Flybondi reanudó sus operaciones el 16 de julio de 2026 con dos aviones, tras dos semanas sin actividad. La empresa estuvo paralizada desde el 2 de julio. En ese período se registraron más de 125 cancelaciones de vuelos. La crisis se profundizó por cortes de suministro de combustible por parte de YPF y problemas con los lessors, empresas que financian las aeronaves. Durante la inactividad, la aerolínea continuó vendiendo pasajes.\n\nEl nuevo controlante de la low cost es el grupo COC Global Enterprise, del empresario Leonardo Scaturicce. COC Global adquirió la aerolínea en junio de 2025. Scaturicce está vinculado a Santiago Caputo y tiene nexos con la SIDE. En 2025, se vio involucrado en el episodio de las valijas que ingresaron al país sin control por el aeropuerto de Ezeiza.\n\nEl primer vuelo de la reanudación partió desde Ezeiza hacia Bariloche con 62 pasajeros, de un total de 189 asientos disponibles. La empresa reportó demoras significativas en otras rutas. El vuelo a Posadas, previsto para las 9:20, salió a las 14:04. El vuelo a Mendoza, programado para las 13:50, se demoró hasta las 17:30. Para el 17 de julio, ya se había cancelado el vuelo de las 6:00 hacia Iguazú.\n\nCOC Global publicó un comunicado en el que señala irregularidades en la gestión anterior. La empresa afirmó que inició un proceso de due diligence que finalizará el 31 de julio de 2026. Según el comunicado, se detectaron divergencias sustanciales entre la información ofrecida por el management anterior y la situación real de la compañía. El plan de negocios presentado por la dirección previa, bajo el que operó la empresa en los últimos años, estaría sustentado en información falsa. La nueva administración calificó la estrategia anterior como “plagada de irregularidades de tinte fraudulento”.\n\nFlybondi adelantó que implementará un programa de recuperación de flota. El objetivo es normalizar el servicio completamente en el menor tiempo posible. La empresa planea sumar progresivamente seis aeronaves adicionales a los dos aviones actuales, para alcanzar un total de ocho unidades operativas. También se modificó la estrategia de comercialización de pasajes, ajustándola a la oferta real de asientos disponibles. La compañía aseguró que este plan permitirá atender la demanda de los pasajeros a la brevedad posible.\n\nLa crisis de Flybondi se venía profundizando desde el verano de 2026. La aerolínea operaba con un solo avión previo a la paralización total. Varias aeronaves permanecían en el exterior después de ser enviadas para mantenimiento. La falta de pago a proveedores, incluyendo a YPF por combustible, agravó la situación operativa. El comunicado de COC Global atribuye estos problemas a la mala gestión corporativa de la administración saliente.\n\nLas implicancias de este caso afectan a varios sectores. Para los pasajeros, la incertidumbre operativa generó pérdidas económicas y logísticas. Las cancelaciones masivas y la venta de pasajes durante la inactividad podrían derivar en acciones legales por parte de los consumidores. Para el mercado aerocomercial argentino, la situación de Flybondi refuerza la percepción de inestabilidad en las low cost del país. El caso también expone vulnerabilidades en la cadena de suministro de combustible y en los contratos de leasing aeronáutico.\n\nA nivel regulatorio, el caso plantea interrogantes sobre los mecanismos de control de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). La venta de pasajes durante un período de inactividad operativa podría violar normativas de defensa del consumidor. La investigación interna de COC Global podría revelar prácticas ilegales que requieran intervención judicial. El vínculo de Scaturicce con la SIDE y el antecedente de las valijas añaden una dimensión política al caso.\n\nFlybondi busca recuperar la confianza de los pasajeros y de los reguladores. La empresa deberá demostrar que puede operar de manera sostenible y transparente. El programa de recuperación de flota y la nueva estrategia comercial son los primeros pasos. Sin embargo, la viabilidad a largo plazo dependerá de resolver los conflictos con proveedores y lessors, y de restaurar la credibilidad en la gestión corporativa. El due diligence en curso será clave para determinar si hubo delito y para definir la responsabilidad de los directivos anteriores.
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