 2029 o comienzos de 2030, sumará nuevas salas de exposiciones temporales, un nuevo auditorio, espacios multiusos, una plaza-patio exterior, talleres, espacios de guardado y oficinas. El estudio de Escobedo tiene una trayectoria internacional destacada: actualmente lidera la renovación integral del Centre Pompidou, el Ala de Arte Moderno y Contemporáneo del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (MET) y el nuevo complejo para la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar.
El segundo anuncio: la transformación del board directivo. Costantini explicó que desde el año pasado se trabaja en el cambio de estatutos para pasar a un board donde la familia seguirá siendo miembro hasta 2010, pero en minoría, con menos representantes, y se sumarán seis miembros nuevos, entre los que no habrá familiares. «Esto busca despersonalizar al Malba y crear una sostenibilidad de largo plazo», sostuvo. Además, confirmó la creación del Malba Art Trust, un fondo por el cual el museo recibirá 50 millones de dólares de su herencia.
El tercer anuncio, quizás el más impactante para el patrimonio artístico: la donación de la Colección Daros. Se trata de 1.232 obras de 117 artistas de la región, adquiridas por Costantini en enero de 2026. A esto se suman otras 17 obras modernas latinoamericanas incorporadas en los últimos años, valuadas en millones de dólares, que pasarán a ser patrimonio de la Fundación Malba. Entre ellas se destacan «Diego y yo» (1949) de Frida Kahlo, exhibida en un lugar central de la exposición Viva Frida, y «Baile en Tehuantepec» (1928) de Diego Rivera, considerada una de las pinturas de caballete más importantes del artista.
La Colección Daros es una de las colecciones privadas de arte latinoamericano más relevantes del mundo. Reúne obras de artistas de Argentina, Brasil, México, Colombia, Chile, Venezuela, Cuba y otros países. Su incorporación al Malba posiciona al museo como un centro de referencia global para el arte de la región. La donación incluye instalaciones, videoarte, fotografía, pintura y escultura, con piezas de creadores como Lygia Clark, Hélio Oiticica, León Ferrari, Marta Minujín, Guillermo Kuitca, Doris Salcedo, entre muchos otros.
El impacto económico de estas donaciones es significativo. Los 50 millones de dólares del Malba Art Trust se destinarán a garantizar la sostenibilidad operativa y programática del museo. La donación de obras, valuada en cientos de millones de dólares, incrementa exponencialmente el patrimonio artístico de la Fundación Malba. Esto permitirá al museo desarrollar nuevas líneas de investigación, exhibiciones y publicaciones sin depender exclusivamente de la venta de entradas o de sponsors temporales.
El contexto de esta transformación es clave. El Malba abrió sus puertas en 2001, en medio de una de las crisis económicas más profundas de Argentina. Desde entonces, se consolidó como un espacio central para el arte latinoamericano, con exposiciones de alto perfil y una colección permanente que incluye obras de Frida Kahlo, Diego Rivera, Xul Solar, Emilio Pettoruti, Antonio Berni, entre otros. La ampliación y la donación de Daros responden a una necesidad de crecimiento y de proyección internacional.
La cesión del terreno por parte del Gobierno de la Ciudad, firmada por Jorge Macri, quien estuvo presente en la gala, representa un apoyo estatal significativo. Macri destacó «todo lo que el Malba le dio a Buenos Aires». La ubicación de la ampliación, sobre la Plaza Perú, en el corazón de Palermo, plantea desafíos urbanísticos y de integración con el espacio público. El proyecto de Escobedo busca precisamente generar un diálogo entre el museo y la ciudad, con una plaza-patio exterior que funcionará como espacio de acceso y recreación.
La arquitectura de Frida Escobedo se caracteriza por un uso sensible de los materiales, la luz y el contexto. Su intervención en el Malba probablemente incorporará elementos que dialoguen con el edificio original, obra de los arquitectos Atelman, Fourcade y Tapia. La ampliación no competirá con lo existente, sino que lo complementará, creando nuevas circulaciones y programas.
El cambio en el board es un movimiento estratégico. La despersonalización busca garantizar que el museo trascienda a sus fundadores. La familia Costantini seguirá vinculada hasta 2010, pero con menor peso. La incorporación de seis miembros nuevos, sin lazos familiares, apunta a profesionalizar la gestión y ampliar las redes de financiamiento y expertise. El Malba Art Trust, con 50 millones de dólares, es un instrumento financiero que asegura ingresos a largo plazo.
La donación de la Colección Daros es un hecho sin precedentes en el coleccionismo latinoamericano. Daros Latinamerica fue fundada por Alexander Schmidheiny en Zúrich y reunió una de las colecciones más completas de arte contemporáneo latinoamericano. Su adquisición por Costantini en enero de 2026 y su posterior donación al Malba implica un giro en la política de adquisiciones y en la proyección del museo. Ahora, el Malba no solo exhibe arte latinoamericano, sino que se convierte en su principal guardián.
Las implicancias sociales y económicas son múltiples. Para Buenos Aires, la ampliación del Malba significa mayor atractivo turístico y cultural. La ciudad se posiciona como un destino clave para el arte latinoamericano. Para el mercado del arte, la donación reduce la oferta disponible de obras de Daros, lo que podría aumentar su valor. Para los artistas de la región, el Malba se consolida como una plataforma de visibilidad internacional.
El anuncio de la donación de «Diego y yo» de Frida Kahlo y «Baile en Tehuantepec» de Diego Rivera refuerza la colección modernista del museo. «Diego y yo» es una obra emblemática, autorretrato de Kahlo con Diego Rivera en la frente, y fue adquirida por Costantini en 1995 por 3,2 millones de dólares, un récord para la artista en ese momento. Su presencia en el Malba es un imán para visitantes.
La gala del 25° aniversario fue, entonces, mucho más que una celebración. Fue el anuncio de una nueva era para el Malba. Con una sede ampliada, un board profesionalizado, un fondo de 50 millones de dólares y una donación de más de 1.200 obras, el museo se encamina a ser una institución de referencia global. El arte latinoamericano tiene, desde ahora, un nuevo epicentro.
El proyecto arquitectónico de Frida Escobedo se extenderá por varios años. La inauguración, prevista para 2029 o 2030, marcará un antes y un después. Mientras tanto, el Malba seguirá funcionando en su sede actual, con una programación que ya anticipa el futuro. La transformación es histórica. Y recién comienza.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
