El cierre del libro de pases europeo trajo un movimiento significativo para el fútbol argentino: la transferencia definitiva de Exequiel Zeballos desde Boca Juniors al AC Monza de Italia. La operación, confirmada tras extensas negociaciones, posiciona al club lombardo como nuevo destino del extremo derecho de 24 años, quien llega con un historial de lesiones que condicionó su rendimiento en el club xeneize.
Según información oficial proporcionada por fuentes cercanas a la negociación, el Monza abonará 4.700.000 dólares por el pase del jugador, cifra considerablemente inferior a la cláusula de rescisión estipulada en 20 millones de dólares. Sin embargo, Boca Juniors conservará una plusvalía del 40% sobre una futura venta, cláusula que podría generar ingresos adicionales a mediano plazo. Esta estructura financiera refleja una estrategia de mitigación de pérdidas, dado que el contrato de Zeballos expiraba el 31 de diciembre, lo que habría permitido su salida gratuita.
El contexto institucional de esta transferencia es complejo. El presidente Juan Román Riquelme enfrentaba el riesgo de perder al jugador sin recibir compensación económica alguna, escenario que hubiera incrementado las críticas hacia su gestión. La decisión de negociar en esta ventana de transferencias busca evitar ese costo político y asegurar un retorno, aunque sea parcial, de la inversión realizada en el futbolista.
Desde el punto de vista deportivo, Zeballos tuvo una participación limitada en 2026. Solo disputó 13 partidos y convirtió un gol, el 28 de enero en la derrota 2 a 1 frente a Estudiantes de La Plata. Posteriormente, sufrió un desgarro en el bíceps femoral izquierdo que lo mantuvo inactivo por más de dos meses, consolidando un patrón de lesiones que marcó su carrera en Boca Juniors.
El historial clínico del delantero es un factor determinante en esta operación. Desde su debut el 29 de noviembre de 2020, bajo la dirección técnica de Miguel Ángel Russo, Zeballos acumuló 641 días de inactividad por diversas dolencias: fractura de tibia, rotura de meniscos, lesión de rodilla, rotura del ligamento cruzado anterior y un esguince, entre otras. Estas cifras explican la cautela del mercado europeo y la valoración final de su pase.
La negociación tuvo varios episodios significativos. Inicialmente, el CSKA de Moscú ofreció 10 millones de dólares, propuesta que Boca Juniors rechazó. Posteriormente, el Napoli mostró interés, con reuniones en Castel Volturno entre el representante del jugador, Diego Merino, y el intermediario Massimo La Porta. No obstante, el club italiano terminó incorporando al brasileño Alisson Santos proveniente del Sporting Lisboa. El Parma también apareció en escena, pero el Monza, cuyo principal accionista es el fondo de inversión estadounidense Beckett Layne Ventures (BLV), liderado por Brandon Berger, propietario del 80% de los derechos económicos, logró concretar la operación. El 20% restante pertenece a Fininvest S.p.A., holding de la familia del fallecido ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi.
El último partido de Zeballos con la camiseta de Boca fue el 28 de mayo, cuando el equipo cayó 1 a 0 ante Universidad Católica de Chile en la Bombonera. Tras la salida del entrenador Claudio Ubeda y la llegada de Rodolfo Arruabarrena, el nuevo técnico decidió no contar con el jugador mientras se resolvía su situación contractual. Además, Riquelme invirtió casi 9 millones de dólares en la repatriación de Sebastián Villa, y el técnico ascendió a Leonel Flores desde la división reserva, cubriendo así la posición en el plantel.
Las implicancias de esta transferencia trascienden lo deportivo. Para el Monza, adquiere un jugador con potencial ofensivo indudable, pero con un riesgo físico considerable. La estructura de la operación, con una plusvalía del 40%, permite a Boca beneficiarse de una futura reventa si el jugador logra estabilizar su rendimiento. Para Zeballos, representa una oportunidad de reiniciar su carrera en un campeonato exigente como el italiano, lejos de la presión mediática de Buenos Aires.
En el plano institucional, la gestión de Riquelme enfrenta un nuevo desafío. Si bien la venta evita una pérdida total, el monto obtenido es bajo en comparación con las expectativas iniciales. La decisión de rechazar la oferta del CSKA por 10 millones de dólares será objeto de análisis, dado que, en retrospectiva, podría haber representado un ingreso más sustancial. No obstante, la situación contractual era conocida, y el club asumió el riesgo de esperar una mejor oferta, que finalmente no llegó.
A nivel financiero, Boca ingresa 4,7 millones de dólares, recursos que podrían destinarse a refuerzos o a cubrir necesidades operativas. La plusvalía del 40% es un activo potencial, pero su realización depende del desempeño de Zeballos en el fútbol italiano, variable incierta dado su historial lesivo.
En conclusión, la transferencia de Exequiel Zeballos al Monza constituye un movimiento estratégico de Boca Juniors para minimizar pérdidas ante una inminente salida gratuita. La operación refleja las complejidades del mercado de pases y la gestión de riesgos en el fútbol profesional. Para el jugador, es una oportunidad de revitalizar su carrera; para el club, una decisión pragmática que combina criterios deportivos, financieros y políticos. El tiempo determinará si la plusvalía del 40% se materializa y si la elección de no esperar a la libertad de acción fue acertada.
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