El documental Naza, dirigido por los cineastas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, se proyectará este viernes en una sala porteña, luego de su paso por el Festival de Venecia, donde obtuvo el Premio Especial del Jurado en septiembre pasado. La obra, que ya generó un terremoto geopolítico, llega a la Argentina en un contexto de tensiones y cancelaciones en varios países de América Latina.
Naza es el acrónimo de «daños colaterales» en hebreo, el término que las fuerzas de defensa israelíes utilizan para referirse al número de civiles palestinos que se calcula que pueden morir durante un ataque. El documental se construye a partir de testimonios de 24 militares y agentes de inteligencia israelíes, quienes con rostro y voz distorsionados describen las acciones cometidas en Gaza desde 2023, tras los atentados de Hamás. Las entrevistas fueron realizadas desde azoteas de edificios en Tel Aviv, a solo 60 kilómetros de la Franja de Gaza.
Los testimonios revelan cómo se utiliza la inteligencia artificial para generar objetivos de bombardeo masivo. Los entrevistados detallan el proceso mediante el cual se autorizan ataques con un cálculo previo de víctimas civiles aceptables, un mecanismo que ha sido objeto de debate en el derecho internacional humanitario. El filme también aborda las consecuencias psicológicas y morales para los propios operadores militares.
La película causó un terremoto político en Israel desde su primera proyección en el Festival Internacional de Cine de Venecia. Tanto el gobierno liderado por Benjamín Netanyahu como la oposición rechazaron el filme y acusaron a sus realizadores de difamar a las Fuerzas Armadas. El ministro de Cultura israelí, Miki Zohar, acusó a los directores de «traicionar a la patria». Además, se iniciaron trámites formales para intentar revocarles la ciudadanía israelí a los realizadores, quienes denunciaron haber recibido graves amenazas.
Yuval Abraham, en una entrevista vía Zoom con La Vanguardia con motivo del estreno en España, declaró: «Nos sentimos un poco abrumados por todo lo que ha sucedido. Y aún no hemos regresado a Israel debido a las amenazas a las que nos enfrentamos allí y a la sensación de que probablemente seríamos atacados si volviéramos». Abraham también señaló que teme menos al gobierno, al que considera populista, que a la opinión pública israelí que incita abiertamente en su contra.
La exhibición de Naza está prohibida en Israel. Grupos sionistas están presionando para limitar o directamente prohibir su distribución en cines internacionales. En varios países de América Latina se produjeron cancelaciones a último momento: en Costa Rica se retiró de las salas a días de su estreno, mientras que en México su estreno está previsto para el jueves 22 de octubre. En Argentina, la proyección en una sala porteña se presenta como una excepción en la región.
El documental cuenta con producción del diario inglés The Guardian y ha sido exhibido en el Festival de San Sebastián, donde también generó controversia. La obra se suma a No Other Land, el documental dirigido por los mismos realizadores que el año pasado ganó el Oscar al mejor documental, y que también aborda la situación en Gaza y Cisjordania.
El contexto geopolítico de Naza se enmarca en el conflicto iniciado el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás lanzó un ataque sorpresa contra Israel que dejó más de 1.200 muertos y unos 250 secuestrados. La respuesta militar israelí en Gaza ha causado más de 40.000 muertos, según autoridades sanitarias palestinas, y ha generado una crisis humanitaria sin precedentes. La ONU y diversas organizaciones internacionales han denunciado posibles crímenes de guerra en ambos bandos.
El uso de inteligencia artificial en la guerra ha sido un tema central de debate. Diversos informes periodísticos han revelado que el ejército israelí utiliza sistemas como «Lavender» y «Gospel» para identificar objetivos y generar listas de blancos a un ritmo sin precedentes. Estos sistemas habrían permitido autorizar ataques con un margen de error de decenas de civiles por objetivo, lo que ha generado cuestionamientos éticos y legales.
La polémica en torno a Naza también refleja la división dentro de la sociedad israelí. Mientras algunos sectores consideran que el documental es una traición, otros lo ven como una necesaria autocrítica. La revista Haaretz, uno de los medios más críticos con el gobierno, ha defendido el derecho de los realizadores a exponer sus testimonios. Sin embargo, la presión política ha llevado a que la película no pueda exhibirse en Israel.
En Argentina, la proyección se da en un contexto de creciente interés por el conflicto en Medio Oriente. La comunidad judía argentina, una de las más grandes de América Latina, ha expresado opiniones divididas sobre el filme. Algunas organizaciones han criticado la película por considerarla parcial, mientras que otros grupos han defendido la libertad de expresión y el derecho a la información.
La exhibición en Buenos Aires está organizada por un colectivo de cineastas y activistas por los derechos humanos, que han logrado acceder a una copia del documental. La sala, cuyo nombre no fue revelado por razones de seguridad, tiene capacidad para unas 200 personas. Se prevén funciones adicionales si la demanda lo justifica.
El documental Naza se suma a una serie de obras cinematográficas que han abordado el conflicto palestino-israelí desde una perspectiva crítica. En los últimos años, películas como «Gaza Mon Amour» (2020) y «The Present» (2020) han tenido dificultades para su distribución internacional debido a presiones políticas.
La polémica también alcanza a los festivales de cine. En Venecia, la proyección de Naza generó protestas y contramanifestaciones. El jurado, presidido por Isabelle Huppert, otorgó el Premio Especial del Jurado, lo que fue interpretado como un respaldo a la libertad artística y a la denuncia de crímenes de guerra.
Los realizadores han manifestado que su intención no es atacar a Israel sino exponer una realidad que consideran oculta para la opinión pública israelí. «Queremos que los israelíes sepan lo que se hace en su nombre», declaró Abraham. «No es una película contra Israel, es una película por la verdad».
El estreno en Argentina se produce en un momento de alta tensión internacional. La Corte Penal Internacional ha emitido órdenes de arresto contra líderes israelíes y de Hamás por crímenes de guerra. La Corte Internacional de Justicia sigue examinando una denuncia de genocidio presentada por Sudáfrica contra Israel. En este contexto, Naza se convierte en un documento audiovisual de gran valor para el debate público.
La proyección en Buenos Aires será seguida de un panel de discusión con expertos en derecho internacional y periodistas. Los organizadores esperan que el evento contribuya a un debate informado sobre el conflicto y sus consecuencias.
Naza no es solo un documental; es un acto de resistencia y un testimonio de la complejidad del conflicto. Su llegada a la Argentina, aunque sea por una sola función, representa una ventana para que el público local acceda a una perspectiva poco difundida en los medios masivos. La polémica está servida, y el viernes, en una sala porteña, se levantará el telón.
Este artículo fue generado o asistido por inteligencia artificial dentro de un proyecto experimental de automatización de contenidos.
