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Nueva Jersey reclama a FIFA parte de los ingresos por comercialización del césped de la final del Mundial 2026

El gobierno del estado de Nueva Jersey ha formalizado un reclamo ante la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) para obtener una porción de los ingresos generados por la venta de recuerdos de la final de la Copa del Mundo 2026, que se disputa este domingo 19 de julio en el MetLife Stadium entre las selecciones de Argentina y España. La controversia se centra en la comercialización de fragmentos del césped del estadio, cuyo precio oscila entre los 450 y los 3.000 dólares por unidad, según informó la propia FIFA.

La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, quien asumió el cargo a principios de 2026, ha encabezado la presión contra el organismo rector del fútbol mundial. Acompañada por un grupo de legisladores estatales, Sherrill ha solicitado que se prohíba la venta de dichos recuerdos a menos que el estado reciba una compensación proporcional a la inversión realizada. La portavoz del gobierno estatal, Maggie Garbarino, declaró que «Nueva Jersey ha pagado varios millones de dólares en gastos para preparar el campo de juego en el estadio MetLife, por lo que los contribuyentes del estado deberían recibir parte de cualquier beneficio».

El MetLife Stadium, que normalmente alberga los partidos de fútbol americano de los New York Giants y los New York Jets, requirió una inversión de 13 millones de dólares por parte de la autoridad estatal encargada de los preparativos mundialistas. Esta cifra cubrió la adecuación del césped natural para cumplir con los estándares de la FIFA, un proceso que implicó la instalación de sistemas de drenaje, iluminación y riego especializados. A lo largo del torneo, el recinto, denominado oficialmente Estadio Nueva York/Nueva Jersey para el evento, albergó un total de nueve partidos, incluyendo la final.

Durante la fase de grupos, el MetLife Stadium fue escenario de encuentros como Brasil 1-1 Marruecos, Suecia 5-1 Túnez, Francia 3-1 Senegal, Noruega 3-2 Senegal, Ecuador 2-1 Alemania e Inglaterra 2-0 Panamá. En las fases de eliminación directa, se disputaron allí el triunfo de Francia 3-0 sobre Suecia y la victoria de Noruega 2-1 ante Brasil. La final entre Argentina y España representa el broche de oro para el recinto, que ha sido uno de los más activos del torneo.

El reclamo de Nueva Jersey no se limita a la venta del césped. La gobernadora Sherrill ya había mantenido desencuentros previos con la FIFA, particularmente en relación al costo del transporte público hacia el estadio. Debido a las inversiones requeridas para mejorar la infraestructura, las autoridades locales incrementaron la tarifa del servicio a 98 dólares, lo que generó malestar entre los aficionados. Sherrill solicitó entonces que la FIFA asumiera el sobrecosto para mantener los precios habituales, una petición que no fue atendida.

Desde una perspectiva económica, la FIFA proyecta ingresos récord de 11.000 millones de dólares para el Mundial 2026, que consta de 104 partidos. Los precios de las últimas entradas disponibles para la final oscilan entre los 10.000 y los 40.000 dólares, lo que refleja la alta demanda y el valor comercial del evento. La venta del césped, aunque representa un monto menor en comparación con la taquilla, se suma a la estrategia de mercadeo del organismo para maximizar sus ganancias.

Las implicancias del reclamo estatal son significativas para la relación entre los organizadores locales y la FIFA. Si bien la inversión de 13 millones de dólares fue acordada previamente, el hecho de que la comercialización del césped genere beneficios adicionales sin compensación al estado ha sido interpretado como una falta de equidad por parte de la administración de Sherrill. Expertos en derecho deportivo señalan que, aunque la FIFA tiene derechos exclusivos sobre la explotación comercial de los partidos, los acuerdos con las sedes suelen incluir cláusulas de reparto de ingresos por conceptos específicos.

En conclusión, la disputa entre Nueva Jersey y la FIFA por la venta del césped de la final del Mundial 2026 pone de relieve las tensiones económicas que pueden surgir entre los organismos deportivos internacionales y las jurisdicciones anfitrionas. Mientras la FIFA espera cerrar el torneo con cifras históricas, el estado norteamericano busca garantizar que su inversión inicial no quede sin retorno directo. El desenlace de este conflicto podría sentar un precedente para futuras ediciones del torneo, especialmente en lo relativo a la distribución de los ingresos derivados de la comercialización de recuerdos y objetos conmemorativos.

Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.

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